¿Por Qué Los Podcasts No Duran En La Radio De Puerto Rico?

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Por qué los podcasts no duran en la radio de Puerto RicoLos dueños de emisoras de radio en Puerto Rico finalmente están descubriendo que el podcasting vino para quedarse. Claro, la mayoría de ellos ni siquiera se han tomado la molestia de entender sus características, ni las maneras en que se asemeja o diferencia de la radio tradicional. Sencillamente lo ven como “radio grabada” puesta en la Internet para que la audiencia la consuma.

Basta con escuchar la radio local para darse cuenta de que muchas emisoras están en aprietos. Primero, la mayoría de las que están en el cuadrante AM se concentran primordialmente en tres temas: política, chismes de la farándula y chabacanería. Las FM se concentran mayormente en música.

Y claro, dado que casi ningún podcast se concentra en música —por lo difícil y oneroso que resulta obtener las licencias de ASCAP y BMI—, este artículo va a girar en torno a las emisoras AM y al podcast hablado.

Por lo general, el tipo de programa que domina las ondas radiales en Puerto Rico es el de corte político. La mayoría de las emisoras contratan a un propulsor de cada una de las fórmulas políticas establecidas en la Isla (estado libre asociado, estadidad e independencia), les otorgan el distintivo de “analistas”, y nace un programa más para hablar de lo mismo. Tanto así que en el bloque que se extiende entre las 8:00am y las 8:00pm no se habla más que de la “bendita” política en 9 de cada 10 emisoras.

Logo de WOSO RadioCuriosamente, una honrosa excepción a esa regla era la emisora WOSO, que transmitía en inglés y seguía un modelo más a la usanza de PBS, la emisora de servicio público de los Estados Unidos. Tristemente esa emisora sucumbió también ante la falta de anuncios y la decreciente audiencia que entendiera el idioma de Shakespeare.

Durante los fines de semana hay uno u otro programa que se sale del molde tradicional para servir a gremios profesionales, sociales o religiosos. Claro, la audiencia durante ese periodo también baja dramáticamente porque el contenido no alimenta la adicción a la política que estas emisoras se han encargado de crear entre sus oyentes. Además, la producción de esos programas es privada y de un tiempo a esta parte ha ido en descenso. Prueba de esto es el hecho de que muchas emisoras repiten la programación de la semana en los espacios vacíos del fin de semana.

Y no hablemos de la radio de madrugada. Esa es prácticamente inexistente en la Isla.

No basta con entender lo que es un podcast, o las maneras en que se diferencia de la radio tradicional, también hay que estar dispuesto a crear programación específica para el formato de podcast, y más importante aún, estar dispuesto a invertir el dinero necesario para crear dicho contenido.Otra evidencia de que las emisoras locales están en problemas es la merma en anuncios comerciales. Cuando uno escucha a las emisoras anunciando su propia programación y vendiendo sus servicios de publicidad en los espacios que deberían ocupar los anuncios de sus posibles clientes esa es una señal de problemas.

Pero vamos a lo que vinimos. ¿Por qué los podcasts no duran —o mejor dicho, son prácticamente inexistentes— en la radio puertorriqueña?

Primeramente, los dueños de las emisoras no entienden las diferencias entre la radio tradicional y el podcast. Sencillamente piensan que se trata de grabar sus programas usuales y colocarlos en la Internet.

Nada más lejos de la verdad.

De hecho, el 24 de noviembre del 2014 publiqué una entrada, aquí mismo en Picadillo, que titulé “15 Diferencias Entre La Radio Y El Podcasting”. Por eso entrar nuevamente en ese tema sería llover sobre mojado. Sencillamente, el que tenga dudas al respecto que la lea.

Pero esa no fue la primera vez que hablé del asunto tampoco. He venido explicando lo que es el podcasting desde el 2007 cuando comencé en el programa de televisión “Puerto Rico Matutino” de mi amigo Jorge Seijo en el desaparecido canal 30 de televisión.

Ahora, no basta con entender lo que es un podcast, o las maneras en que se diferencia de la radio tradicional, también hay que estar dispuesto a crear programación específica para el formato de podcast, y más importante aún, estar dispuesto a invertir el dinero necesario para crear dicho contenido.

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En años recientes las emisoras que han pretendido incursionar en el mundo del podcasting en la Isla lo han hecho a expensas de sus empleados. Lo que han hecho es poner a sus empleados existentes a grabar la programación de la emisora y a colocarla en la Internet. Ese modelo ha fracasado una y otra vez por varias razones.

Primeramente, hacer un podcast da trabajo, requiere conocimiento especializado y cuesta dinero. Pretender añadírselo a las responsabilidades que ya pueda tener un empleado, y pagarle el mismo sueldo, es como duplicarle el trabajo o reducirle la paga a la mitad. El resultado va a ser un producto mediocre y empleados disgustados. Y claro, al cabo de unos meses han abandonado la idea.

Hacer un podcast da trabajo, requiere conocimiento especializado y cuesta dinero. Pretender añadírselo a las responsabilidades que ya pueda tener un empleado, y pagarle el mismo sueldo, es como duplicarle el trabajo o reducirle la paga a la mitad.Pero claro, los dueños de emisoras puertorriqueñas no están dispuestos a invertir. Su palabra preferida es el “intercambio”. Eso puede que funcione cuando cambian anuncios por ropa u otra infinidad de productos o servicios, pero no cuando se trata de compensar a sus empleados. A nadie le gusta que le añadan tareas y le paguen lo mismo.

Por otro lado, la programación mayormente política que domina las ondas radiales de la Isla no se presta para “enlatarla” en forma de podcast. ¿Por qué? Porque se trata de la noticia del momento. Y, como decía uno de mis profesores de comunicación: “Las noticias son como el pan. Al otro día ya se ha puesto duro”, queriendo decir que a nadie le interesa escuchar noticias de ayer, de la semana pasada o del mes pasado. Así las cosas, uno de los elementos que más abona al éxito del podcasting es que se nutre de contenido que no pierde vigencia (evergreen).

También está el elemento de “protagonismo”. Hay gente que llama a los programas de radio con el mero objetivo de escucharse. Se sienten importantes cuando oyen su voz a través de las ondas radiales, aunque hayan esperado largo rato para decir alguna sandez. Este comportamiento es tan común que en ocasiones oímos a personas que llaman a los programas y preguntan de qué tema se está hablando. Para ese tipo de oyente lo importante no es la discusión inteligente y sosegada. Lo importante es escuchar su propia voz en la radio.

Quizás la conclusión más triste que se desprenda de este análisis sea lo mal que habla de la radio AM del País el hecho de que no hayan adoptado el podcasting. Y gracias a Dios por eso. El oyente de la radio puertorriqueña se intoxica de sol a sol con discusiones sesgadas que generalmente contribuyen a embrutecerlo en lugar de iluminarlo. En muchos casos vemos cómo el objetivo es agitar los ánimos, echar a la gente a pelear y sencillamente desinformar de forma descarada. Pretender enlatar ese tipo de filfa en un podcast no le haría bien a nadie. Además, el oyente de podcast generalmente es mucho más sofisticado y no prestaría sus oídos para semejante basofia. Quizás por eso sea que más y más gente están abandonando la radio tradicional para sumarse a la audiencia creciente del podcast.

Mientras la gerencia de las emisoras puertorriqueñas siga viendo el podcasting como una manera de “enlatar” su contenido enfermizo, y suministrárselo a una partida de incautos, lo mejor que puede pasar es que no lo adopten. Le hacen un bien a la audiencia y le hacen un favor al podcasting.

©2017, Orlando Mergal, MA
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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¿Cuánto Cuesta Un “Podcast”? Consideraciones Reales A Tomar En Cuenta Antes De Lanzarte En Una Aventura Costosa

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Mujer con dinero en la mano. Cuánto cuesta un podcast.Cualquiera que haya estado con el oído en tierra durante los últimos años sabe que el instrumento de comunicación del momento es el “podcast”. A diferencia del blog, que dominó gran parte de la década del 2000, el “podcast” no requiere leer. Y a diferencia del video, tampoco requiere la atención absoluta del que lo consume. Además, es la manera perfecta para hablarle al oído a una audiencia prácticamente cautiva. ¿Por qué? Pues porque en la mayoría de los casos los “podcasts” se consumen a través de auriculares.

Muchos lo confunden con la radio tradicional y hasta le llaman “la nueva radio”, como tratando de achicar la distancia entre el medio que todos conocen y este medio emergente. Pero el “podcasting” no es radio. De hecho, el 24 de noviembre del 2014 publiqué una entrada —aquí mismo en Picadillo— que titulé “15 Diferencias entre la Radio y el “Podcasting”. Y me quedé cortito, porque con el pasar del tiempo han seguido surgiendo diferencias adicionales.

Además, la radio deriva su nombre del hecho de que se transmite a través de ondas electromagnéticas denominadas “ondas radiales” porque emanan en forma circular de una antena. No todas las ondas electromagnéticas son radiales. Por ejemplo, las transmisiones de microondas no son radiales porque se transmiten de una antena a la otra en forma lineal.

Los “podcasts” no se transmiten a través de ondas electromagnéticas. Por lo tanto, técnicamente no se pueden catalogar como “radio” aunque su formato sea semejante.

Rollo de billetes de $100. Cuánto Cuesta Un Podcast?Una equivocación que comete mucha gente es pensar que el “podcasting” es gratis. Nada más lejos de la verdad. El hecho de que no provenga de una estructura o edificio, y no requiera una cabina de transmisión, un transmisor, un equipo de retransmisión y una torre con antena no quiere decir que sea gratis. Lo que sucede es que los costos están ocultos; muchas veces hasta para la propia gente que produce los “podcasts”.

El primer error que cometen los “podcasters” es no valorar su tiempo y peritaje. Como diría un economista amigo mío, piensan que su “costo de oportunidad es igual a cero”. En otras palabras, como el tiempo que le dedican al “podcast” es su tiempo libre —y nadie le paga normalmente por su tiempo de ocio— entonces no debe tener valor. ¡Error!!!

El tiempo de solaz sí tiene valor, y la manera de calcularlo es a base de lo que costaría contratar a un profesional que lo hiciera por nosotros. En otras palabras, ¿si le fueras a pagar a alguien que lo hiciera por ti cuánto te costaría?

Tu tiempo de solaz si tiene valor. Cuánto cuesta un podcast?El ejercicio que vamos a hacer a continuación puede ser de beneficio para cualquiera que esté publicando un “podcast” al momento, esté considerando publicar uno o esté considerando contratar a un consultor para publicar un “podcast” para su organización.

Los “podcasts” son criaturas de nicho. Eso quiere decir que el éxito o fracaso de tu “podcast” va a depender en gran medida del nicho que selecciones.

¿Y qué es eso de un nicho? Un nicho es una palabra rebuscada para identificar un segmento de un mercado. Por ejemplo, las mujeres no son un nicho, pero las mujeres casadas, de entre 30 y 40 años de edad, que estén interesadas en la yoga si son un nicho. De igual modo, los hombres no son un nicho, pero los hombres de entre 15 y 25 años de edad que estén interesados en aprender a tocar la guitarra si lo son.

Mientras más específico (estrecho) sea el nicho más pequeño será el público objetivo, pero mayores serán las probabilidades de que se interesen en tu “podcast”.

Los “podcasts” se nutren del “agregado”. Es posible que la cantidad de mujeres casadas, de entre 30 y 40 años de edad, que estén interesadas en la yoga no sean tantas en tu país pero el agregado de muchos países puede representar un número significativo.

Por lo tanto, identificar ese nicho es el primer paso. Y claro, esta labor la tendrás que hacer tú o pagarle a un consultor que te ayude.

Segmentación de mercado. Cuánto cuesta un podcast?La manera correcta de identificar nichos es a base de una técnica que se conoce como “segmentación de mercados”, que forma parte de lo que estudian los expertos en mercadeo. Asumamos que le pagaras a un consultor por esta labor a razón de $75/hora (para irnos por el lado conservador). Y asumamos que éste le dedique 4 horas al ejercicio. Ahí ya tendrás los primeros $300.

Claro, si lo haces tú no tendrás que pagarle a nadie. Pero igual valdrá $300. A menos que estimes que tu tiempo no vale nada.

Es importante dejar claro que el costo promedio de un consultor varía de país en país. He escogido la cantidad de $75 como un costo modesto por un consultor competente en Puerto Rico. Este número puede ser mucho mayor o menor dependiendo del país en el que vivas.

Luego de identificado el nicho lo próximo será identificar y obtener un dominio. El dominio será tu dirección en la Internet. Por ejemplo, “google.com” es un dominio, “elpais.es” también lo es.

El dominio debe ser representativo del nicho que hayas seleccionado. Siguiendo el ejemplo de arriba un buen dominio sería “yogaparanosotras.com”. De hecho, si eres experta en yoga, y quieres comenzar un podcast o un blog en ese nicho, al momento de escribir esta entrada el dominio estaba disponible en “GoDaddy”.

¿Y cuánto cuesta un dominio? Pues la verdad es que varía de compañía en compañía y de país en país pero generalmente ronda los $15 al año. No obstante, el ejercicio de idear una serie de dominios, verificar que estén disponibles y contratar el que esté disponible puede tomar varias horas.

Supongamos nuevamente que contratas al consultor de arriba, y le toma un para de horas, habrás gastado $150. Si lo haces tú estima el costo de igual manera aunque no hagas el desembolso.

Luego de identificar el nicho, y contratar el dominio, lo próximo será contratar las cuentas de “hosting” u “hospedaje”. Como poco el podcast común utiliza dos cuentas de “hosting”; una para los archivos de Internet de la página y otra para los archivos de audio MP3.

Generalmente las compañías de “hosting” de Internet compartido cobran alrededor de $5 mensuales por sus servicios y el contrato inicial es por tres año. Eso supondrá un desembolso de $180.

Por su parte, las compañías de “hosting” de archivos de audio varían de acuerdo al espacio que contrates. Para que tengas una idea, los archivos MP3 de mi podcast Hablando De Tecnología residen en una empresa llamada Libsyn y pago $20 mensuales por el privilegio. Eso supone un desembolso de $240 al año. Gracias a Dios no lo tienes que pagar todo de una vez. Puedes pagarlo mes por mes.

Una vez hayas contratado el “hosting” de Internet podrás comenzar a construir la página donde residirá tu podcast. No faltará quien te diga que tener una página no es indispensable para tener un podcast, pero aquellos que te dicen eso generalmente lo hacen para que montes la página con ellos y apuntes tu dominio para allá. De ese modo toda la plusvalía de tu esfuerzo será para ellos.

Desarrollar una página BIEN HECHA no es barato. Y esto a pesar de que el programa más popular para hacerlo es gratis. Me refiero a WordPress, el programa para crear páginas de Internet y blogs que domina más del 25% de la Internet. Una de cada cuatro páginas en la Internet está construida con WordPress.

Entonces, ¿si WordPress es gratis por qué es costoso construir una página con él? Pues porque los expertos en WordPress no cobramos por el programa… cobramos por lo que sabemos.

Un perito en WordPress debe conocer sobre MySQL, PHP, plugins, plantillas, redacción SEO, fotografía y decenas de temas más para construir un sitio que se coloque favorablemente en los motores de búsqueda y esté bastante protegido de los “hackers”. Y si te lo estás preguntando la contestación es NO. No voy a entrar a explicar lo que significa cada uno de esos términos. Basta con decir que la diferencia entre usar un experto o un amateur va a determinar el nivel de éxito de tu proyecto. Créeme, este no es el momento de improvisar ni de “recortar esquinas”.

Desarrollo de sitios WordPress. Cu´ånto Cuesta Un Podcast?¿Y cuánto cuesta crear un sitio en WordPress? Pues —como todo lo demás—varía de industria en industria y de país en país, pero espera invertir entre 3,000 y $5,000. Sí eres experto(a) en WordPress pues alabado sea el Señor, invertirás entre 3,000 y $5,000 de tu tiempo y trabajo.

Fíjate bien que hasta el momento lo que has hecho es identificar el nicho al que apuntarás tus esfuerzos, contratar un dominio, dos cuentas de “hosting” y construir el sitio en WordPress. No has grabado un sólo episodio de tu “podcast” y ya has gastado un mínimo de $3,665. Ah, y tienes un nuevo pago mensual de $20. Ahora es que comienza lo bueno…

Producir un “podcast” “como Dios manda” es un ejercicio en comunicación que exige múltiples destrezas. Y claro, como hemos dicho hasta el momento, esas labores las puedes hacer tú o contratar a alguien para que las haga por ti.

La primera destreza que debes tener es la de redactar. Probablemente estarás pensando “pero los “podcasts” son hablados”. Y claro, lo que escucha el oyente ciertamente lo es. Lo que pasa es que cada episodio va a requerir como mínimo un “intro”, un “outro”, un “rundown”, el téxto para la página y el texto que coloques en las redes sociales para promoverlo.

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El “intro” y el “outro” son la entrada y salida del episodio. La mayoría de los “podcasters” escriben estos textos para asegurar que la entrada y salida del programa transcurra sin titubeos. No obstante, para que ese objetivo se logre, los textos deben estar escritos en tono conversacional y ser leídos de manera natural. Y eso es más fácil decirlo que hacerlo.

Tienes que aprender a “escribir como hablas y a hablar como escribes”.

El término “rundown” nos llega de la radio comercial y se refiere a una especie de bosquejo de los temas a cubrir. En unos casos puedes escribir lo que vas a decir casi palabra por palabra y en otros puede ser meramente una palabra que sirva de gancho para la memoria.

Eso nos lleva al texto para la página y el texto para las redes sociales. Aquí es que entrarán en juego las destrezas en SEO que tenga el redactor. Las siglas SEO significan “search engine optimization” y se refieren a un modo de redactar tomando en cuenta las “palabras claves” que escribirá un posible oyente en su motor de búsqueda y que lo llevarán a nuestra página en la Internet. Esas palabras deben estar en tu titular, en el texto, en los calces de las fotos, en los “alt tags” de las imágenes y en el nombre de las imágenes. Los “alt tags” son la descripción de tus imágenes en el HTML de la página.

Escribir tomando en cuenta el SEO no es fácil. Primero porque requiere conocer la disciplina de SEO en sí misma y segundo porque nuestro texto tiene que sonar “natural”.

Además de tener destrezas de redacción un “podcaster” tiene que conocer sobre el mundo del audio. Tiene que conocer sobre micrófonos, consolas, grabadoras, cablería, programas de edición y transcodificación. También tiene que conocer la Ley De Derechos de Autor para que no se meta en líos legales.

La secuencia sucede más o menos de la siguiente forma. Primero grabamos un crudo. Ese crudo puede ser de una sola persona o un entrevistador con uno o más invitados. Además, puede ser por teléfono, a través de Skype o presencialmente en el terreno. Luego se pasa al proceso de edición donde se eliminan todas la muletillas y ruidos espurios, se colocan el “intro”, el “outro”, los “bumpers” y los posibles anuncios, se musicaliza y se coloca cualquier efecto especial que se desee. De ahí se produce un archivo WAV o AIFF para luego transcodificar dicho archivo a formato MP3.

Como si todo eso fuera poco, un “podcaster” tiene que tener destrezas de comunicación, habilidad para entrevistar y una personalidad agradable. ¿Por qué? Pues porque va a estar compartiendo con personas diversas cuyas personalidades van a variar grandemente.

Fíjate que hasta el momento sólo hemos calculado el costo de identificar el nicho al que apuntarás tus esfuerzos, contratar un dominio, dos cuentas de “hosting” y construir el sitio en WordPress. La pregunta obligada es: ¿cuánto tiempo toma producir un “podcast” semana tras semana y cuánto cuesta?

Según los expertos el tiempo de producción de un “podcast” es de entre 4 a 8 veces el tiempo de su duración. Es decir que un episodio de una hora de duración puede tomar entre 4 y 8 horas para producirlo. Uno de dos horas puede tomar entre 8 y 16. Estimemos ese tiempo a base de $75/hora y estaremos hablando de entre $600 y $1,200 por episodio.

Supón que tu podcast conste de 50 episodios al año, de entre una y dos horas de duración. Entonces el costo real de ese esfuerzo de comunicación será de entre $30,000 y $60,000 por la producción más el gasto inicial de $3,665.

Quizás te estés preguntando cómo es que llego al cargo de $75/hora. Pues ese ciertamente es un número subjetivo y objetivo a la vez al que llegan todos los profesionales de acuerdo a la experiencia que tengan, la preparación académica, la naturaleza de las facilidades físicas que utilicen, el equipo que pongan a la disposición del cliente, el tiempo que inviertan, los costos de energía, teléfono, agua, seguros, transportación, depreciación, vestimenta, alimentos, combustible, etc, etc, etc, como hubiera dicho Yul Brynner en “The King And I”.

Y claro, el costo exacto va a depender de la duración agregada exacta de todos los episodios y las “misas sueltas” que acarree el esfuerzo total.

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Entonces, la pregunta obligada es: ¿por qué he hecho todo este ejercicio? Pues lo he hecho por varias razones. Primero, pienso que la “cultura de lo gratis” que se ha proliferado en la Internet moderna tiene que llegar a su fin tarde o temprano. Sencillamente no es sostenible. Es imposible que alguien invierta cerca de $60,000 al año para “regalarlos” en la Internet.

Segundo, la gente asocia valor con precio. Cuando algo es gratis no vale nada en la mente de los demás. Eso nos lleva de vuelta al punto número uno. El modelo actual del “podcasting” es insostenible; particularmente para el “podcaster” pequeño que carece de los recursos para producir episodio tras episodio como un mero ejercicio de relaciones públicas. Por eso es que tantos “podcasts”, que de otro modo hubieran sido grandes ideas, desaparecen.

Tercero, ya es tiempo que los “podcasters” se concienticen de lo que vale en realidad su esfuerzo. El mero hecho de que todo lo hagan ellos no quiere decir que sea gratis. Y encima de eso la mayoría son tan “fiebrús” que compran cada vez más equipo para ponerlo al servicio de un esfuerzo que —en la mayoría de los casos— no le produce ni para lustrar sus zapatos.

Cuarto, ya es tiempo de que iTunes se convierta en el Netflix de los “podcasts”. El modelo de publicidad en los “podcasts” no funciona. ¿Por que? Pues porque la gente los brinca. ¡Le dan “fast forward”!!! Y si le impides que los brinquen pasan dos cosas: primero, te ganas su mala voluntad y segundo, escuchan otro “podcast” en lugar del tuyo. Además, el modelo de publicidad mediante interrupción que utilizan los anuncios tradicionales —y los que se colocan en “podcasts”— es un vestigio de la radio comercial que data de comienzos del siglo XX. La manera ideal de monetizar un “podcast” sería a través de un modelo modificado de renta y licenciamiento parecido al de Netflix. En el caso del “podcast” la ganancia podría depender del nivel de audiencia que tenga cada “podcast”.

Quinto, si seguimos así el “podcaster” pequeño va a desaparecer. Muy pocos “podcasters” pequeños tienen los recursos para competir con emporios como NPR, PBS, CBS, ABC, NBC, BBC y los demás tríos de letras que exudan dinero y recursos. Nosotros creamos el medio y ellos se van a quedar con él. ¿Por qué? Porque para ellos no es un asunto de dinero. Ellos sí pueden darse el lujo de producir programas de calidad y regalarlos. Primero, porque en muchos casos son refritos de programas que ya han producido para la televisión o la radio comercial, y segundo porque ellos sí lo pueden justificar como un ejercicio de relaciones públicas.

Micrófono. Cu´ånto Cuesta Un Podcast?Esta semana no produje Hablando De Tecnología. Y si bien es cierto que fue porque estoy remodelando mi oficina y he tomado unos días para compartir con un amigo de Tennessee que está de visita en Puerto Rico, no es menos cierto que a veces me cuestiono si todo ese esfuerzo vale la pena.

Recientemente enterré a mi mamá, y una de las realizaciones que ese tipo de experiencia trae es que la vida es demasiado corta. Tengo otras pasiones e intereses que explorar. Además, confieso que me cuestiono hasta que punto es práctico regalar entre $30,000 y $60,000 de mi tiempo, conocimiento y experiencia año tras año.

Si eres “podcaster” o piensas serlo te sugiero que peses todas estas cosas antes de lanzarte,

Un abrazo,

©2017, Orlando Mergal, MA
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
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Año Nuevo… ¿Y Ahora Qué? La diferencia entre “resoluciones” y “sueños”

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Sonaron las doce. El bolón de Times Square cayó. Explotaron los petardos. El mundo sigue girando. ¿Y ahora qué?

¿Te has preguntado alguna vez qué tienen de diferentes las 12:00 de la medianoche de un año y las 12:01 del año siguiente? ¿Por qué es que los seres humanos le damos tanta importancia a ese momento preciso y no hacemos lo mismo a las doce de la noche de cada día?

Y entonces están las resoluciones de año nuevo… esos sueños de dicha, bienaventuranzas y buena voluntad que rara vez se cumplen. ¿A qué se debe que no se materializan? ¿Por qué es que vemos tantos equipos para hacer ejercicios aparecer, como por arte de magia, en en las páginas de eBay y Craiglist por ahí por el mes de mayo?

¿Por qué es que el ingreso de la mayoría de la gente no aumenta significativamente de un año a otro? ¿Por qué siguen fumando, no bajan la barriga, no dan el viaje de sus sueños, no estudian la carrera que se proponen… en fin, no logran casi ninguna de sus “resoluciones” de año nuevo?

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La razón es sencilla… porque no existe tal resolución. Lo que existe es un sueño.
Una resolución implica una meta. Para lograr una meta tiene que existir un plan y una fecha objetivo. De lo contrario lo que tenemos es un sueño.

Tomemos de ejemplo los equipos para hacer ejercicios. No importa si se trata de un plan P90x, un Total Gym, una gran bola inflable o una mera cuerda elástica. Si no te estableces una meta no vas a lograr nada.

Un ejemplo de una meta sencilla sería “bajar 25 libras durante los próximos 60 días”. No obstante, dicho así tan chulo suena hasta romántico. Logralo… esos ya son otros 20 pesos.

Una manera más clara —y mucho más alcanzable— de establecer esa misma meta sería decir: “voy a bajar 5 libras semanales”. Primeramente, suena más fácil. Por lo tanto, se nos hace más fácil convencernos de que lo podemos lograr. Pero no sólo es más fácil sino que representa 40 libras, en lugar de 25, en los mismos 60 días. ¡Haz el cálculo y verás!

Al minimizar la meta la hacemos lucir más alcanzable. Y lo mejor de todo es que, aún cuando no lleguemos a las 40 libras, de seguro sobrepasaremos las 25 que nos proponíamos inicialmente.

Eso me lleva a un elemento adicional que es importantísimo. Las metas tienen que ser “alcanzables”. Si te trazas de meta ganar el Daytona 500, y nunca has guiado ni un go-cart, las probabilidades de que lo logres serán ínfimas. Por lo tanto, tu meta puede ser ambiciosa pero tiene que ser realista.

No importa lo ambiciosa que sea tu meta, la clave para alcanzarla conlleva cuatro pasos:
* Establecer lo que te propones lograr (qué)
* Establecer para cuándo quieres lograrlo (cuándo)
* Trazar un plan de acción (cómo)
* Tomar acción

Fíjate que con esta fórmula sencilla no tienes que esperar al primero de enero para trazar tus resoluciones. Puedes hacerlo en cualquier momento del año. Lo importante es que traces el qué, cuándo y cómo de lo que te propones lograr, te lances a lograrlo y te ciñas al plan.

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Hay pasos adicionales que puedes tomar, como medir tu progreso a lo largo del proceso para asegurarte de que vas en la dirección correcta. También puedes identificar personas o circunstancias que te ayuden a alcanzar tu objetivo. El trazo y la consecución de metas es un proceso del que se han escrito libros enteros.

Pero los pasos clave —nuevamente— son cuatro:
* Establecer lo que te propones lograr (qué)
* Establecer para cuándo quieres lograrlo (cuándo)
* Trazar un plan de acción (cómo)
* Tomar acción

El primer paso es el más fácil porque a todos nos encanta soñar. Pero los otros tres son los que diferencian los sueños de las metas verdaderas.

¿Ya sabes lo que quieres lograr este año? ¿Ya sabes para cuándo? ¿Sabes cómo lo vas a hacer? ¿Ya empezaste?

¡Feliz Año Nuevo!!!

©2017, Orlando Mergal, MA
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
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