Cacheterismo

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Lo barato sale caro. No le entregues el futuro de tu negocio a otros. Mantén el control y cosecha los beneficios.

Lo barato sale caro. No le entregues el futuro de tu negocio a otros. Mantén el control y cosecha los beneficios.

Un cuñado mío, quien falleció hace unos años, decía que los puertorriqueños tenemos una serie de preferencias que nos caracterizan como sociedad.  De los juguetes nos gusta la “chiringa elevá”.  De las verduras preferimos el ñame.  De las frutas, el mangó bajito.  Y de los crustáceos el “juey sacao”.

Quizás se deba a nuestro siglo de coloniaje norteamericano y la manera en que ha socavado nuestra dignidad mediante la mendicidad del mantengo.  Pero el caso es que los boricuas somos unos “cacheteros” consuetudinarios.

Hace años aprendí que en la vida no hay nada gratis; particularmente en el mundo de los negocios.  Todo lo pagamos de una de dos maneras: en tiempo o en dinero.

Si tienes para siempre para hacer algo cómprate un libro, paga la “novatada” y hazlo tú mismo.  A menos que seas brutísimo —o brutísima— a la larga lo vas a lograr.  La pregunta es ¿cuán a la larga?  Sí tu costo de oportunidad es igual a cero —como dicen los economistas— probablemente te salga casi gratis.  De lo contrario te saldrá carísimo.

Si tu tiempo es limitado, o tiene algún valor, contrata a un experto, paga lo que vale de verdad el trabajo y obtén el beneficio ahora.

El otro día conversaba con un cliente que me llamó para indagar sobre uno de nuestros servicios.  Le expliqué que nuestra política es sencilla.  ¡Nos encargamos de todo!  Es decir, que el cliente lo único que hace es proporcionarnos la información que solicitemos y escribir el cheque al final.

De inmediato argumentó: “ah, pero tal cosa la puedo hacer yo usando tal o más cual servicio gratuito” y ‘yo tengo un pariente que es “experto” en tal o más cual cosa”.

Obviamente, yo entiendo que los tiempos están difíciles y la gente tiene que “proteger el peso”.  Pero en la vida no hay nada gratis. Y como dicen nuestros conciudadanos del norte “you get what you pay for”.

Al usar servicios gratuitos cedemos el control sobre la manera en que se difunde nuestro mensaje.Los servicios gratuitos no tienen nada de gratis.  Cuando usamos una red social para promover nuestra compañía lo hacemos a cambio de información valiosa sobre nuestra empresa y nuestra persona.  Esa información se agrega, y se  utiliza para construir perfiles y vendérselos a compañías publicitarias, que luego nos bombardean de anuncios.

Los videos en sitios como YouTube, Vimeo o Yahoo salen con anuncios comerciales encima; a menudo de nuestros competidores.  Además, estos sitios especifican que el video no puede ser de índole comercial.  Por lo tanto, en el momento en que menos lo esperamos el video deja de funcionar.

Colocar tu blog en sitios como BlogSpot o WordPress parece el gran negocio.  Pero la plusvalía de tu contenido es para ellos, no para ti.

¿No entiendes?  Tomemos por ejemplo este blog.  Según la más reciente lectura de “Google Analytics” tenemos una “taza de rebote” de 13%.  Eso es excelente, pero ¿qué quiere decir?

Un rebote se produce cuando el visitante abandona el sitio a los pocos segundos de haber visto una sola página.  En el mundo de la Internet una taza de rebote de menos de 30% es buenísima.

Pero, ¿en qué nos beneficia tener una taza de rebote bajita?  Bueno, pues tiene una relación directa con que nuestros visitantes vean los anuncios comerciales que hayan en dicha página.  Puesto en palabras llanas: “mientras más tiempo permanezcan en la página mayor será la plusvalía”.

En el caso de BlogSpot y WordPress la plusvalía la obtienen ellos y los anuncios los colocan ellos.

¿Y por qué son tan dadivosos estos sitios? ¿Tienes alguna idea de lo que vale correr una operación como Facebook, YouTube o Google?  ¿Por qué son tan atractivos para el puertorriqueño?

Nuevamente, nada es gratis en la vida.  Estas compañías agregan contenido, lo colocan en la Internet y venden anuncios.  Eso es todo.  Google, el buscador de Internet más grande del mundo no está realmente en el mercado de “buscadores”.  Google es primordialmente una compañía de publicidad.

“Sabías que cada vez que buscas algo en Google la información se archiva en un pequeño programa instalado en tu navegador llamado una “galletita”?  ¿Por qué piensas que si haces un una búsqueda sobre viajes a Florida, de pronto comienzas a recibir promociones del los parques temáticos?

¿Y qué hay de Amazon?  La tienda de libros más grande del mundo también es el agregador más grande de patrones de consumo.  ¿Has notado que cuando buscas un cierto tipo de producto en Amazon de pronto comienzas a recibir promociones de productos similares?

¿Y qué tiene que ver todo esto con el hecho de que el puertorriqueño sea un cachetero y que pretenda hacerlo todo a base de servicios gratuitos?

No le regales a otro la plusvalía de tus esfuerzos.  Mantén el control de tus mensajes.Muchísimo.  Al usar servicios gratuitos cedemos el control sobre la manera en que se difunde nuestro mensaje.  Si tu video se ve con un mensaje de tu competidor encima es como si fueras a visitar a un cliente acompañado del vendedor de la competencia.  ¿Lo harías?

No me malentiendas.  Los servicios gratuitos tienen sus usos.  Por ejemplo, los videos de YouTuve son excelentes para elevar tu reputación.  Desarrolla una serie de videos sobre equis o ye tema profesional y de pronto te verán como un experto en el tema.  Más aún, cada vez que alguien busque tu nombre en Google se encontrará con los videos.  ¿Por qué?  Porque YouTube es propiedad de Google.

Comienza a escribir un blog como este o un podcast como “Hablando de Tecnología” y de pronto la gente comenzará a verte como a un escritor; como a un líder de opinión; como a un experto en tu materia.

Hazte miembro de LinkedIn.  Desarrolla tu perfil.  Participa en los grupos de discusión.  Después de un tiempo comenzarás a ampliar tu red de contactos profesionales.

¿Quieres hacer la prueba?  Escribe mi nombre “Orlando Mergal” en la ventanilla de búsqueda de Google para que veas que hay más de 10 páginas sobre mis propiedades en la Internet, artículos, comunicados de prensa, videos y columnas de periódico.  Para eso son excelentes los medios gratuitos; para promover tu marca.

Pero cuando se trate de la publicidad de tu negocio no optes por el “mangó bajito” o la “chiringa elevá”.  No le regales a otro la plusvalía de tus esfuerzos.  Mantén el control de tus mensajes.  Mide su efectividad y ajústalos constantemente hasta alcanzar el éxito que buscas.

Porque si no lo haces el costo de la ineficacia será muchísimo mayor que la supuesta “economía”.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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