¿Cómo Leemos Online?

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La manera en que redactamos afecta nuestra colocación en los buscadores y determina si nos leen o no.

La manera en que redactamos afecta nuestra colocación en los buscadores y determina si nos leen o no.

Uno de los errores más comunes que cometen los redactores cuando escriben para la Internet es escribir como lo hacen para el papel.  Ese lo cometen los redactores experimentados.  Los menos experimentados escriben como le hablarían a sus pares.  De alguna manera suponen que si ellos entienden lo que escriben los demás lo entenderán también.

Tomemos la cosa por partes y comencemos con la primera premisa.  ¿Cómo leemos en la Internet.  ¿Quién lee lo que escribimos en la Internet?

Curiosamente, el primero que lee lo que escribimos para la Internet no es ni siquiera un ser humano.  Se trata de un programa de computador —denominado robot o araña— que navega la Internet diariamente en busca de contenido fresco y relevante.  ¿A quién pertenecen estos robots?  A Google, Bing, Yahoo! y a los cientos de motores de búsqueda más pequeños que existen en la Internet.

Si esos robots no leen tu contenido nadie más lo hará.  ¿Por qué?  Porque son ellos los que determinan la colocación de tu página en los resultados de búsqueda.

Ahora, ¿cómo determinan los motores de búsqueda el orden de los resultados?  A base de frescura y relevancia.  Cada motor utiliza un algoritmo distinto (más sobre esto en un momento) pero todos se basan en cuán reciente sea la información y cuán relevante sea con respecto a los términos de búsqueda.

Algoritmo es meramente un “término de domingo” que utilizamos los expertos en estas cosas para describir la fórmula secreta que utilizan los motores de búsqueda para medir frescura y relevancia.

La frescura es fácil de explicar.  Mientras más reciente sea un contenido más fresco es.  La relevancia es un poco más complicada.  Cada vez que subimos un texto a la Internet los robots lo escudriñan para establecer los términos de búsqueda que contiene y la frecuencia con la que aparecen.  Por lo tanto, es lógico suponer que los redactores de contenido lo hagamos tomando en cuenta estos términos.  Más aún, identificamos dichos términos y los ponemos en orden de relevancia antes de escribir la primera palabra.

Luego de eso escribimos nuestro texto utilizando dichos términos en un orden preestablecido y de manera que le suene natural al ser humano.  ¡Eso no es tan fácil como parece!

El redactor experimentado escribe para el denominador común menor.  Finalmente, si el texto es para una página de Internet regular usamos palabras cortas, oraciones cortas, párrafos cortos y viñetas (comúnmente conocidas como “bullets”).  ¿Por qué?  Porque la gente en la Internet no lee.  El lector de Internet escanea el texto en busca de un contenido específico.  La única excepción a esa regla es el lector de “blogs”.

Ahora exploremos la segunda premisa.  ¿A quién le estamos hablando?  Los redactores menos experimentados escriben como si le hablaran a sus pares.  Utilizan polisílabos como si estuvieran en liquidación.  Las símiles y metáforas llueven y el entrelíneas es la orden del día.  ¿El resultado?  Nadie entiende nada.

El redactor experimentado escribe para el denominador común menor.  Cuando usamos palabras cortas, oraciones cortas, párrafos cortos y viñetas reducimos el “Índice de Niebla” en nuestros escritos (conocido en inglés como el Gunning Fog Index).

El Índice de Niebla es un término metafórico que se utiliza para describir el grado mínimo de escolaridad que se necesita para entender un escrito en una sola lectura.  Por ejemplo, es GFI para este escrito es de 14.1.  Eso quiere decir que está escrito para gente con dos años de universidad.  Para que tengas una idea, yo siempre apunto para un GFI de octavo grado.

Mientras menor sea el GFI más fáciles de entender serán nuestros textos.  Yo siempre le digo en todo de broma a mis clientes que hay que escribir para el “jardinero”.  ¿Por qué?  Porque si el jardinero nos entiende, el gerente general necesariamente nos va a entender.

Explicar los elementos de la fórmula de Gunning va mucho más allá de los objetivos de esta entrada.  Pero basta con decir que la sencillez es uno de los elementos claves si queremos que nuestros escritos sean efectivos.  También hay que señalar que esta fórmula fue desarrollada para el idioma inglés.  Sin embargo, nos da una aproximación bastante acertada en español.

Y hablando de efectividad, hace un par de años publiqué un DVD de dos horas de duración titulado “Redacción Eficaz” en el que explico todas estas técnicas —y muchas más— en gran detalle.  Te invito a que lo ordenes y lo añadas a tu biblioteca.

Tus lectores te lo van a agradecer.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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