Contando los “negritos”??

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numerosEsta mañana —como muchos domingos— fui hasta el puesto de gasolina y compré una copia de El Nuevo Día dominical.  Como la mayoría de los puertorriqueños, el domingo es el día en que me distraigo un poco y dedico parte de la mañana a “vegetar”.

En mi caso “vegetar” incluye ver las noticias de TVE y ojear El Nuevo Día.  Las noticias de TVE me ofrecen una visión más global de lo que sucede en el mundo y El Nuevo Día me mantiene al tanto de la mogolla local.

Una de las cosas que me entretiene de El Nuevo Día es contar los “negritos” en su revista dominical titulada “Magacín”.  Y no pienses que me gusta lo que veo; al contrario.  Cualquiera que ojee esta publicación llegará obligadamente a la conclusión de que los puertorriqueños somos todos esbeltos, jóvenes, atractivos, blancos,  rubios y de ojos azules.  También concluiría que los negros en la Isla no asisten a bodas, cocteles o eventos sociales de alto copete.

Aquellos estudiantes graduados que estén haciendo sus tesis en sociología, muy en particular en el tema del racismo, tienen una excelente fuente de información en esta sección del periódico.  Muy en particular si —como yo— se toman el tiempo de hacer un análisis de contenido que abarque varios años.

No quisiera decir que la gerencia de El Nuevo Día hace esto —como hubiera dicho mi padre— “de hecho pensao”, pero la verdad innegable es que esta sección es más blanca que el mármol de Carrara.

Mi esposa dice que me he vuelto un cínico.  Y quizás haya algo de cierto en eso.  Después de todo el ambiente del país no propicia otra cosa.  Pero la realidad monda y lironda es que domingo tras domingo “cuento los negritos” y nunca pasan de uno o dos.  Y eso es en un día bueno.

¿Y cuál es el problema?  Bueno, además de ser una muestra clara de racismo, va a contrapelo con la realidad del país.  Como hubiera dicho el difunto Juan Manuel García Pasalacua “Puerto Rico es un país de mulatos”.

¿Qué no me crees?  Párate una hora en cualquier esquina de Hato Rey con un “tally counter” y cuenta la gente que pasa.  Divídelos en blancos, negros y mulatos.  ¡Se honesto “plis”!  Mira a ver si más del 90% no te salen mulatos.

Lo curioso de esto es que según la enciclopedia cibernética Wikipedia la distribución racial en Puerto Rico es de 75.8% de blancos, 12.4% de negros, .5% de amerindios y 11.1% de mulatos.  Claro, estos datos se derivan del censo del año 2,000.

¡Wow!  Ahora entiendo.  ¡Es que Magacín se deja llevar por el censo!

Lo triste de esto es que el puertorriqueño —como en tantas otras cosas— tiene una confusión de espíritu cuando se trata de asuntos relacionados con la raza.  Se mira en el espejo y quiere ver a un hombre grande, guapo y abusador de tez blanca, pelo rubio y ojos azules.  Como diría Rubén Blades, ¡hasta con los dientes rubios!

Lo vemos en la mayoría de nuestras publicaciones impresas, en nuestros comerciales de televisión, en nuestro gobierno y hasta en la gerencia de nuestras empresas.

Piénsalo por un momento.  ¿Cuántos de nuestros legisladores son negros?  No que eso los haría menos ineptos.  Pero pregúntatelo.

No quiero revolcar demasiado el estiércol.  En lo personal yo no tengo ese problema (mi mejor amigo de la infancia es negro como un teléfono).  Pero solamente quería traer el punto para ponerte a pensar.

Antes de decidir lo que queremos ser —en cualquier renglón de la vida— tenemos que comenzar reconociendo lo que somos.  Por eso los Americanos no nos respetan.  Por eso nos tratan como niños cuando acudimos al Congreso.  Se aprovechan de nuestra confusión y la utilizan para su beneficio.  Inclusive, mi lado cínico pensaría que hasta la fomentan.

Yo resolví ese dilema hace años.  Soy un hombre educado, mestizo y latinoamericano; ciudadano del mundo y estudiante de la vida.  Mi hermoso pelo riso —bueno, por lo menos mi mamá lo encuentra lindo— no vino de Escandinavia.  ¿Discrimino?  ¡Claro que sí que discrimino!  No tolero la hipocresía, el engaño, la ineptitud, el abuso, la intolerancia o la falsedad.

Por eso cuento los negritos.  Porque son un barómetro de por dónde anda la psiquis de mi país.

Como estudioso de la comunicación he aprendido a leer entre líneas; a ver lo que significan los mensajes en lugar de lo que dicen.  Y el mensaje escondido que veo a diario en nuestros medios es “pa’ salir corriendo”. ¡Qué confundido vive Macondo!

Bueno, en otra ocasión hablaremos más sobre estas cosas.

Ah, y por cierto, un “tally counter” es un pequeño dispositivo de mano que se utiliza para contar transeúntes.  Es especialmente útil para calcular el tráfico de peatones que tiene una localidad comercial.  Si quieres ver uno —y hasta compralo— visita: http://www.amazon.com/GOGO-Counter-Handheld-Clicker-Mechanical/dp/B001KX1VW2/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1303668837&sr=8-2.  También tienen modelos más sofisticados y costosos.

©2011, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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