Cuando Nuestros Líderes Nos Tratan Como A Imbéciles

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Con el pueblo en un bolsilloAyer por la mañana estaba escuchando la radio y escuché a uno de nuestros “honorables” de la legislatura sugiriendo que se le impusiera un impuesto del 4% a las megatiendas por el inventario que importan de sus instalaciones en los Estados Unidos. Lo primero que me vino a la mente es que esa sería una violación a las leyes de comercio interestatal. Pero claro, yo no soy experto en esas cosas, así que podría estar equivocado.

Pero lo que sí es, es una violación a nuestra inteligencia. Y tengo que admitir que me sentí violado… “Ouch!”.

¿Por qué será que cada vez que a uno de estos mequetrefes se le “enciende la bombilla” lo único que le viene a la mente son maneras de empujarle el costo de la catástrofe fiscal a los hombres y la mujeres que trabajan? ¿Qué piensan ustedes que va a pasar si el gobierno le endilga un impuesto a las megatiendas? ¿Quién va a terminar pagándolo?

Hace un par de días otro de estos genios estaba proponiendo aumentar el IVU (impuesto por ventas y uso) al 10 ó al 12 por ciento. De nuevo, ¿quién va a terminar pagando? ¿Acaso piensan estos señores —y algunas señoras— que los ciudadanos no sabemos que el IVU es un impuesto regresivo (que afecta más a los menos que tienen)?

Y entonces tenemos la videolotería… Parece que cada vez que el pueblo de Puerto Rico se mete en un nuevo embrollo (o nos meten nuestros gobernantes) lo único que se le ocurre a nuestros políticos ocurre es crear otro “jueguito”. Claro, con cada nueva manera de apostar vamos destruyendo más y más la poca ética de trabajo que le queda al País. No debe ser sorpresa para nadie que la tasa de participación ande por menos del 39%.

Y con la pérdida de la ética de trabajo se entroniza más y más la mentalidad del mangó bajito, del juey sacao’, de la chiringa elevá y del ñame. ¿Para qué trabajar, si lo único que hace falta es un poco de suerte? ¡Qué guame!

Curiosamente, el pasado 25 de febrero escribí una entrada que titulé “Y Más Se Irán”  en la que hablaba del éxodo masivo que está teniendo Puerto Rico de sus ciudadanos más capacitados. En aquella ocasión hablé de la posibilidad de que —ante la disminución en la base de contribuyentes— el Departamento de Hacienda considerara aumentar el IVU, la contribución a la propiedad o las tasas de contribución por materia de ingresos.

Fíjate bien que todas estas posibles contribuciones —con la excepción del IVU, quizás— irían montadas sobre las espaldas del ciudadano que trabaja. ¿Por qué? Porque el vago (y el desempleado, para ser justo) no trabajan, viven de dádivas y no tienen propiedades.

¿Y qué hay del ahorro? ¿Por qué tenemos personas con contratos onerosos a tutiplén? ¿Es que verdaderamente esta gente son tan excepcionales y tienen tantos clientes que se mueren por contratarlos… que hay que sacarle la comida de la boca al pueblo para dársela a ellos?

Hace tiempo, cuando apenas comenzaba en los negocios, aprendí que la única manera de aumentar la rentabilidad de una operación es aumentando las ventas o disminuyendo los gastos. Puesto en arroz y habichuelas: “o ingresamos más o gastamos menos”. ¿No te parece genial?

Entonces, ¿por qué estas lumbreras —que se hacen llamar “nuestros líderes”— no buscan la manera de hacer más con menos? ¿Por qué no eliminan la grasa que tupe las arterias económicas del país?

El pasado domingo me fui a caminar en la mañana y me llevé un pequeño radio para escuchar el programa de Benny Franqui Cerezo. Y Benny hablaba sobre la forma en que a veces se siente como si estuviera predicando en el desierto… como si estuviera “hablando solo”.

Yo sé exactamente como se siente este buen puertorriqueño… porque muchas veces me he sentido igual. De hecho, el 31 de marzo del año pasado escribí sobre ese tema en la entrada titulada “Hablándole A Los Que No Quieren Oír” .

¿Y sabes lo que he notado? Que mientras más banal sea el tema, más le interesa al boricua. Si uno se pone muy esotérico cierran el canal. ¿Quizás por eso nuestras emisoras de radio y televisión —y nuestros periódicos— han venido tocando básicamente los mismos temas por más de 100 años.

¿No me crees? Date una vueltita por un edificio grande, con la entrada en cristal, que casi ningún ciudadano visita, y que está en el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Se llama la biblioteca José M. Lázaro. ¿Sabías que esa es la Biblioteca Nacional de Puerto Rico?  Allí hay una cosa que la mayoría de los boricuas ignoran llamada “libros”.  Ah, ¿y sabías que no tienes que ser estudiante de la Universidad para leerlos.

Bueno, pues en ese edificio, que la mayoría de los ciudadanos pasan por alto, hay una sala llamada la “Colección Puertorriqueña”. Y cuando yo era estudiante del recinto allí había una sección en la que se guardaban periódicos de valor histórico. A estas alturas supongo que todo eso debe estar digitalizado… espero.

Varias veces, por curiosidad, me puse a explorar las páginas de nuestra historia a través de los ojos de nuestros periodistas de antaño. ¿Y sabes qué? Las historias eran básicamente las mismas. Lo único que cambiaba eran los personajes. Puerto Rico lleva siglos en una noria. Nos entretenemos con la mogolla del momento y al día siguiente nos entretenemos con la de mañana. Nada se resuelve. Nada cambia. A nadie le importa… La vida sigue…

Y no pienses que perdí el hilo.. que me monté en tribuna y me fui por la tangente.

Se muy bien por dónde empecé. Nuestros legisladores le van a subir los impuestos a las megatiendas. ¡Vélalos! Ellos nos van a subir los precios a nosotros. El IVU nos lo van a seguir subiendo y la captación va seguir bajando. Los impuestos nos los van a empujar también… a la propiedad y a todo lo que se le ocurra. Los panitas van a seguir guisando. Digo, los de ellos, no los nuestros. La gente se va a seguir yendo, cada vez a paso más acelerado. Nada se va a resolver. Nada va a cambiar. A nadie le va a importar. La vida va a continuar. Y Benny y yo vamos a seguir hablando solos.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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Un comentario

  1. Triste pero cierto. Muchas veces me siento igual. En vez de buscar la manera de reducir los gastos sencillamente aumentan las contribuciones. Son unos imbéciles pero los seguimos eligiendo.

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