Cuidado Con Las Demandas Por Difamación

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Los problemas de difamación pueden costar más caros que el robo mismo.

Los problemas de difamación pueden costar más caros que el robo mismo.

Ayer comenté en mi programa semanal online “Hablando de Tecnología” acerca de la medida que piensa implantar la gerencia de The Outlet Mall, en Canóvanas, PR, de publicar en Facebook los videos que captan sus cámaras de personas “hurtando mercancía”.  Según la noticia, publicada ayer mismo en El Nuevo Día, el gerente general del Mall Guillermo Pérez está harto de que se registren entre 2 y 3 hurtos diarios dentro de las diferentes tiendas que integran su establecimiento.

Como persona decente y obediente de la ley entiendo el enfado de este señor y la frustración que debe sentir.  Sin embargo, pienso que esta medida le puede causar más daño que bien al exponerlos a posibles pleitos por difamación.

Como mencioné en mi intervención de Hablando De Tecnología a menudo las personas de negocios cometemos el error de creer que nuestro cliente y nosotros somos la misma cosa.

Obviamente, la intención que hay detrás de esta medida es la de avergonzar a estas personas al exponerlos ante sus pares como vulgares rateros. Pero lo que olvida el señor Pérez es que estas personas no responden a las mismas motivaciones que él. Si fuera a él al que publicaran en Facebook robándose algo probablemente se le caería la cara de vergüenza.  Pero estas personas perdieron el rubor hace rato. Son piezas dañadas de una maquinaria social corrupta. Probablemente hasta se sientan alagados o lo tomen a chiste.

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Según Dan Kennedy, uno de los expertos más reconocidos en el mundo del mercadeo, a menudo los hombres y mujeres de negocios cometemos el error de pensar que somos nuestro propio cliente. Pensamos que si algo nos gusta a nosotros le debe gustar de seguro a nuestro cliente. Un corolario de esto sería “si esto me abochornaría a mí debe abochornarlos a ellos”.

Pues sabe qué, probablemente no se van ni a inmutar. Pero lo que sí puede suceder es que le comiencen a llover los pleitos por difamación.

Antes de publicar un video que resulte acustatorio tenemos que haber demostrado la culpabilidad.

Antes de publicar un video que resulte acustatorio tenemos que haber demostrado la culpabilidad.

Quiero aclarar, antes que todo, que no soy abogado, nunca me ha interesado serlo y no pretendo que lo que me apresto a comentar se tome como consejo legal. Pero hasta donde yo tengo entendido el acto de robar se consuma únicamente cuando la persona saca una mercancía de la tienda sin pagarla.

Echar una mercancía en la cartera —y aparecer en cámara haciéndolo— no es un delito. Ciertamente no es normal. Ciertamente puede anteceder a un delito. Pero acusar públicamente a un ciudadano de haber cometido un delito, sin que se haya demostrado que lo ha cometido, me suena a mí como difamación.

Acusar públicamente a un ciudadano de haber cometido un delito, sin que se haya demostrado que lo ha cometido, me suena a mí como difamación.Vamos a ver que dice la ley. Según el artículo 118 de la ley 155, del 22 de julio del 1974, según enmendada, difamación se define de la siguiente forma: “Toda persona que maliciosamente a través de cualquier medio, o de cualquier modo, públicamente deshonrare, o desacreditare, o imputare la comisión de hecho constitutivo de delito o impugnare la honradez, integridad, virtud o buena fama de cualquier persona, natural o jurídica, o denigrare la memoria de un difunto, será sancionada con pena de reclusión por un término que no excederá de seis (6) meses, pena de multa que no excederá de cinco mil (5,000) dólares o pena de restitución o cualquier combinación de éstas, a discreción del Tribunal.  De igual forma, el Tribunal podrá imponer la pena de prestación de servicios en la comunidad en lugar de la pena de reclusión”. Obviamente, cuando la ley habla de personas se refiere tanto a una persona natural como jurídica.

Y esta es sólo la pena por el delito en sí mismo. Luego de esto vendrían las demandas por daños y perjuicios.

No hay duda de que el problema de los rateros en los establecimientos comerciales es uno serio. Y mientras peor se ponga la situación económica del país más va aumentar su frecuencia. Pero que no olvide el señor Pérez que la Internet de hoy en día se considera un medio de comunicación. Poner esos videos en Facebook equivale a ponerlos en televisión. Quizás una solución más efectiva sea aumentar la vigilancia utilizando agentes vestidos de paisano.

Ciertamente el señor Pérez conoce su negocio muchísimo mejor que yo. Y no pretendo decirle como correrlo. Pero como comunicador, lo que sí puedo hacer es aconsejarle que se asesore con un abogado especialista en “derecho de la comunicación” (media law) antes de que le empiecen a llover las demandas por difamación.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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