Desde La Otra Orilla

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Orlando Mergal en Great Falls National Park

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Hoy se cumplen dos meses calendarios desde que Zoraida y yo salimos de Puerto Rico. Cuando salimos de la Isla aquel 15 de septiembre todo transcurría más o menos como de costumbre. Acabábamos de escabullírnosle a Irma, María parecía un mero “aguacero glorificado” en el mapa meteorológico, y el dime y direte consuetudinario inundaba los medios locales.

Llegamos a Nueva York como a las nueve de la noche para iniciar un viaje que nos llevaría por algunos de los parajes más espectaculares del noreste norteamericano. Primera parada: en casa de mi hermana en Brooklyn, para compartir una semana con ella, visitar algunos familiares y seguir rumbo a Cambridge, Massachusetts donde pasaríamos unos días en casa de uno de mis amigos de la infancia. Luego de eso a fotografiar el follaje de otoño comenzando en el estado de Maine y terminando en Tennessee.

Entonces llegó el sorpresón de María. Aquel punto nuboso en el mapa se convirtió de repente en un monstruo climático sin precedentes que cruzó a Puerto Rico diagonalmente de sureste a noroeste. Nuestra “normalidad” ya maltrecha por una depresión de dos lustros, una deuda monumental producto de la corrupción y el despilfarro, y una emigración hemorrágica, pasó de mala a paupérrima en cuestión de unas horas.

La comedia de errores que ha protagonizado nuestro gobierno durante los pasados 60 días, y la avaricia desmedida de quienes han pretendido servirse con la cuchara grande en medio del dolor de nuestro pueblo, están más que documentadas en los medio locales e internacionales. Por eso holgaría enumerar nuevamente dicha cadena de eventos. Pero una cosa es segura, Puerto Rico ha pasado de ser objeto de lástima mundial a blanco de la ira mediática.

¿Acaso es que no queda pudor? ¿Acaso es que la avaricia es tanta que hay que robar hasta en medio del dolor más hiriente? ¿Acaso no se dan cuenta que nos estamos proyectando ante el mundo como una sociedad tramposa y falta de escrúpulos a la que no vale la pena ayudar?

Mientras tanto muchos de los lectores de Picadillo y los oyentes de Hablando De Tecnología me han preguntado por qué decidí poner en pausa ambos medios. Y la razón es sencilla: me encuentro en una especie de destierro autoimpuesto e involuntario a la vez. ¿Y cómo es eso?

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Cuando Zory y yo salimos de la Isla no teníamos ni idea de la hecatombe que le venía pa’ encima a Puerto Rico. La idea era pasarnos como 6 semanas fotografiando el follaje de otoño en los Estados Unido y regresar a nuestro País. Cinco días más tarde la realidad de Puerto Rico era muy distinta.

Así las cosas nos vimos en una disyuntiva: regresar a la Isla, y sumarnos a la miseria, o continuar con nuestro plan original de crear imágenes hermosas y colocarlas en nuestra otra propiedad en la Internet: “Puerto Rico Photography”. Obviamente, ya estábamos acá, así que optamos por la segunda opción.

Durante los pasados 60 días hemos visitado y fotografiado en Nueva York, Massachusetts, Maine, New Hampshire, Vermont, Ohio, Pennsylvania, Virginia, Carolina del Norte, Tennessee, Kentucky, Missouri y Oklahoma. Hemos visitado cerca de una docena de parques, entre estatales y nacionales, y producido más de 370GB en archivos fotográficos crudos. ¿Y las millas? ¡Ay mi madre! Hemos transitado sobre 6,500 millas, que sumadas a las 7,500 que transitamos entre abril y mayo sobrepasan las 14,000 millas en menos de cuatro meses. Eso tiene que ser un récord en sí mismo.

Algunas de mis imágenes —las que tomé con mi iPhone— han aparecido en Facebook, pero las mejores —las que tomé con las cámaras DSLR— están en exhibición en la galería digital de Puerto Rico Photography. Aquellos de ustedes que no entiendan el razonamiento detrás de esa estrategia los invito a leer el “Statement of Rights and Responsibilities” de Facebook, algo que la mayoría de los usuarios ni siquiera ojean. A continuación algunas de las imágenes tomadas con mis DSLRs:


Hoy nos encontramos en compás de espera, acampados en casa de mi hijo en Oklahoma, y esperando que regrese la luz a nuestro vecindario isleño. He pensado en grabar un episodio de Hablando De Tecnología pero continúo tropezando con lo que me falta. Me faltan algunas de las aplicaciones, me falta parte del equipo y me falta la motivación de seguir produciendo contenido de calidad para regalarlo.

Dicen que “de la esperanza vive el cautivo”. Yo tengo la esperanza de que regrese la luz, de que las cosas mejoren en la Isla y de que pronto podamos regresar. Pero, a juzgar por lo que he visto recientemente en los medios, hay aquellos cuya esperanza es seguir llenándose los bolsillos y dejar al boricua chavao.

Ya veremos… Mientras tanto voy a retomar Picadillo y escribir algunas entradas útiles para momentos de crisis. Sobre lo demás haré como dice la canción: “despacito”.

©2017, Orlando Mergal, MA
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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2 comentarios

  1. Excelente artículo, excelentes fotos.
    “¡Algún día, ahorcan blancos!”
    Pa’lante!

  2. Ay bendito. Ojalá y las cosas vuelvan a la “normalidad” pronto. Un abrazo,
    MM

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