Desde Lo Alto De Un Monte

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hombre-con-megafono¿Te has preguntado por qué en plena era de la comunicación se hace más difícil que nunca comunicarse? ¿Haz notado cómo fluye el “río de mensajes” de todo tipo en las redes sociales? Si le ves algún parecido con una plaza pública, en la que todos hablan a la vez y nadie escucha, estás en lo correcto. Hoy en día el ruido es más ensordecedor que nunca y la información se ha tornado efímera.

En la antigüedad, cuando un hombre quería hablarle a una multitud, se subía a lo alto de un monte y gritaba a todo pulmón. Luego descubrió el mundo de la acústica y tuvimos los primeros anfiteatros.

En tiempos de la edad media y la colonización los vendedores ambulantes se paraban sobre un gran cajón para proyectar su voz sobre la multitud. Los que tenían un poco más de recursos, como los políticos y hombres de negocios, lo hacían desde las tarimas de teatros y plazas públicas.

Los literatos, como Cervantes y Shakespeare, pronto descubrieron que la pluma le daba una tarima igualmente poderosa.

En el siglo 20 la prensa, la radio y la televisión le confirieron un poder inmenso a unos pocos que mediante el capital controlaban el acceso a la información. Pero en la década de los 80’s sucedieron dos hechos transcendentales que cambiaron para siempre el mundo de la comunicación y el balance de poder en los medios.

Steve P. Jobs con la Macintosh original

Steve P. Jobs con la Macintosh original

El primero fue la revolución del “desktop publishing”, capitaneada por Steve Jobs y Steve Wozniak y su computador Macintosh. De pronto cualquiera que tuviera una Macintosh y una impresora láser podía publicar documentos de alta calidad y llegar a las masas. Eso no quiere decir que la información fuera buena, tampoco que la gente la leyera, pero las puertas al medio se abrieron de par en par.

La segunda fue la Internet en la que también Jobs tuvo mucho que ver con su computador iMac. Obviamente, no pretendo adjudicarle a Jobs el mérito por la creación de la Internet. Esa se originó en los laboratorios de la Universidad de Stanford en la década de los 50’s. Pero Steve Jobs fue el primero en comercializar una máquina que podías llevar a tu casa, conectarla a la línea de teléfono y comunicarte con el mundo.

Steve P. Jobs con la iMac

Steve P. Jobs con la iMac

Claro, para aquella época la Internet era mucho más rústica, pero los que llevamos años en esto le vimos el potencial de inmediato.

Hoy en día cualquiera puede entrar a la Internet y publicar lo que sea en las redes sociales. Ahora, eso no quiere decir que la gente lo lea. Y mucho menos quiere decir que lo lea quien queremos que lo lea. Para eso hace falta una plataforma.

El término plataforma no es una criatura mía. Viene del título del libro Platform: Get Noticed in a Noisy World del autor norteamericano David Hyatt.

Cuando Hyatt habla de una plataforma se refiere a un círculo de gente receptiva, desarrollado con el pasar del tiempo, a base de información útil y consecuente. En otras palabras, para desarrollar una plataforma hay que servir a una audiencia; no bombardear a un grupo demográfico o psicográfico.

Para crear una plataforma hay que separar la paja del grano. Hay que agregar gente que sea receptiva a nuestro mensaje y llevarla a un foro en que se sienta servida. Por ejemplo, si la compañía “equis” vende madera y equipos asociados a la ebanistería, va a lograr muy poco bombardeando las redes sociales con anuncios de sus productos.

Sin embargo, eso es lo que vemos a diario en lugares como Facebook y otras redes sociales. Están usando estos medios como si se tratara de prensa, radio o televisión.

El problema con esa estrategia es que su mensaje se diluye en el “río de mensajes” que mencioné en el primer párrafo.

Ahora, imaginen que esa misma empresa publique un blog, o un podcast (más sobre esto más adelante), en el que le enseñe al público cómo escoger madera, cómo almacenar madera, cómo trabajar con la madera, cómo pintar correctamente, las herramientas que van a necesitar, cómo escoger herramientas de calidad, cómo mantenerlas correctamente, etc., etc., etc. ¿Crees que a los interesados en ese tema les llamaría la atención?

¿Y a quién piensas que van a acudir cuando necesiten cualquier cosa relacionada con madera?

Lo mismo se puede hacer para prácticamente cualquier tema. Lo que pasa es que hay que saber de estas cosas. ¡Y además, tampoco es gratis!

Hoy en día la mayoría de la gente en Puerto Rico son expertos en Internet. Pregúntales, y verás que te van a decir de inmediato: “pues claro, yo estoy en Feisbu y Twitel”. Pero háblale sobre esto que he mencionado yo para que veas la cara de confusión.

El problema con estar en Facebook o Twitter es que se entretienen muchísimo pero la aguja del ROI no se menea.

Para eso hacen falta instrumentos que se basen en estrategias de negocio sólidas, métricas tangibles y mecanismos que permitan el ajuste constante.

Hace varios párrafos te hablé de los “blogs” y los “podcasts” como instrumentos para llegar directamente a una audiencia receptiva. El grado de receptividad va a depender de la medida en que sirvamos adecuadamente a la audiencia. Mientras más informativo sea nuestro mensaje, y menos nos empeñemos en vender, más receptivo va a ser el grupo.

Los blogs son páginas de Internet en las que se publica contenido “freso y relevante” de forma consecuente. El mensaje es generalmente escrito y el tono debe ser conversacional y sencillo. Algunos blogs incorporan video pero esto aumenta el costo y la complejidad.

Si llevas algún tiempo leyendo Picadillo habrás visto las palabras “freso y relevante” en muchas entradas anteriores. Y la razón para ese ministerio es sencilla: son la llave para la colocación favorable en Google, Bing y Yahoo.

Los “podcasts” son programas en forma de audio que se publican en la Internet de manera consecuente. Es decir, son como un programa de radio que se publica cada cierto periodo de tiempo.

Por ejemplo, mi programa “Hablando de Tecnología” se publica todos los jueves cerca del mediodía.

Tanto los “blogs” como los “podcasts” tienen un elemento en común: utilizan un alimentador RSS o “rss feed”.

El “alimentador rss” es un documento de “xhtml” que se publica en la Internet y se actualiza cada vez que publicamos una nueva entrada en el “blog” o un nuevo programa en el “podcast”.

Ese documento es el que permite que miles de personas alrededor del mundo —o al final de la calle— se suscriban a nuestra publicación.

Cada vez que publiquemos un nueva entrada o un nuevo programa ellos lo van a recibir automáticamente en su “agregador” predilecto.

¿Y qué es un agregador? Pues un servicio que se dedique a recoger este tipo de medio en un lugar común. Algunos ejemplos son iTunes, Stitcher, TuneIn, Miro, Podcastellano y Alltop. En todos ellos están mi blog “Picadillo” y mi Podcast “Hablando de Tecnología”.

Al crear esta plataforma vas a tener acceso directo a la mente y al corazón de un número creciente de personas, que van a abrirle la puerta a tu mensaje porque previamente se mostraron receptivos a él mediante la suscripción.

¿No te parece que esto es mucho mejor que “gritar a todo pulmón” en las redes sociales?

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Si no has leído el libro de Michael Hyatt te sugiero que lo pongas #1 en la lista de libros para leer durante el 2014. De hecho, si le das “clic” al enlace que aparece en esta entrada te va a llevar directo a la página de Amazon para que lo obtengas.

Si cada día notas que se te está haciendo más difícil nadar en el “río de mensajes” de las redes sociales quizás este sea el año de hacer algo mejor. Ah, y si necesitas ayuda, llámame que te voy a ayudar.

©2014, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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