Displicencia

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En la era de las redes sociales un cliente molesto se lo dice a miles de personas de todas partes del mundo.

En la era de las redes sociales un cliente molesto se lo dice a miles de personas de todas partes del mundo.

¿Haz notado lo difícil que se ha vuelto conversar con otro ser humano en Puerto Rico? A la mayoría de nosotros nos encanta que nos atiendan con celeridad.  Pero cuando se trata de atender a los demás, muchos se esconden detrás de la tecnología.

Si se trata de un correo electrónico, lo ignoran.  Si se trata de una llamada, la dejan que se vaya a la “grabadora”. Si se trata de una carta, se pierde “misteriosamente”. Y si la cosa es en persona, nos dicen que está “runido”.

Esta falta de cortesía termina paralizando el proceso de comunicación.

Si algo hay que admirar del idioma castellano es la variedad de términos que ofrece para definir las distintas vertientes de una misma cosa.  Según la Real Academia de la Lengua Española, la primera acepción de “displicencia” es “desagrado o indiferencia en el trato”.  Y entre los sinónimos principales nos dice que equivale a: desdén, apatía, desprecio, indolencia e indiferencia.

¿Cómo te sientes tú cuando alguien te desprecia o te trata con desdén, apatía, indolencia o indiferencia?  Detente por un momento y piensa en estos seis términos: displicencia, desdén, apatía, desprecio, indolencia e indiferencia.  ¿Qué reacción generan dentro de ti?

La próxima vez que ignores un correo, una llamada, una carta o a un visitante, piensa: “¿si me lo hicieran a mí, cómo me sentiría?

Sé bien que es fácil “esconderse” detrás de la tecnología o de nuestros subalternos. Pero lo único que hacemos es extender el proceso, provocar la ira de la otra parte y en ocasiones provocar que el asunto llegue a niveles superiores de la organización.

Además, hoy en día cualquiera tiene el poder de “barrer el piso” con nosotros en las redes sociales.  Y créeme, en unos segundos puedes echar por la borda lo que ha tomado años lograr en términos de reputación y plusvalía.

Recuerda la regla dorada: “no le hagas a otros lo que no te gusta que te hagan”.  O mejor aún: “trata a los demás como te gustaría que te traten”.

Hasta la próxima amigos…

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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