El Asno, El Anciano y El Niño

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El asno, el anciano y el nño

Ayer recibí un correo sumamente interesante de parte de Rafael Artehortúa, uno de los oyentes de mi podcast “Hablando De Tecnología”.  Y a pesar de que no especificó de dónde escribía intuyo que fue de la Argentina por la tónica del texto.

Tituló su correo “Ánimo Ante Las Críticas Injustas” refiriéndose a la forma en que algunos oyentes tienden a quejarse cuando uno no amolda el contenido del programa a sus intereses particulares.  Y a pesar de que esa parecería ser la manera de complacer a una audiencia, ciertamente hay que hacerlo a nivel macro y no necesariamente a nivel micro.  Para eso es que desarrollamos un “user persona” como expliqué en la entrada titulada “Conversando Con Roberto”.

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Cuando lancé “Hablando De Tecnología” el 27 de agosto de 2010 el nombre del programa iba acompañado del “slogan” o “grito de combate” “Programación Inteligente, Una Vez Por Semana”, haciendo alusión a la mucha programación vacua a la que nos expone diariamente la radio comercial.  Poco a poco fui dejando a un lado ese “slogan” porque llegué a la conclusión de que no avanzaba en nada echándome de enemiga a la radio comercial.  Si su programación era vacua, repetitiva o primitiva eso sería algo que concluiría a la larga la propia audiencia.

Cinco años más tarde la historia me ha dado la razón.  La radio comercial continúa perdiendo adeptos (en todos lados menos en Puerto Rico) y el podcasting (o contenido a la demanda) gana terreno a un paso lento pero seguro.  En Puerto Rico la gente vive en una especie de “burbuja del rezago” en la que se reciclan los mismos temas por años y hasta por décadas.

La idea de una audiencia cautiva en tiempo, medio o espacio se ha convertido en un anacronismo.El resto del planeta quiere oír lo que quiere oír, cuando quiera oírlo y en el lugar que quiera oírlo.  La idea de una audiencia cautiva en tiempo, medio o espacio se ha convertido en un anacronismo.

A pesar de que ya “Hablando De Tecnología” no carga con la coletilla de “Programación Inteligente, Una Vez Por Semana” esa sigue siendo su filosofía central.  El programa se publica todos los jueves entre 8 y 9 de la mañana y tocamos todo tipo de tema que interseque de algún modo con el mundo de la tecnología.  No somos un programa de computadoras, tabletas, teléfonos y alarmas.

Por eso quise traerles la historia del asno, el anciano y el niño; porque ilustra perfectamente las dicotomías (o tricotomías… aunque eso sea un disparate) con las que tiene que lidiar todo el que de alguna manera produzca contenido.

Espero que lo disfrutes…

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El Asno, El Anciano y El Niño

“Había una vez un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando la gente los vio, exclamaron escandalizados:

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-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

-¡Qué vergüenza!

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!

Estando ya el burro exhausto, y sabiendo que aún faltaba mucho para llegar a su destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos.

Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos.

El molinero, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin el menor seso y, lo que es peor, había perdido a su querido burro”.

Fuente: MEGAHERZ

Gracias por seguir mis publicaciones,

©2015, Orlando Mergal, MA
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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Un comentario

  1. Me encata su programa, de verdad. Siga hacia adelante.

    Desde Rep Dom., isla hermana, se le apoya. Gracias.

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