El Duende Boricua… Los “Clicks” de Donde Vengan

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El Duende Boricua hizo como Houdini y se desapareció de Picadillo. ¡Que pena!

El Duende Boricua hizo como Houdini y se desapareció de Picadillo. ¡Que pena!

Una de las virtudes que ha tenido YouTube desde el comienzo ha sido que los usuarios pueden levantar el “embed code” de cualquiera de los videos y colocarlo en su página de Internet o blog.  Muchas veces los “blogueros” insertamos estos videos en nuestras entradas para comentar, o como fuente de información adicional en un escrito propio.  En cualquier caso, nuestras acciones se traducen en “clicks” adicionales para quien haya creado el video.

En mi canal de YouTube tengo cerca de 50 videos sobre distintos temas de comunicación.  Muchos de ellos están colocados en distintas páginas a lo largo de América Latina.  Esto me trae “clicks” adicionales y me expone a mercados que no hubiera llegado de otro modo.  Puesto en palabras sencillas es la magia de la multiplicación en acción.

El pasado 16 de diciembre de 2011 incluí una entrada en Picadillo sobre El Duende Boricua porque me pareció una forma original de ilustrar algo que se ha discutido en Puerto Rico por años.

De inmediato mis comentarios sobre El Duende Boricua se dispararon en Google.  De hecho, mi entrada sobre El Duende Boricua se colocó más arriba que El Duende Boricua original.

Mis comentarios sobre El Duende Boricua fueron sucintos, claros y directos; y de ninguna manera fueron despectivos del trabajo original.  Al contrario.

Esta mañana estaba revisando las distintas entradas de Picadillo.  Esto lo hago con alguna frecuencia para asegurarme de que no se haya alterado algo o se haya corrompido algún archivo.  Lo que descubrí me estuvo sumamente curioso.  Mi entrada sobre El Duende Boricua ya no tenía el video.  En su lugar aparecía una pequeña nota de que fuera a verlo al lugar donde está colgado.

Esto no cambió para nada mi opinión sobre El Duende Boricua.  Al contrario.  Lo que hizo fue afirmar otras características del boricua que he venido criticando por años.

Y antes de hacer el comentario que sigue quiero que sepan que —aunque nací en los “niuyores”— me siento 110% puertorriqueño; nacido de padres boricuas y de aquí como el Coquí.

Los puertorriqueños no hacen alianzas.  Sus tres palabras favoritas son yo, yo y yo.  Ah, y si por casualidad sobra algo… ¡yo!  Piensan que para ganar tenemos que hacer perder a los demás.  Ganar-ganar no es parte de su léxico.

Francamente no entiendo.  ¿Qué piensa esta gente que parió al Duende Boricua, que los que comentamos sobre él nos bañamos en su luz?  ¿No se le ha ocurrido que quizás nuestra entrada no se colocó más arriba en Google por accidente?  ¿Y que tampoco fue gracias a El Duende Boricua?

¡Que pena que seamos así!  Nos aferramos a nuestro chispito de algo y nos perdemos la totalidad del mundo.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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