El Ombligo Mental

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el-ombligo-mentalHe notado un fenómeno muy curioso en las redes sociales. La gente no lee. La gente no escucha. Todos pretenden hablar…

En la vida real, cuando todos hablan a la vez, se oye pero no se escucha. Lo que se produce es ruido. En el mundo cibernético sucede exactamente lo mismo.

Hace unos meses publiqué una entrada titulada “Soy Del 1%” en la que citaba unas estadísticas de lo más curiosas que aparecen en la enciclopedia online Wikipedia. Según Wikipedia 90% de la gente que utiliza la Internet solamente consume contenido. Nueve por ciento interactúa con ese contenido y sólo el 1% produce contenido original.

¿Pero cómo consumen ese contenido? Pues resulta que la mayoría de la gente no lo lee. De hecho, esa misma premisa nada más hace que me cuestione para qué estoy desperdiciando saliva digital. Pero juguemos el juego de la ingenuidad. Supongamos que alguien sí lea esta entrada,

La mayoría le pasan la vista por encima, miran uno que otro titular, disfrutan de las láminas, y con algo de suerte, le dan “like”. Hay otros que le dan “like” a todo lo que le ponen de frente. No sé, quizás eso le alimenta el ego cuando ven su “carita” muchas veces corridas en el “timeline”.

Pero lo peor es cuando opinan. Emiten opiniones erráticas sobre escritos que no han leído y temas que a veces ni entienden. Uno se pregunta: ¿qué leyó esta persona?

Pero hay que entender que las opiniones son como los ombligos. Todos tenemos uno. Así que aquellos de ustedes que lleguen hasta aquí —que por lo visto son menos de los que yo esperaría— entenderán por qué titulé esta entrada “El Ombligo Mental”.

Para terminar, quiero hacerles una pregunta. ¿Se han fijado alguna vez en los “timelines” de sitios como Facebook y LinkedIn? ¿Han observado la cantidad de gente que escribe? ¿La han contrastado con la cantidad de gente que le contesta? Es como un coro de gente hablando sola. ¿No les parece curioso?

¿No les parece absurdo que tanta gente coincida en un lugar donde nadie escucha para hablar desenfrenadamente?

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Para terminar quiero dejarlos con una cita de George Bernard Shaw que resume perfectamente este fenómeno: “El problema principal con la comunicación es conformarnos con la ilusión de que se ha llevado a cabo”.

¿Qué ustedes creen? ¿Nos estamos comunicando?

©2013, Orlando Mergal
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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4 comentarios

  1. Wanda J. Barreto

    Hola Orlando!

    Hey, por aquí estoy. Lo que creo es que tienes toda la razón. Es muy poco el contenido original que se encuentra porque el Like y el Share lo que motivan es a compartir lo que hay, y que podría ser viral para coleccionar muchos Likes, y eso es lo más que se calcula.

    También estás en lo cierto cuando dices que aquí hay mucha gente que oye, pero no escucha. Cada cual está en lo suyo: hablando, leyendo y escribiendo a la misma vez y muy rápido porque mañana hay que ser más veloz.

    Estamos todos overwhelmed, como dicen los americanos. Esto es mucho con demasiao, diría el puertorriqueño. Mr. Brian Solís dice que estamos viviendo una era de Darwinismo digital, donde la tecnología y la sociedad están evolucionando más rápido que la habilidad de las organizaciones a adaptarse. En estas condiciones el que sobrevive no es el más inteligente, sino el que mejor se adapta a los cambios, y el que más veloz corre.

    Disfruté mucho tu artículo. La imagen del ombligo mental me hizo pegar un frenazo y me detuve a mitad de camino para ver de qué se trataba. Gracias a Dios no es una nueva app.

    Lindo día, y saludos!

    • Esa misma era la idea. LA clave de un titular es sacudir al lector para que se pregunte ¿qué rayos es esto?

      Me alegro que te gustara.

      Orlando Mergal

  2. Haces un punto muy valido, Orlando. Me habia pasado por la mente a mi tambien la pregunta – alguien esta leyendo?

    Reciente, vi un post en LinkedIn que decia “si ves esto, dale like” Esta persona aparentemente tenia la misma pregunta. Y el post recolecto mas de 200,000 “likes.” Me parecio una cifra impresionante. Se podria interpretar de esto que mucha gente esta mirando pero poca reaccionando, como apuntan las estadisticas que indicas en el articulo.

    Personalmente, cuando deseo o necesito una verdadera comunicacion la busco por telefono o cara a cara. Son las mejores maneras de tener una real interaccion, en mi opinion.

    • Saludos Carmen:

      Por tus comentarios intuyo que no eres una “teenager”. Yo , por lo menos en años, lo soy. Pero en espíritu sí.

      Comencé en esto de la “revolución tecnológica” desde que se disparó el primer tiro; en el 1984 con una Macintosh Plus. Me “monté en el marullo” y nunca me he bajado. Soy un seguidor entusiasta de todo lo que sea tecnología. Hice un programa de radio sobre tecnología por un casi dos años y hoy por hoy todavía discuto temas variados sobre tecnología en mi programa online Hablando de Tecnología.

      Sin embargo, al igual que tú prefiero hablar con la gente frente a frente. Cuando eso no es posible la segunda opción es por teléfono.

      Cuando hablamos en persona nos comunicamos con todo el cuerpo. Con frecuencia nuestros gestos, la manera que colocamos nuestro cuerpo, nuestra mirada y miles más de expresiones que no controlamos, y a menudo no estamos conscientes siquiera de que las estamos llevando a cabo, dicen mucho más que nuestras palabras. A veces dicen hasta lo contrario.

      Por teléfono sucede algo similar. Lo que pasa es que hay que saber escuchar. Mucha gente está tan pendiente a lo que van a decir que no escuchan lo que dice su interlocutor. No escuchan su tono de voz, sus inflexiones, sus pausas, sus silencios… ¿Sabías que a través del teléfono se puede saber hasta si una persona está seria o está sonriente?

      La generación de hoy ha heredado un aparato de comunicación poderosísimo llamado la Internet. Y lo utilizan como el niño con un juguete nuevo. A la mayoría no le interesa escuchar. Su único interés es que los escuchen.

      Por eso escriben y opinan sobre entradas que no han leído. Cuando yo hacía el programa de tecnología con Jorge Seijo llamaban al programa para opinar y rn ocasiones comenzaban preguntando “de qué estábamos hablando”. ¿Te imaginas? ¿Llamar a un programa de radio para opinar de un tema que desconocemos?

      Como productor de contenido me doy cuenta de este fenómeno constantemente. La gente no se toma la molestia —como tú— de ir a mi blog, leer la entrada y luego opinar. No. Lo que hacen es comentar sobre lo que comentó el anterior en LinkedIn o en Facebook. Al rato la temática no tiene nada que ver con la entrada original en mi blog.

      ¿Y por qué no comentan en el propio blog? ¿Será acaso porque en LinkedIn y Facebook los ven sus “amigos”?

      Ese era el fenómeno en la radio. Había gente que llamaba con el único propósito de que los oyeran en la radio. Por eso no bajan el volumen de su aparato; para escucharse. Es como un tipo de narcisismo tecnológico.

      Nada… Ellos no va a cambiar. Pero como “bloguero”, productor de contenido digital y estudioso de la comunicación no puedo hacer otra cosa que maravillarme de lo complejo y confuso que es el espécimen humano.

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