El Silencio También Es Música

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¿No te contestan? Atiende, que ahí también hay un mensaje.

¿No te contestan? Atiende, que ahí también hay un mensaje.

El otro día conversaba con uno de mis clientes al que le estoy construyendo un sitio de Internet. A riesgo de que adivinen de quién se trata, la página es sobre música, y la figura que está detrás del proyecto es un virtuoso musical reconocido de Puerto Rico.

En aquella ocasión hablábamos sobre el silencio; y cómo forma parte esencial de cada pieza musical. La duración de cada silencio y la frecuencia con que ocurran establece el ritmo de cada pieza. Pero más importante aún nos permite distinguir entre un tipo de pieza y otro.

Además, el silencio contribuye en gran medida al mensaje que el director musical quiera llevar.

El silencio causa curiosidad, nos pone a pensar, altera nuestros estados anímicos y hasta nos sobresalta cuando está ausente donde lo hubiéramos esperado.

En el mundo de la comunicación el silencio también es información. Cuando nuestros mensajes permanecen incontestados puede ser que no estén llegando, estén siendo opacados por el ruido o sencillamente estén siendo ignorados.

En cada una de esas circunstancias hay un mensaje. Y para detectarlo hay que hacer como el buen lector: “hay que leer entre líneas”.

Si nuestros mensajes no están llegando puede deberse a varias cosas. Quizás utilizamos el medio equivocado. Quizás algo haya interrumpiendo su llegada. Quizás estén llegando al lugar equivocado.

Tomemos por ejemplo el correo electrónico. Hoy en día la mayoría de la gente utiliza el correo electrónico por tres razones: “es más fácil, es más rápido y es más sencillo”. ¿Pero sabías que también es menos confiable?

Un gran número de los correos electrónicos nunca llegan a su destino. ¿Por qué? Porque se quedan atrapados en los “junk filters”, la gente los borra sin abrirlos, o sencillamente llegan a una dirección miscelánea que el dueño revisa de mes en mes.

¿Y qué es una dirección miscelánea? Es una dirección secundaria que mucha gente tiene para asuntos de poca importancia. Es la que usan para los clubes, las asociaciones, para comprar y para cualquier otra cosa en la que no quieran usar su dirección principal. Generalmente puede se una dirección de yahoo, google o msn.

Fíjate en cualquier directorio profesional y vas a ver que está repleto de direcciones de ese tipo. Toda esa gente tiene una dirección de correo electrónico en sus respectivas compañías. Pero esa no es la que usan para el directorio.

Ahora, cuando nuestros correos sí llegan, y aún así no son contestados, el mensaje es distinto. Por ejemplo, yo utilizo una aplicación para enviar correo electrónico que me dice si el correo llegó y si lo abrieron. Claro, el hecho de que abran nuestros correos no quiere decir necesariamente que los lean. Pero, por lo menos, me dice que el mensaje llegó a su destino.

El hecho de que no contesten también es información. Sobre todo cuando sabemos de antemano a quién le enviamos el correo.

Por ejemplo, el otro día envié un correo electrónico solicitando testimonios de mis clientes para colocar en mis páginas de Internet. Todos saben que los testimonios influyen positivamente en el ánimo de los prospectos porque le dan seguridad de que están haciendo negocios con gente seria y responsable. Y el tipo de testimonio que yo estaba solicitando era hablado así que no era como que tenían que sentarse a escribir nada. Todo lo que tenían que hacer era llamar a un número y a una extensión y hablar.

A lo largo de los 22 años que llevo en el mercado mi consigna siempre ha sido darle más al cliente de lo que le ofrezco. ¡Siempre!

Bueno, pues envié el correo a cerca de 40 personas y recibí dos respuestas.  Ahí hay un mensaje.En el mundo de la comunicación el silencio también es información. Cuando nuestros mensajes permanecen incontestados puede ser que no estén llegando, estén siendo opacados por el ruido o sencillamente estén siendo ignorados.Obviamente, no puedo pensar que 38 de 40 estén molestos conmigo. ¿Por qué? Sencillo… porque siempre le he dado lo mejor. Así que no me quedan más que dos explicaciones plausibles. O no recibieron el mensaje, o se unieron a la multitud de puertorriqueños displicentes, que no piensan más que en ellos mismos, y no exhiben ni una onza de solidaridad. Yo prefiero pensar que no lo recibieron…

Llamarlos por teléfono tampoco me pareció buena idea porque me iban a contestar que estaban “runidos”. Escribirles hubiera sido botar un papel, un sobre y un sello perfectamente útiles. Si no me contestaron es porque no quisieron contestar.

Y hablando de displicencia y falta de solidaridad. Esas dos si que contribuyen al silencio. La gente que exhibe estos trazos de personalidad se sientan a esperar que el mundo les sirva en bandeja de oro. Ellos son demasiado importantes para cooperar con el prójimo. El mundo se debe a ellos. ¡Qué pena!

Qué mucha razón tiene el maestro. El silencio también es música. Y mientras más silencio tengamos, más lúgubre suele ser la pieza.

¿Será por eso que Puerto Rico se está muriendo? Mientras más se hunde el país en el egotismo más se fracciona la sociedad, más se esfuman sus recursos y más empinado se torna el sifón del fracaso.

¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Cómo pasamos de ser aquél pueblo amable, unido y cooperador a convertirnos en esta masa insensible, amorfa y ególatra?

Yo me rehúso a ser así. Todavía me queda bondad. Todavía me queda camaradería. Todavía me queda la ingenuidad de ayudar a mis hermanos por la única razón de que son eso mismo… mis hermanos boricuas.

Pero tengo que confesar que cada día que pasa pienso más y más en desempolvar las maletas y largarme pa’l… Y no es porque la grama del vecino se vea más verde. Es porque dentro de poco, si seguimos como vamos, no va a quedar ni grama.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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