¿En Manos De Quién Está Tu Reputación Online?

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uando un posible cliente busca un producto o servicio hoy en día donde primero lo hace es en Google.

uando un posible cliente busca un producto o servicio hoy en día donde primero lo hace es en Google.

En mi entrada anterior hablé sobre el cambio en comportamiento que está exhibiendo la gente a la hora de buscar productos y servicios.  De inmediato hubo algunos de mis lectores que comentaron que todavía dependen de las páginas amarillas para conseguir clientes.

Y la verdad es que no lo dudo.  Los procesos sociales no se dan de la noche a la mañana.  No es como si alguien apagara un interruptor y de momento nadie usara la guía telefónica.  Pero la verdad objetiva es que una guía del 2011 equivale como al 60% de una guía de hace 20 años.  Es un libro flaco y con menos anuncios.  ¿Y las páginas blancas?  ¡Hace años que no veo una de esas!

Pero lejos de entrar en una discusión sobre el uso decreciente de los directorios de papel, prefiero estipular la diferencia.  Según los peritos en este tema el primer lugar donde nos buscan los clientes hoy en día cuando quieren adquirir bienes o servicios es en Google.  De hecho, en inglés el término se utiliza como un verbo “to google”.  Supongo que en español se dirá “guguelear”.

Pero eso es lo que sucede antes de conocernos.  La gente “guguelea” a base de criterios de búsqueda.  Por ejemplo, “plomero + Santa Rosa + Bayamón”.  Si no encuentran nada tratan con “plomero + Bayamón”.  En ambos casos Google es lo suficientemente “inteligente” para saber que estamos buscando plomeros en Puerto Rico.  ¿Qué cómo lo sabe?  Por nuestra dirección de IP.

La dirección de IP es tu dirección verdadera en la Internet.  Se trata de una serie de números, separados por puntos, que identifican exactamente de dónde viene la comunicación.

Así las cosas, Google sabe exactamente de dónde viene cada búsqueda y le devuelve resultados “frescos y relevantes”.  Esto tiene un efecto directo sobre los negocios.  ¿Por qué?  ¡Porque si tu negocio no aparece no existe!

Cuando sales de visitar a un nuevo cliente lo primero que hace es “guguelearte”. ¿Sabes lo que va a encontrar?

Cuando sales de visitar a un nuevo cliente lo primero que hace es “guguelearte”. ¿Sabes lo que va a encontrar?

Pero las búsquedas en Google tienen otro efecto todavía más importante.  ¿Qué piensas que hace el cliente una vez habla contigo?  ¿Qué crees que hace cuando sales de su oficina?  ¡Te busca en Google!

Esta vez no busca “plomero+Santa Rosa+Bayamón”.  Esta vez busca “Juan del Pueblo+plomero+Santa Rosa+Bayamón”.  ¿Y sabes lo que le sale?  ¡Le sales tú, “retratao”!

El uso de los motores de búsqueda como fuente de información para indagar la reputación de una persona o empresa ha ido en aumento en los últimos años.  Las personas indagan sobre una compañía antes de ir a una entrevista de empleo.  Y los patronos indagan sobre los candidatos con igual cuidado.  Lo mismo sucede con prácticamente cualquier transacción social o comercial.  ¡Las partes se investigan mutuamente!

En tu caso, ¿sabes lo que van a encontrar?

Hagamos un ejercicio.  Como no sé tu nombre, vamos a usar el mío.  Escribe Orlando Mergal en la ventanilla de búsqueda de Google.  O si lo prefieres puedes usar Bing o hasta Yahoo!.  ¿Qué vas a encontrar?

Yo lo acabo de hacer y encontré mi programa online Hablando de Tecnología, mi blog “Picadillo”, mis artículos en El Nuevo Periódico de Caguas, mi canal en YouTube, mi página de Facebook, mi perfil en Corporation Wiki, la página de mi programa Hablando de Tecnología en iTunes, mi página en Twitter, mis artículos en eZine Articles, mis comunicados de prensa, mi perfil en Amazon, mis comentarios sobre productos en B&H y 10 páginas adicionales de información donde aparecen mis otras “propiedades” en la Internet.  En total Google te ofrece sobre 100 lugares donde puedes obtener información sobre Orlando Mergal.

¿Qué tienen todas en común?  Han sido creadas por mi.  Cuando la gente busca tu nombre en Google van a encontrar una de dos cosas: lo que tú hayas colocado en la Internet o lo que haya colocado otra persona.

Veamos un ejemplo.  Hace un par de años mi esposa y yo decidimos pasar nuestro aniversario en Bahía Salinas Beach Resort.  Al regreso de nuestra odisea escribí una entrada en Picadillo titulada “Sentimientos Encontrados” en la que hablaba de los sinsabores que pasamos durante aquellos tres días.

Todavía esa entrada recibe hits diariamente bajo el término de búsqueda Bahía Salinas Beach Resort.  Es decir, que cuando la gente escribe Bahía Salinas Beach Resort en su buscador le sale mi artículo.

En el siglo 21 el método número uno que van a usar nuestros clientes para encontrarnos va a ser la Internet.  Y nuestra reputación —que “bay de güey”, es nuestro mayor activo— va a estar en manos nuestras y de los motores de búsqueda.

¿Y por qué en manos nuestras?  ¿Acaso no dije hace un rato que estaba en manos de los motores de búsqueda?  Sí, pero los motores de búsqueda no piensan.  Sencillamente informan.

Las diez páginas de información que presenta Google sobre mi persona y mis negocios son el resultado de más de una década de esfuerzos cuidadosos y bien coordinados.

Como decía siempre en el programa que hacía con Jorge Seijo “la Internet no olvida”.  No olvida lo bueno y no olvida lo malo.  No olvida si te retratas –o te retratan– ebrio y colocas (o colocan) tu foto en Facebook.

El daño a tu reputación puede ser permanente. Cuídate de lo que haces y de lo que colocas “online”.

El daño a tu reputación puede ser permanente. Cuídate de lo que haces y de lo que colocas “online”.

Por ejemplo, las fotos de Grisel Mamery y Roberto Arango van a estar dando cantazos en la Internet por décadas.  Y lo peor del caso es que no hay nada que puedan hacer.  El daño está hecho.  Había que haberlo pensado antes.

Quizás, en su caso, encuentren alguna forma de sacarle beneficio a la situación.  Como decía P.T. Barnum: “digan lo que quieran pero escriban mi nombre correctamente”.  Pero en el caso de nosotros, los “meros mortales”, lo mejor es mantenernos lejos de ese tipo de “candilejas”.

Entonces, ¿cómo se construye una reputación?  De la misma manera que se construye una casa.  Bloque a bloque.  ¿Y en el mundo de la Internet?  Entrada por entrada.

Por ejemplo, cada vez que escribo una entrada para Picadillo coloco otro bloque.  De hecho, coloco varios.  ¿Por qué?  Porque cada vez que escribo una entrada en Picadillo se refleja automáticamente en mi cuenta de Twitter, en mi cuenta de LinkedIn, en mi “wall” de Facebook, en Technorati y en varias decenas de directorios de blogs alrededor del mundo; incluyendo a Puerto Rico.  Y eso es sin contar los “scrapers” que se dedican a plagiar contenido.

Lo mismo sucede cuando coloco un video en mi canal de YouTube o le añado una entrada a mi podcast Hablando de Tecnología.  El efecto es acumulativo.

He venido hablando de este tema por años. Lo que antes le llamábamos ser un comunicador hoy se le llama ser un “productor de contenido”.

Pero no te voy a aburrir con ese tema.  Después de todo mis últimas 10 entradas han rondado esa temática de una u otra manera.  En su lugar te voy a recomendar algunos libros, por si te interesa auscultar el tema más a fondo.

El primero es “The New Rules of Marketing and PR” por David Meerman Scott.  El segundo es “Content is Cash” por Wendy Montes de Oca.  Y el último es “Content is Currency” por Jon Wuebben.  Cualquiera de los tres, pero muy en especial el de David Meerman Scott, te ayudará a entender por qué tu presencia en los motores de búsqueda —buena o mala— a la larga va a determinar tu futuro y el de tu empresa.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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Un comentario

  1. El artículo está muy interesante. Aprendí qué cosas debo tomar en consideración en cuanto a mi reputación en la Internet. Esto es algo que todo el mundo debería conocer. Gracias.

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