Explorando Con John, Parte 3

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El “wikén” pasado salí a dar un “vueltón” por ahí con mi amigo John de Tennessee. Como recordarán los lectores asiduos de Picadillo, John es un fotógrafo que conocí a través de la Internet hace unos años y desde entonces visita la Isla todos los años durante el mes de febrero.

El sábado salimos a hacer fotos de Puerto Rico sin plan y sin rumbo. Nos encontramos en Arecibo y emprendimos camino rumbo a la montaña. La idea era subir por Utuado, seguir por el centro y regresar al llano más o menos por Manatí.

Muchas de las fotos más hermosas de Puerto Rico que he hecho las he “parido” en compañía de John. Y no es porque el influya en mi estilo o en mi proceso.  Es que sencillamente me impulsa a salir.

A menudo dejamos las cosas para luego porque nos son fáciles. Sin embargo, cuando tenemos un amigo de visita, que sólo cuenta con un par de semanas, eso le imprime urgencia a la cosa.

En cualquier caso, el sábado tropecé con una vista que había visto mil veces en revistas y ni siquiera me había molestado en saber dónde era.  Llegamos por accidente a la “Cueva La Ventana” en Arecibo.

Cueva La Ventana, Arecibo, Puerto Rico | ©2013,Orlando Mergal

Cueva La Ventana, Arecibo, Puerto Rico | ©2013,Orlando Mergal

Y digo por accidente porque ni siquiera la estábamos buscando. Nos detuvimos en una estación de gasolina a preguntar sobre el río Tanamá. Andábamos con una copia de la revista “Places To Go” y queríamos identificar dónde se había tomado una cierta imagen que aparecía en una de sus páginas.

El empleado de la estación no supo decirnos dónde quedaba el lugar que buscábamos, pero lo que sí nos dijo fue: “aquí al lado está la “Cueva La Ventana”. En ese momento todavía no sabíamos de la maravilla que íbamos a ver. Pero nos aprestamos a visitarla porque estaba allí; a unos pasos de nosotros.

En la entrada había dos muchachos que me recordaron a los “buscones” de el Viejo San Juan, que te cobran por “velar” que no te le pase nada al carro. Nos cobraron $5 por cabeza por entrar y ni siquiera se tomaron la molestia de decirnos que tomáramos el camino de la izquierda donde se bifurca el camino.  Obviamente, nosotros cogimos la senda hacia la derecha y tuvimos que regresar cuando llegamos casi nuevamente a la carretera.

Por fin llegamos a la cueva. El camino es un pedregoso, agreste y empinado. Al entrar se siente el olor típico de los lugares frecuentados por murciélagos. La cueva es oscura. Tan oscura que, sin una luz, no te ves las manos frente a los ojos. Caminamos lentamente… con sumo cuidado. Nos alumbramos con los celulares.

La vista que nos llenaría de asombro no estaba muy lejos. Como a los 5 minutos llegamos. La quijada nos llegó al ombligo. ¡Qué maravilla!

Al salir de la cueva seguimos rumbo a Utuado bordeando el lago. Por el camino tomamos varias imágenes del río. Eventualmente llegamos a Lares donde nos detuvimos a descansar y almorzar.

Lares es el pueblo donde se crió mi esposa Zoraida. Es un pueblo pequeño enclavado en el lado de un cerro. De allí conozco varios parajes hermosos a los que pudimos haber acudido a fotografiar. Pero John quería llegar a Quebradillas a retratar la playa donde está el famoso túnel.

Emprendimos el rumbo hacía San Sebastián del Pepino, para subir hacia Quebradillas bordeando el lago Guajataca.

Llegamos al área del túnel como a las 5:00pm. La luz estaba fría. Los que sepan de fotografía sabrán de inmediato a lo que me refiero. Pero para los que no entiendan, permítanme explicarle. La luz fría se caracteriza por un exceso de azul. Es la luz que vemos durante los días nublados.  Los fotógrafos preferimos la luz tibia para los atardeceres. Esa se caracteriza por los tonos rojos y naranjas.

Tomamos varias imágenes y salimos de allí como a las 6:00pm.


¿Por qué les he contado todo esto?

¡Primero, porque Puerto Rico es bello! Tenemos que salir de las cuatro paredes. Hay que explorar. Hay que descubrir. Y si en ese proceso podemos mostrárselo al visitante, mejor todavía.

Segundo, porque lo tenemos que proteger. Siempre que voy a lugares como la “Cueva La Ventana” busco a ver si hay petroglifos. ¿Por qué? Porque me pregunto si nuestros nativos conocerían de su existencia.

Pues en la “Cueva La Ventana” no encontré ninguno. Lo que sí encontré fue “puercoglifos”. Señores, no sean cochinos. A nadie le interesa saber que “Pepe y Tita” estuvieron allí.  Dejen las latas de “spray” y los “marcadores” en sus casas.

El año que viene John vendrá nuevamente.  Y nos iremos “por ahí” a hacer más imágenes lindas. Pero este año me voy a proponer hacer más imágenes “sin John”. Voy a proponerme aumentar mi catálogo en “Puerto Rico Photography” —que ya es inmenso— y explorar todavía más lugares hermosos de nuestro terruño.

Cuando tenga más imágenes se las mostraré.

Hasta la próxima…

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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