Hablándole A Los Que No Quieren Oír

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EscuchandoCuando comencé a escribir este artículo pensé titularlo “Hablándole A Los Sordos”.   Supuse que la contradicción en términos causaría curiosidad entre la audiencia de Picadillo.  Luego llegué a la conclusión de que no debía usar a los pobres sordos como metáfora para ilustrar lo que me propongo discutir.

Dice el dicho popular que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”.  Pero el caso es que los sordos verdaderos —los que nacieron así, o quedaron sordos por algún infortunio de la vida— no son sordos porque quieran.  Son sordos porque no le queda otro remedio.

Aquellos de ustedes que me conocen personalmente saben que soy sumamente curioso.  Me encanta leer y escudriñar la razón de ser de las cosas.

Algo que me ha causado curiosidad por años es la forma en que los puertorriqueños parecen ser expertos en todo.  Una vez, cuando hacía el programa de radio con Jorge Seijo, le comenté que Puerto Rico es un país con “peritonitis”. Aquí los peritos sobran.  Basta con que un comentarista abra las líneas telefónicas, sobre el tema que sea, y la gente vuela a comentar como si fueran eruditos. A veces hasta llaman a la emisora antes de saber de qué se va a hablar.

Lo curioso del caso es que ese mismo pueblo tiene un índice de educación cada vez menor, un dominio de idiomas exiguo y un interés por la lectura menguante.  Sin embargo, curiosamente, le encanta asistir a seminarios.  Es decir que no les gusta estudiar pero le encanta sentarse en un salón a que otro les enseñe.

Como yo soy curioso busqué los términos “how-to” y “self-help” en la página “Insights For Search” de Google.  Para aquellos de ustedes que nunca la hayan visitado “Insights For Search” funciona de la siguiente manera: escribes un término de búsqueda y te dice en qué países es más frecuente.  También puedes seleccionar el país y te dice los términos de búsqueda más frecuentes.  Con sólo “estirar el chicle” un poco podemos extrapolar en qué piensa cada país.

How-to

Como demuestra la primera gráfica el término “how-to” es muy popular en los Estados Unidos, Canadá, Estonia, Noruega, Hong Kong, Finlandia, las islas Filipinas, Singapur, África del Sur y Suecia.  No faltará quien comente que la data está sesgada porque el término es en inglés.  Pero la realidad es que la mayoría de los productos de autoayuda se desarrollan en los Estados Unidos.  Por lo tanto, aunque los busques en Francia van a aparecer bajo los términos de búsqueda “how-to” y “self-help”.

self-help

La siguiente gráfica es similar a la anterior pero para el término “self-help”.  Como vemos, los países que más buscan ese término son: Estados Unidos, Singapur, Canadá, las islas Filipinas, Australia, Reino Unido, India, China, Italia y Alemania.

A primera vista uno tendería a concluir que los países que más buscan estos términos también son los de más progreso a nivel mundial.  Pero eso contrastaría con lo poco que los buscan los Italianos y los Alemanes.

No obstante, lo que sí salta a la vista es lo poco que la gente busca estos términos en América Latina, los países del norte de África y los países asiáticos.

autoayuda

Por mera curiosidad busqué el equivalente en español: “autoayuda” y el sistema arrojó unos resultados muy interesantes.  Los países que más buscan ese término son Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, España, Venezuela, Costa Rica, Bolivia, Perú y la República Dominicana.

Cabe señalar que el asunto amerita más estudio.  Y ciertamente no estoy postulando conclusión alguna.  Pero una cosa es obvia.  Los países de habla hispana que más buscan el término “autoayuda” también son los de más progreso.  Los puertorriqueños no lo buscan ni en inglés ni en español.

¿Sabes lo que sí buscan los puertorriqueños?  Buscan en Google, visitan Facebook, exploran los anuncios clasificados y ven videos en YouTube.

Por años me ha dado trabajo comprender esta falta de interés del puertorriqueño por mejorarse.  Después de todo en el país hay un chinchorro educativo en cada esquina y todos están llenos a capacidad.  Claro, todos funcionan a base de becas Pell.

A veces me siento como un ente raro en mi propio país.  Mi esposa dice que se debe a que pasé mis años formativos en los Estados Unidos.  Todavía recuerdo cuando los maestros de “Saint Mathews Lutheran School” me inculcaban que “todo lo que quisiera saber en la vida estaba en un libro”.  Yo compré esa idea.  Y a lo largo de la vida he sido autodidacta en una gran parte de las cosas que he aprendido.

No suelo asistir a seminarios a menos que sea estrictamente indispensable.  Me parecen una pérdida de tiempo.  Cuando quiero aprender de algún tema simplemente compro los libros que hagan falta y aprendo.  Claro, la mayoría de la gente no tiene ese nivel de disciplina y determinación.

Quizás te preguntes a dónde voy con este tema.  Pues te lo voy a explicar.  Fíjate en los primeros dos mapas y contrástalos con el tercero.  ¿Qué ves?  ¿Notaste que la riqueza del mundo se concentra en los países con más ansias de aprender?

¿Notaste que la riqueza del mundo se concentra en los países con más ansias de aprender?De nuevo, no estoy concluyendo nada.  Meramente estoy especulando sobre un tema que me causa particular curiosidad.  En una entrada pasada argumenté que en la Isla, en lugar de un movimiento para educar al puertorriqueño, lo que hay es un esfuerzo concertado de “estupidificarlo”.  ¿Por qué?  Porque un pueblo estúpido es fácil de manipular.

Por eso es que la educación es cada vez más deficiente.  Por eso es que hablan de enseñarle inglés al boricua y luego no sucede nada.  Por eso es que no le inculcan interés por la lectura, ni por los materiales de autoayuda.  Porque un pueblo educado cuestiona.  Un pueblo educado no acepta nada a “prima facie”.  Un pueblo educado protesta ante la ineptitud y la injusticia.

Durante los últimos tres años incursioné en la producción y venta de productos educativos de autoayuda.  Pensé que sería una forma de aportar algo a mi país y añadirle unos cuantos productos a un negocio que se ha concentrado desde sus comienzos en el servicio.  Produje dos DVDs para enseñarle a las personas de la tercera edad a usar computadoras, uno sobre redacción, uno para planificar vacaciones usando la Internet, y dos para aprender a preparar un resumé efectivo y tener una entrevista de empleo exitosa.

¿Y cuál fue el resultado?  Los de “los viejitos” se venden muy bien.  Los demás se venden fuera de la Isla.  Obviamente, debe ser porque los puertorriqueños son expertos redactores, viajan el mundo sin problemas y no necesitan encontrar empleo.

Para cerrar voy a presentar una conclusión adicional.  Tal parece que el interés por aprender y mejorarse varía generacionalmente.  Mientras más joven es la persona menos interés siente por aprender.

Quizás es que me he puesto viejo.  Quizás han inventado el suero de la sabiduría y yo no me enteré.  Quizás Don Quijote viene en píldoras y los Hermanos Karamazov en forma de supositorio.

Siempre he sentido un profundo respeto por los maestros de verdad; los que se levantan cada día con la pasión de edificar vidas; de crear seres humanos dignos y de provecho.  Pero la verdad es que —como están las cosas— me dan hasta un poco de lástima.  ¿Por qué?  Porque debe ser frustrante pasarse una vida “Hablándole A Los Que No Quieren Oír”.

Si Puerto Rico ha de unirse en algún momento a la gran familia de naciones del mundo no puede ser como el más ignorante.En Puerto Rico hemos tenido gobernadores poetas, ingenieros, abogados y hasta tuvimos un pediatra (¿cuál sería el mensaje ahí?).  Pero nunca hemos tenido un maestro en la gobernación.  Y si algo necesita nuestro país es aprender.

Basta ya de “estupidificar” al boricua.  Si Puerto Rico ha de unirse en algún momento a la gran familia de naciones del mundo no puede ser como el más ignorante.  Olvídate de la criminalidad, el desempleo y los demás problemas que aparentan ser —y son— apremiantes.  Todos nacen de nuestras deficiencias educativas.

No voy a terminar este artículo.  Lo voy a dejar en suspenso, porque me gustaría que se convirtiera en un intercambio de ideas.  Ya basta de que sea yo el que escriba y ustedes los que lean.  Déjame saber lo que piensas sobre este asunto.  Comparte tus ideas.  Pásale copia de esta entrada a tus amigos y allegados profesionales.  Quizás entre todos le encontremos solución a esta mogolla, a la que cariñosamente le llamamos Puerto Rico.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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