Ignorancia, Dependencia, Enfermedad y Dominación

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preguntaEn días recientes todos hemos escuchado sobre los descalabros en el Departamento de Educación. También se ha hablado sobre la poca participación laboral que exhibe Puerto Rico. Finalmente, hemos visto como nuestro sistema de salud es un fracaso luego de haber sufrido reforma tras reforma.

Nuestros comentaristas de radio denuncian estas situaciones a diario. Los políticos prometen resolverlas cuatrienio tras cuatrienio. Y al fin y a la postre seguimos en lo mismo. La pregunta obligada es: ¿a quién le conviene todo esto?

Hace años aprendí que las cosas no cambian hasta que la persona clave en un proceso no se ve afectada.  ¿Quién es la persona afectada en este caso? ¿Quién se beneficia de todo lo malo que sucede en la Isla?

¿De veras piensas que si a los Estados Unidos le estuviera perjudicando la situación de Puerto Rico no la hubieran corregido hace rato?

Comencemos por la ignorancia. El sistema educativo de la Isla es un chiste. Los grados k al 12 dejan a nuestros niños cruditos, y nuestras universidades reparten diplomas como si fueran hojas sueltas. El grueso de los grados que otorgan nuestros centros docentes no valen el papel en el que están impresos.

Nuestra gente es deficiente en inglés, en español, en matemáticas y en ciencias. Pero peor aún muchos carecen de pensamiento crítico. Son incapaces de abstraer.  La mayoría no sabe redactar una carta sencilla. Y como consecuencia de todo esto nuestras empresas se ven obligadas a invertir millones de dólares en adiestrarlos.

Un pueblo ignorante, dependiente y enfermo es como un corderito que camina para donde lo lleve el pastor.¿A quién le conviene tanta ignorancia? Bueno pues déjame proponer una hipótesis. Los pueblos ignorantes son más fáciles de embaucar.  ¿Verdad que sí?

Los pueblos educados cuestionan y exigen. Y Dios sabe que lo menos que quieren nuestros “líderes” es gente que cuestione y exija. Lo mejor, es “que se queden brutos”.

¿Y qué hay de la dependencia? El ojo del amo engorda el caballo… dice el dicho popular. Mientras los “powers at be” mantengan al pueblo “gordito y colorao” no se van a rebelar. ¡Por eso en Puerto Rico nunca habrá una revolución! Las revoluciones siempre las pelean los marginados. Pero en Puerto Rico los marginados cogen cupones, plan 8, plan WIC, subsidios, y sabe Dios cuántas dádivas más. Por eso “celebran” cada vez que gana uno de estos “cretinos” aunque sigan en las mismas década tras década. Como dice el Gran Combo “y no hago mas na’”.

Ay y la salud… la pobre salud. Cada día nos prometen más y nos dan menos. Antes la gente de menos recursos se levantaba de madrugada para hacer fila en los hospitales municipales y en las unidades de salud pública. Ahora todos hacemos lo mismo, pero en algún consultorio privado.

El dinero que antes se dedicaba a la salud del pueblo ahora se queda en manos de algún intermediario.

Hablan del mercado de la salud como si la gente y sus condiciones fueran meros números en un “spread sheet”.  Lo que existe en realidad es un “mercado de la enfermedad”. Nadie se cura en realidad. Lo que hacen las compañías farmacéuticas y —por ende— nuestros médicos no es curar condiciones. Lo que hacen es recetarte una “pildorita” para que te la tomes por el resto de la vida.  Cada diabético, hipertenso o paciente de colesterol alto se convierte en un cliente vitalicio. Con razón nos ven como a números en una tabla.

¿Y el crimen?  ¿Por qué andamos matándonos como si no hubiera mañana? Por qué tanto odio? ¿Por qué tanta maldad? ¿Por qué tanto desquicio?

Hablar del crimen como el problema es el enfoque equivocado. Si, el crimen hay que atajarlo. Inclusive, yo estoy seguro de que los mismos que hoy delinquen preferirían estar haciendo otra cosa. Pero el crimen no es el problema. El crimen es el síntoma. Un pueblo al que se le quita la educación, la dignidad del trabajo, la estructura de la familia y la salud no puede desembocar en otra cosa.

¿Y por qué no cambia nada? ¿Por qué nos duermen con cancioncitas y pasquines cada cuatro años? Porque es buen negocio.

Un pueblo ignorante, dependiente y enfermo es como un corderito que camina para donde lo lleve el pastor. Hasta nuestro escudo nacional es una burla. Por eso no nos respetan. Por eso ignoran las protestas, los piquetes y las marchas.

Ellos saben que no va a ocurrir nada. Ellos saben que somos un pueblo zángano. Ellos saben que se nos va a olvidar. Ellos saben que mañana va a surgir otro hecho que opaque el de hoy.

En Puerto Rico hay gente haciendo mucho dinero.  Esa gente no quiere que cambie nada.  ¿Y sabes qué? Nada va a cambiar. De aquí a cuatro años vamos a estar debatiendo las mismas polémicas, peleando unos con otros y muchísimo más embrollaos.

Mientras tanto, en algún lugar, hay gente que se ríe. Gente que está contando sus ganancias.  ¿Y tú? Sigues ignorante, dependiente, enfermo y domina’o?

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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Un comentario

  1. Saludo Orlando,
    Tu escrito me parece sumamente correcto, has podido diagnosticar muy bien nuestra realidad y la de Puerto Rico como sociedad. Realmente no podemos decir, o al menos estar seguro de cuándo podremos resolver estos medulares y sistémicos problemas, pero de lo que sí estoy seguro es que podemos hacerlo. Sin embargo, la pregunta debe ser, ¿cuándo lo haremos?

    Hace unos cinco o seis años me decía que Puerto Rico, para poder resolver todos estos problemas, necesitaba tocar fondo y experimentar de forma cruda las consecuencias de su incapacidad de contribución al desarrollo de una sociedad digna y progresista. Hoy, ya nos encontramos en ese escenario de dolor y disloque social, de nosotros depende salir o quedarnos donde estamos.

    Los pilares más importantes para poder salir de esta situación deben ser la educación, la seguridad y la erradicación de la corrupción gubernamental. Estos tres elementos son medulares para reestablecer la base de nuestro desarrollo. La salud y la cuestión económica deben ser una propuesta donde todos contribuyamos (los individuos, las empresas privadas, las organizaciones sociales, etc.).

    El gobierno tiene una responsabilidad, pero la responsabilidad mayor dependerá de nosotros. Ya veremos cuanto tiempo nos toma, por el momento, “sálvese el que pueda”.

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