In God We Trust

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washington-smilingEn días recientes hemos visto en la prensa una serie de noticias de índole local e internacional que son motivo de gran preocupación.  Unas hablan de cómo se violenta descaradamente la privacidad del ciudadano y otras sobre cómo pretenden meternos la mano en el bolsillo sin siquiera pedir permiso.

La noticia que ha acaparado los titulares por casi dos semanas —y que discutí a la saciedad en mi programa online Hablando de Tecnología—  ha sido la intercepción, por parte de agencias del gobierno federal, de la comunicación telefónica y de Internet en territorio norteamericano.  El grado de paranoia que ha exhibido el gobierno de los Estados Unidos a partir de los hechos terroristas del 11 de septiembre de 2001 ha hecho que en algunos casos se exceda en la vigilancia y entre en la vida privada de sus propios ciudadanos.

Como dije en mi programa no hay duda de que los Estados Unidos tienen el derecho y el deber de proteger la seguridad de sus ciudadanos. Pero no puede ser a costo de la privacidad de sus ciudadanos.  Lo que han hecho estas agencias ha sido pisotear la constitución en aras de la libertad, la seguridad y la justicia.

En el plano local también hemos visto unas noticias muy interesantes. Pero la que “le puso la tapa al pomo” fue la que denunció el sábado pasado la expresidenta de la Cámara de Representantes de Puerto Rico Jenniffer González.  Según González la legislatura popular está legislando de madrugada y durante los fines de semana con el objetivo expreso de que la prensa y la oposición no se enteren; o que se enteren tarde cuando ya no haya remedio.

Uno de esos proyectos de ley es el que exige que los dueños de negocio tengan que tener una cuenta bancaria a la que el Departamento de Hacienda tenga acceso irrestricto.  Según González, bajo esta nueva ley el gobierno va poder retirar fondos de las cuentas de los comerciantes sin tener que embargar o que medie una orden judicial.

El otro día otro de estos genios de la legislatura propuso que se prohibieran las transacciones en efectivo que excedan los $2,000.  Nuevamente, la intención puede que sea atajar el lavado de dinero, pero la medida choca con la política monetaria de los Estados Unidos.

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Comencemos por el último punto. ¿Has mirado de cerca un billete americano?  Saca uno de tu billetera.  Ahora míralo. Vas a notar que en algún punto de la parte frontal hay una frase que lee: “This note is legal tender for all debts public and private”. ¿Lo encontraste?  En español esa frase se traduce de la siguiente manera: “esta nota es dinero de curso legal para toda deuda pública o privada”.

¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que si yo le debiera $100,000,000 al gobierno y decidiera pagárselos en billetes de $1, aunque tenga que transportarlos en un contenedor de 40 pies, tendrían que aceptármelos. Claro, tendrían el derecho a preguntarme por la procedencia del dinero, pero si yo demostrara que es dinero bien habido no se podrían negar a aceptarlo.  ¿Por qué?  Porque se trataría de “dinero de curso legal”.

En cuanto al proyecto que denuncia la legisladora González, y dejando a un lado el componente político, creo que va a causar más daño que bien. Cuando los gobiernos dominan todas las facetas del proceso legislativo muchas veces cometen excesos; sencillamente “porque pueden”. Pero, como aprendimos de la segunda ley de movimiento de Newton: “todo cuerpo en movimiento va a enfrentar una fuerza opuesta de la misma proporción”.

El puertorriqueño es un ser muy ingenioso.  Es posible que el gobierno pueda obligar a los comerciantes a abrir cuentas de banco. También es posible que las puedan intervenir con impunidad.  Pero lo que no van a poder hacer es obligarlos a depositar.  Mientras más el gobierno se empeñe en exprimir al que produce, y darle carta blanca a los grandes intereses, más van a alimentar la ira y el ingenio del boricua.

No seamos ingenuos. Hace tiempo que en Puerto Rico hay todo un segmento de la economía que se ha movido al mundo del efectivo. Y no todos son negocios al margen de la ley.  Me refiero a médicos, abogados, contadores, ingenieros, dentistas, electricistas, plomeros, albañiles, etc, etc, etc. Y lo peor del caso es que todos sabemos que el Departamento de Hacienda  no cuenta con el ejército de inspectores que haría falta para fiscalizar a esa gente.

Ahora, ¿qué puede hacer el ciudadano común para defenderse de estos embates del gobierno local y federal?  Pues la contestación es sencilla, aunque a primera vista no parezca práctica.  La única alternativa es moverse al mundo análogo.

Y creo que eso es lo que vamos a ver cada día más. Vamos a ver a los comerciantes utilizando cada vez más el efectivo. Y si no se los aceptan luego en el banco, ¿qué importa?  Si total, con los intereses rondando el 1%, da lo mismo guardar el dinero en una lata.

También vamos a ver más y más conversaciones en persona. No es fácil interceptar una conversación cuando se lleva a cabo de manera aleatoria y en un lugar público.

Obviamente movernos 100% al mundo análogo no sería práctico.  Pero la cantidad de “goteras” en el sistema va a ser de tal magnitud que el gobierno no va a poder contenerlas.

Pero lo peor de todo esto —según yo lo veo— es la desconfianza creciente que está surgiendo entre el pueblo norteamericano, el puertorriqueño y sus respectivos gobiernos.  Sencillamente no le creen ni el Ave María.  Y eso sí es materia de preocupación.Cuando los pueblos pierden la fe en sus instituciones publicas comienzan primero a explorar alternativas paralelas y eventualmente empiezan a considerar opciones sustitutivasCuando los pueblos pierden la fe en sus instituciones públicas comienzan primero a explorar alternativas paralelas y eventualmente empiezan a considerar opciones sustitutivas.

En unos casos esa actitud se manifiesta de manera repentina y explosiva.  En otros toma la forma de movimientos migratorios multitudinarios.  En Puerto Rico estamos viendo lo segundo.

Nuestros profesionales se están yendo en manadas.  Nuestros graduandos universitarios salen con el diploma en una mano y pasaje de avión en la otra. El otro día leí por ahí, en algún lado, que la diáspora puertorriqueña ya sobrepasa los cinco millones. Hay más boricuas por allá que por acá.

Y como dije ya en una entrada anterior: ¿sabes con lo que se va a quedar Puerto Rico? ¡Con vagos y viejitos!

Por eso es que ninguna de las medidas impositivas del gobierno le está funcionando; porque la base contributiva se está encogiendo. Se nos está yendo el sector que produce. Y lo que no puedo comprender es que el gobierno no haga nada para contener la sangría.

Los americanos tienen un dicho muy curioso que reza así: “it’s going to get worse before it gets better”. El gobierno va a seguir buscando maneras de exprimir al que produce. Y el que produce va a seguir buscando maneras de escabullirse.  Y mientras todo eso sucede Puerto Rico se va a seguir hundiendo.

Y por allá, allende los mares, la cosa no pinta mucho mejor. Eso de Snowden pica y se extiende. Si no contienen el asunto pronto se podría convertir en un problema de grandes proporciones.

¿Y tú que crees?  Voy a terminar esta entrada como he terminado algunas de las más recientes.  Dime, ¿tu qué piensas?  ¿Crees que el gobierno lo está haciendo bien? ¿Crees que nos deben interceptar, meternos la mano en el bolsillo y hacer lo que les parezca con nuestros derechos como ciudadanos?

Vamos a conversar.  Escribe tu comentario abajo.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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2 comentarios

  1. Lil DeConsuelo Izquierdo López

    Saludos Orlando, Que mas puedo decir, eres un profeta. Yo, persona mayor de edad. Crie 5: 4 hembras y un baron. Estudiaron, se casaron y se fueron. La mas pequeña, trato de quedarse. Bien educada, su marido un militar= no trabajo. La entrevistaron en P.R. para un trabajo en los EU. Se lo dieron, y empacaron. Lo que le pido ha mis hijos es que me entierren en mi sagrada isla del encanto. Lil deConsuelo

    • Saludos señora Izquierdo:

      Usted es una campeona. Mi esposa y yo criamos tres y fue un tostón.

      De los tres tengo dos en los Estados Unidos. Cada vez que uno de ellos nos dice “Papi, me voy pa’ los Estados Unidos” a uno se le estruja el corazón. Pero la verdad es que aquí no queda nada. El país va de mal en peor. Y mientras tanto los puertorriqueños nos peleamos por colores de partido y otras nimiedades.

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