La Falacia de las Redes Sociales

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Todos están hablando. Pero, ¿hay alguien escuchando? Según Turkle, las conversaciones en las redes sociales son meros intercambios de frases fabricadas.

Todos están hablando. Pero, ¿hay alguien escuchando? Según Turkle, las conversaciones en las redes sociales son meros intercambios de frases fabricadas.

Esta mañana leía un artículo en “Mashable” que me llamó muchísimo la atención.  Adam Ostrow, uno de sus columnistas regulares, comentaba sobre una charla que presentó la profesora Sherry Turkle, de la universidad de MIT.

En su ponencia –la profesora Turkle– señaló la capacidad que tienen las redes sociales de desconectar a la gente en lugar de conectarlos.

En lo personal, pienso que la profesora Turkle dio justo en el clavo.  El eje central de su ponencia fue que la supuesta “conexión” que nos brindan las redes sociales viene a costa de una reducción en las conversaciones verdaderas.

Turkle plantea que el anonimato típico de las redes sociales hace que la gente pueda “editar” sus ponencias.  Esto a su vez hace que proyecten una imagen “retocada”; que se presenten como quieren que los perciban y no como son verdaderamente.

Quizás por eso es que estas redes son tan populares entre los políticos.

En lo personal, yo vengo de una generación que raras veces asumía un “nom de plume”.  Y como consecuencia siempre firmo mis entradas como Orlando Mergal.  Sin embargo, observo que mucha gente en Facebook —a veces los más vocales— asumen nombres como “cutebaby4539” o “sexyboy1278”.

Así es un ñame ser social.  Así es un mamey criticar y montarse en tarima.

Pero volvamos a la profesora Turkle.  Según la profesora las conversaciones “de carne y hueso” se dan en tiempo real, y los interlocutores no tienen ocasión de editar sus comentarios.  Además, —y esto lo digo yo— los interlocutores en una conversación real proyectan información corporal que está ausente en una conversación cibernética.  Por otro lado, la forma en que construyen sus pensamientos y articulan sus oraciones nos ofrece información adicional sobre su nivel intelectual.  Todo eso —o casi todo— se omite en las conversaciones cibernéticas.

Y digo casi todo, porque hay que ver cómo escribe alguna gente.  Dime la verdad.  ¿Cuánto caso le harías en la vida real a alguien que utilice palabras como ‘haiga”. “íbanos”, “estábanos” o “cuando baya para allá”?  Sin embargo, estas y muchas otras barbaridades se ven a diario en la redes sociales.

Mi profesor Luis López Nieves (el doctor Luis López Nieves, para quienes no lo conocen) fue el autor de aquella famosa campaña publicitaria que decía “lenguaje defectuoso… pensamiento defectuoso”.  Luis lo articuló mejor que nadie; pero ciertamente no fue el primero en hablar de estas cosas.

En el 1956 Benjamin Lee Whorf, un profesor de la Universidad de Yale, postuló que existe una relación directa entre el lenguaje y la idiosincrasia de los pueblos.  Si le sumamos a esto lo que postula la profesora Turkle… las conclusiones van a ser nefastas.

Los mismos que dicen estar “hiperconectados” muchas veces son incapaces de llamar a un amigo por teléfonos y sostener una conversación de media hora.

Los mismos que dicen estar “hiperconectados” muchas veces son incapaces de llamar a un amigo por teléfonos y sostener una conversación de media hora.

Estamos creando una sociedad incapaz de comunicarse.  Hablamos, sí.  Pero no nos comunicamos.  Basta con ver el comportamiento de las personas cuando tienen en sus manos un teléfono inteligente.  Se aíslan del mundo.  Se sumergen en una falsa realidad.  Muchos lo hacen aún en la compañía de otros.

Hay que ver cómo las personas están pendientes de sus teléfonos en lugar de prestarle atención a sus acompañantes en restaurantes, fiestas, conciertos y hasta en la iglesia.

Obviamente, la solución no es abandonar las redes sociales por completo.  Pero el desplazamiento desmedido que ha habido hacia estos foros refleja varios problemas subyacentes.

Primero, la gente los ve como una especie de mundo paralelo en el que el anonimato les permite hacer y decir lo que plazcan.  Con sólo asumir un “nom de plume” piensan que son intocables.  ¡Qué ingenuos son!

Segundo, las conversaciones no existen.  Lo que hay en realidad es una serie de monólogos.  Cada cual ensaya y refina lo que va a decir para proyectar algo que no es.  Muchos de ellos, a pesar de sus esfuerzos, logran lo contrario a lo que se proponen, y dejan ver “lo que realmente son”.

Y finalmente, la comunicación se fractura.  Tenemos a mucha gente hablando y nadie está escuchando.  Cada uno está inmerso en sus pensamientos; cada cual en su terminal; en su burbuja.

La mejor comunicación sigue siendo la del ser humano “uno a uno”, donde la información fluye a través de múltiples canales simultáneamente y la retroalimentación es inmediata. Las redes sociales no ofrecen ese nivel de sofisticación.

La mejor comunicación sigue siendo la del ser humano “uno a uno”, donde la información fluye a través de múltiples canales simultáneamente y la retroalimentación es inmediata. Las redes sociales no ofrecen ese nivel de sofisticación.

Ante esta realidad tenemos que hacernos las siguientes preguntas.  ¿Hemos progresado en realidad?  ¿Acaso son más efectivas las conversaciones que tenemos en Facebook, que las que teníamos hace años en la esquina; o en la plaza de recreo?  ¿Por qué es que “nos comunicamos” con nuestros “amigos” a través de Facebook y somos incapaces de llamarlos por teléfono y conversar por media hora?

Y hablando de amigos; y de Facebook, ¿cuántos amigos tienes en Facebook?  ¿Miles?  ¿A cuántos de ellos conoces en realidad?  ¿A cuántos le comprarías un carro usado?

Yo no sé cuál será tu caso, pero a mis amigos verdaderos los puedo contar con los dedos.  Los demás son meramente conocidos.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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Un comentario

  1. Como te dije, estoy aprovechando mis vacaciones para ponerme al día con Picadillo.

    Visito muy poco las redes sociales pues me gusta conversar realmente con las personas. Tal vez le escribo un “llámame…”.

    En cuanto a lo de la imagen, puede ser cierto que la gente trate de mostrar una imagen que no es, pero a la larga sus escritos van a dejar ver sus deficiencias. Pues si no tienes el conocimiento, un diccionario no te da.

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