¿Por Qué Los Podcasts No Duran En La Radio De Puerto Rico?

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Por qué los podcasts no duran en la radio de Puerto RicoLos dueños de emisoras de radio en Puerto Rico finalmente están descubriendo que el podcasting vino para quedarse. Claro, la mayoría de ellos ni siquiera se han tomado la molestia de entender sus características, ni las maneras en que se asemeja o diferencia de la radio tradicional. Sencillamente lo ven como “radio grabada” puesta en la Internet para que la audiencia la consuma.

Basta con escuchar la radio local para darse cuenta de que muchas emisoras están en aprietos. Primero, la mayoría de las que están en el cuadrante AM se concentran primordialmente en tres temas: política, chismes de la farándula y chabacanería. Las FM se concentran mayormente en música.

Y claro, dado que casi ningún podcast se concentra en música —por lo difícil y oneroso que resulta obtener las licencias de ASCAP y BMI—, este artículo va a girar en torno a las emisoras AM y al podcast hablado.

Por lo general, el tipo de programa que domina las ondas radiales en Puerto Rico es el de corte político. La mayoría de las emisoras contratan a un propulsor de cada una de las fórmulas políticas establecidas en la Isla (estado libre asociado, estadidad e independencia), les otorgan el distintivo de “analistas”, y nace un programa más para hablar de lo mismo. Tanto así que en el bloque que se extiende entre las 8:00am y las 8:00pm no se habla más que de la “bendita” política en 9 de cada 10 emisoras.

Logo de WOSO RadioCuriosamente, una honrosa excepción a esa regla era la emisora WOSO, que transmitía en inglés y seguía un modelo más a la usanza de PBS, la emisora de servicio público de los Estados Unidos. Tristemente esa emisora sucumbió también ante la falta de anuncios y la decreciente audiencia que entendiera el idioma de Shakespeare.

Durante los fines de semana hay uno u otro programa que se sale del molde tradicional para servir a gremios profesionales, sociales o religiosos. Claro, la audiencia durante ese periodo también baja dramáticamente porque el contenido no alimenta la adicción a la política que estas emisoras se han encargado de crear entre sus oyentes. Además, la producción de esos programas es privada y de un tiempo a esta parte ha ido en descenso. Prueba de esto es el hecho de que muchas emisoras repiten la programación de la semana en los espacios vacíos del fin de semana.

Y no hablemos de la radio de madrugada. Esa es prácticamente inexistente en la Isla.

No basta con entender lo que es un podcast, o las maneras en que se diferencia de la radio tradicional, también hay que estar dispuesto a crear programación específica para el formato de podcast, y más importante aún, estar dispuesto a invertir el dinero necesario para crear dicho contenido.Otra evidencia de que las emisoras locales están en problemas es la merma en anuncios comerciales. Cuando uno escucha a las emisoras anunciando su propia programación y vendiendo sus servicios de publicidad en los espacios que deberían ocupar los anuncios de sus posibles clientes esa es una señal de problemas.

Pero vamos a lo que vinimos. ¿Por qué los podcasts no duran —o mejor dicho, son prácticamente inexistentes— en la radio puertorriqueña?

Primeramente, los dueños de las emisoras no entienden las diferencias entre la radio tradicional y el podcast. Sencillamente piensan que se trata de grabar sus programas usuales y colocarlos en la Internet.

Nada más lejos de la verdad.

De hecho, el 24 de noviembre del 2014 publiqué una entrada, aquí mismo en Picadillo, que titulé “15 Diferencias Entre La Radio Y El Podcasting”. Por eso entrar nuevamente en ese tema sería llover sobre mojado. Sencillamente, el que tenga dudas al respecto que la lea.

Pero esa no fue la primera vez que hablé del asunto tampoco. He venido explicando lo que es el podcasting desde el 2007 cuando comencé en el programa de televisión “Puerto Rico Matutino” de mi amigo Jorge Seijo en el desaparecido canal 30 de televisión.

Ahora, no basta con entender lo que es un podcast, o las maneras en que se diferencia de la radio tradicional, también hay que estar dispuesto a crear programación específica para el formato de podcast, y más importante aún, estar dispuesto a invertir el dinero necesario para crear dicho contenido.

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En años recientes las emisoras que han pretendido incursionar en el mundo del podcasting en la Isla lo han hecho a expensas de sus empleados. Lo que han hecho es poner a sus empleados existentes a grabar la programación de la emisora y a colocarla en la Internet. Ese modelo ha fracasado una y otra vez por varias razones.

Primeramente, hacer un podcast da trabajo, requiere conocimiento especializado y cuesta dinero. Pretender añadírselo a las responsabilidades que ya pueda tener un empleado, y pagarle el mismo sueldo, es como duplicarle el trabajo o reducirle la paga a la mitad. El resultado va a ser un producto mediocre y empleados disgustados. Y claro, al cabo de unos meses han abandonado la idea.

Hacer un podcast da trabajo, requiere conocimiento especializado y cuesta dinero. Pretender añadírselo a las responsabilidades que ya pueda tener un empleado, y pagarle el mismo sueldo, es como duplicarle el trabajo o reducirle la paga a la mitad.Pero claro, los dueños de emisoras puertorriqueñas no están dispuestos a invertir. Su palabra preferida es el “intercambio”. Eso puede que funcione cuando cambian anuncios por ropa u otra infinidad de productos o servicios, pero no cuando se trata de compensar a sus empleados. A nadie le gusta que le añadan tareas y le paguen lo mismo.

Por otro lado, la programación mayormente política que domina las ondas radiales de la Isla no se presta para “enlatarla” en forma de podcast. ¿Por qué? Porque se trata de la noticia del momento. Y, como decía uno de mis profesores de comunicación: “Las noticias son como el pan. Al otro día ya se ha puesto duro”, queriendo decir que a nadie le interesa escuchar noticias de ayer, de la semana pasada o del mes pasado. Así las cosas, uno de los elementos que más abona al éxito del podcasting es que se nutre de contenido que no pierde vigencia (evergreen).

También está el elemento de “protagonismo”. Hay gente que llama a los programas de radio con el mero objetivo de escucharse. Se sienten importantes cuando oyen su voz a través de las ondas radiales, aunque hayan esperado largo rato para decir alguna sandez. Este comportamiento es tan común que en ocasiones oímos a personas que llaman a los programas y preguntan de qué tema se está hablando. Para ese tipo de oyente lo importante no es la discusión inteligente y sosegada. Lo importante es escuchar su propia voz en la radio.

Quizás la conclusión más triste que se desprenda de este análisis sea lo mal que habla de la radio AM del País el hecho de que no hayan adoptado el podcasting. Y gracias a Dios por eso. El oyente de la radio puertorriqueña se intoxica de sol a sol con discusiones sesgadas que generalmente contribuyen a embrutecerlo en lugar de iluminarlo. En muchos casos vemos cómo el objetivo es agitar los ánimos, echar a la gente a pelear y sencillamente desinformar de forma descarada. Pretender enlatar ese tipo de filfa en un podcast no le haría bien a nadie. Además, el oyente de podcast generalmente es mucho más sofisticado y no prestaría sus oídos para semejante basofia. Quizás por eso sea que más y más gente están abandonando la radio tradicional para sumarse a la audiencia creciente del podcast.

Mientras la gerencia de las emisoras puertorriqueñas siga viendo el podcasting como una manera de “enlatar” su contenido enfermizo, y suministrárselo a una partida de incautos, lo mejor que puede pasar es que no lo adopten. Le hacen un bien a la audiencia y le hacen un favor al podcasting.

©2017, Orlando Mergal, MA
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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