Solos

Share

solosEn varias ocasiones he señalado la ausencia de solidaridad en el pueblo Puertorriqueño.  Basta con entablar cualquier conversación y una de las primeras palabras que aflora es “yo”.

Pretender identificar las razones para este comportamiento iría mucho más allá de lo que pretendo cubrir en esta entrada.  Basta con decir que nos hemos vuelto un pueblo engreído, materialista, egocéntrico, individualista y manipulador.  La única persona que importa sobre la faz de la tierra soy yo.  Los demás, QSJ… Utilizamos a la gente como si fueran desechables.  Luego nos preguntamos por qué el país va pa’ atrás.

El problema con este tipo de mentalidad es que conduce directo al fracaso; como individuos y como sociedad.  Napoleón Bonaparte lo dijo mejor que nadie en el siglo 18 cuando acuñó su celebre frase “divide y vencerás”.  Alberto Cortés dijo lo mismo de manera mucho más poética cuando señaló que cada uno de nosotros somos “los demás de los demás”.

El problema con esta actitud colectiva basada en el “yo” es que conduce a la fragmentación.  Lo curioso es que esa misma gente es la que se pasa en la Internet inundando las redes sociales.  Pero basta con leer entre líneas y lo único que escucharemos es yo, yo, yo, yo, yo.  Todos están ocupados en hablar y nadie está escuchando.

Si te desempeñas en el mundo de los negocios —como yo— tienes que haber vivido esta experiencia.  Un cliente te llama para una visita.  Lo visitas y le envías una propuesta. Mientras estás en ese proceso siempre está disponible.  Luego que se la envías te contesta la grabadora.  Yo le llamo el “no boricua”.  ¿Qué ha cambiado en nosotros —como sociedad— que nos hemos vuelto tan “desarropaos”?

Unos meses más tarde ese mismo cliente llama nuevamente.  Lo volvemos a visitar y nuevamente hace lo mismo.

Pasan los meses —a veces hasta los años— y un buen día de Dios reaparece el “cliente”.  Esta vez le decimos que la visita le va a costar $250 por adelantado y que le acreditaremos el dinero si decide seguir adelante con el proyecto.  De inmediato sentimos la ira a través del hilo telefónico.  ¿Qué se creen ustedes?, dice en tono ofendido.  ¡Esto es un atrevimiento!  ¡Clic!

¿Acaso este cretino no sabe que “yo” también tengo costos?  “Yo” también soy un profesional; quizás hasta con un nivel de educación mayor.  ¡“Yo” también soy importante! Y mi tiempo vale tanto o más que el de él.  Si se ofende QSJ.

Claro, este intercambio ilustra el fracaso en su máxima expresión.  ¿Por qué?  Porque el cliente se queda sin el producto o servicio y nosotros sin la venta y sin el cliente.  Todos perdemos.  ¿Por qué?  Por la fragmentación.

Lo mismo sucede con nuestra red de contactos.  ¿Has notado como la mayoría de la gente ha dejado de usar aquella frase trillada de “todo bien”.  En lo personal yo como que me ahogo cuando trato de usarla.  Antes era mentira y ahora sería una herejía.  La verdad es que Puerto Rico no está nada de bien.

Pero, ¿qué hacemos en su lugar?  Optamos por el individualismo.  La gente anda como Chanoc; con el cuchillo entre los dientes.  La consigna es: primero yo, segundo yo y lo que sobre pa’ mi sombra.  Así no puede echar pa’ alante un país.

Ese tipo de persona es la que siempre llama con prisa.  Hay que resolverle de inmediato. Pero cuando la llamamos nosotros nos sale la grabadora.  Ah, y no le dejes mensaje.  Porque si se lo dejas contesta a la semana; si contesta.

Señores, la única manera de echara pa’ alante a Puerto Rico —y de echar pa’ alante cada uno de nosotros— es haciendo alianzas; es ayudando a los demás; es buscando soluciones juntos que nos beneficien a tosos.  ¿Por qué?  Porque nosotros somos los demás de los demás.

No podemos pretender que alguien nos ayude si cada célula de nuestro ser está enfocada en nosotros; en derribar al prójimo.

Esto aplica en todas las esferas, desde el mundo de los negocios hasta el gobierno.  Puesto en las palabras del prócer nacionalista Pedro Albizu Campos “el triunfo de un puertorriqueño sobre otro puertorriqueño es la derrota de la patria”.

Mientras nos empeñemos en ponernos siempre antes que los demás, en ignorar ideas, en destruir reputaciones, y matar al mensajero seguiremos en la fragmentación.  Seguiremos en el fracaso.  ¡Seguiremos solos!

©2011, Orlando Mergal
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

logo-linkedIn

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

No se admiten más comentarios