Un País Blindao’

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huecos-de-balasPuerto Rico es el país de los remiendos.  Cada vez que fracasamos a nivel colectivo ponemos remiendos a nivel individual y seguimos adelante.

Piénsalo.  La mayoría de la gente en Puerto Rico tiene una cisterna sobre sus hogares. ¿Por qué?  Porque no confían en el gobierno. Y con razón, porque en una época se supo que la mayoría de los embalses de la Isla estaban llenos de sedimento y muchos carecieron del líquido durante épocas de sequía.

¿La solución? Tener 600 galones almacenados encima de cada casa. Claro, el costo lo asumió el pueblo y encima de eso nos han aumentado el precio del agua continuamente de ese punto hacia acá.

¿Y la electricidad? Ah, muchos hemos optado por instalar plantas eléctricas de emergencia, de nuevo a un costo adicional, para protegernos del sistema deficiente que administra el gobierno.

Los que tenemos —o tuvimos— niños en edad escolar sabemos el desastre que son las escuelas públicas del país. ¿Y cómo lo solucionamos? Pues claro, enviamos nuestros hijos a escuelas privadas. Nuevamente, pagamos por dos para usar uno.

¿Y la transportación?  ¿Has tratado de coger una guagua últimamente?  ¿Y qué hace el boricua?  Se embrolla hasta el pelo para comprarse un carrito.  Pero el problema no termina ahí.  Luego tiene que meterse cada mañana a un tapón monumental, que en efecto, al combinarlo con los cientos de hoyos que hay en la carretera, termina destruyéndole el vehículo.

¿Y la seguridad? Ah, esa sí es una maravilla. Pagamos contribuciones para luego tener que vivir tras la rejas —como los presos— en urbanizaciones cerradas —como en la edad media— para protegernos de los maleantes.

Y como si todo eso fuera poco, surge una nueva manera de vivir en Puerto Rico. Ahora vamos a vivir “blindaos’”.

Sí, hace poco más de un año escuché a alguien ofreciendo en la radio el servicio de blindar automóviles. Y esta mañana —sí esta misma mañana— escuche a una joven ofreciendo vestimenta blindada: guayaberas, chalecos, chaquetas y trajes a prueba de balas.

Y no me malentiendan. No tengo nada en contra de que esta dama se gane la vida honestamente vendiendo este tipo de mercancía. Pero yo tengo una sola pregunta: ¿Para qué pagamos contribuciones en Puerto Rico? ¿Para qué sirven la partida de “manduletes” que elegimos a puestos públicos cada cuatro años?  ¿Son parte de la solución o son parte del problema?

Cuando escuché a esa dama esta mañana de inmediato me puse en los zapatos del maleante. ¿Qué piensas que van a hacer ahora? ¡Claro, nos van a disparar a la cabeza!

¿Y qué vamos a hacer entonces?  ¿Andar con cascos blindados como si fuéramos motociclistas?

En Puerto Rico todo se paga doble. Y lo curioso es que no obtenemos ni siquiera la mitad de lo que deberíamos.En Puerto Rico todo se paga doble. Y lo curioso es que no obtenemos ni siquiera la mitad de lo que deberíamos. Y después nos preguntamos por qué nuestra gente sigue abandonando la Isla a paso acelerado.

Ya es tiempo de que nos dejemos de zanganerías y nos pongamos todos de acuerdo para buscarle soluciones reales a nuestros problemas.

Ayer en la mañana escuchaba a José Arsenio Torres y dijo algo que yo he venido diciendo por años.  Cada vez que los puertorriqueños hablamos del bendito “estatus” nos polarizamos y nos cancelamos unos a otros.  El resultado neto es nulo.

Y por si no te has dado cuenta, cada vez que las crisis en el país lucen insuperables nuestros políticos desempolvan el banderín del “estatus”.

No te dejes distraer. Vamos a concentrarnos en lo que verdaderamente importa. Porque si no, lo próximo va a ser “parquear” un tanque de guerra en cada marquesina y dormir con una bazuca debajo de la almohada.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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