¿Se te dañó el disco duro? ¡Horror!

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No esperes a que te suceda. Protege tu data valiosa ahora.

No esperes a que te suceda. Protege tu data valiosa ahora.

Todos hemos escuchado los cuentos.  A fulano se le dañó el disco duro y perdió todo lo que había en su computadora.  A fulana le robaron la laptop y perdió todas las fotos de sus hijos.  Los cuentos de horror y dolor no parecen acabar.

¿Y qué hay del productor de video digital —como yo— al que se le daña un disco duro con un proyecto a punto de terminar?  ¿O con uno terminado pero de valor histórico incalculable?  ¿Qué le dice al cliente?  ¿En qué agujero mete la cabeza?

Hace unos días te hablé sobre lo efímeros que han resultado los distintos medios que hemos visto durante los últimos 60 años.  Algunos de ustedes ni siquiera habrán visto muchos de ellos.

Vamos a ver.  ¿Sabes lo que era un cartucho “8 Track”?  ¿Has visto un “minidisc” o un cartucho DLT?  ¿Alguna vez tuviste un plato Syquest en tus manos o un floppy de 5 1/2? Tienes películas de tus hijos en VHS, 8mm, Hi8 o VHS-C?  ¿Cómo haces para verlas?

Todos estos formatos están obsoletos hoy en día.  Pero lo verdaderamente asombroso es que todos fueron “la tecnología del momento” en algún periodo durante los últimos 30 ó 40 años.  Algunos ni siquiera son así de viejos.

Hoy en día la cosa es distinta.  Los medios ópticos y las tarjetas Flash dominan el mercado.  Pero algunos expertos ya han comenzado a descubrir que los medios ópticos —aquellos que prometían una vida estimada de 100 años— ya están comenzado a fallar.  Y lo peor del caso es que no llevan ni 10 años en el mercado.

Las memorias Flash prometen una durabilidad similar.  El problema es que el formato cambia cada par de años.

En mi artículo anterior te prometí hablar de un método mejor para archivar grandes cantidades de data.  Obviamente, este método es mejor pero no es infalible.  Ninguno lo es.  Pero por lo menos te dará tres ventajas con las que no cuentas ahora.  Te permitirá almacenar información en grandes cantidades, evitará que pierdas información y es el método más económico en el mercado.

¿De qué se trata?  Se trata del disco duro “desnudo”, o como le llaman en “Castilla la vieja” el “bare drive”.

Obviamente este método no es para todo el mundo.  Primero, tienes que aprender a manejar discos duros “desnudos”.  Segundo, tienes que tener la necesidad de almacenar grandes cantidades de datos.

Hablemos primero del segundo punto.  El otro día terminé de producir el audiovisual para la celebración del 25 Aniversario de IPR Pharmaceuticals.  El proyecto ocupaba 51GB en el disco duro de mi máquina de editar.

Si hubiera archivado este proyecto en DVDs hubiera ocupado alrededor de 13 ó 14 DVDs y hubiera tenido que hacer un “spanning” de la data.  ¿Qué quiere decir eso?  Que algunos archivos grandes hubieran quedado partidos entre dos o más discos.

¿Por qué esto es malo?  Porque toma mucho más tiempo en reconstruir el archivo original en el futuro.  Y si por casualidad alguno de los discos fallara en el futuro el archivo entero quedaría inservible.

Y antes de que lo preguntes.  La mayoría de los productores no guardan nada.  ¿No me crees?  Ve y pregúntales por un video que hayan hecho hace 5 ó 10 años.  En mi caso yo no le cobro por archivarle el proyecto.  Tampoco se lo prometo.  Así no tengo obligación legal.  Pero lo hago.  Por eso pude incluir escenas de hace 25 años que ni siquiera el cliente tenía en archivo.

Ahora, volviendo al artículo, también dijimos que el método de archivar en discos duros “desnudos” no es para todo el mundo.  ¿Por qué?  Porque tienes que ser una persona cuidadosa.  No puedes tocar la parte de abajo del disco donde los circuitos que lo hacen funcionar quedan al descubierto.  ¿Por qué?  Porque la estática que produce tu cuerpo los puede dañar.

Los circuitos que están en la parte de abajo de tu disco duro “desnundo” son especialmente sensitivos a la estática. No los toques nunca.

Los circuitos que están en la parte de abajo de tu disco duro “desnundo” son especialmente sensitivos a la estática. No los toques nunca.

Cuando compramos un disco duro regular (digamos un disco USB de los que venden en Costco, Sam’s o BestBuy) en realidad estamos comprando una serie de componentes repetidos que no necesitamos.  ¿Cuáles son?  El transformador, la unidad de potencia, el circuito de interfase y el gabinete.

La única función de estos componentes es aplicarle potencia al disco duro, interconectarlo con nuestro puerto USB, Firewire o e-SATA y protegerlo de manos torpes para que no toquen lo que no deben tocar.

Ahora veamos cómo funciona el método de discos “desnudos”.

Lo primero que vas a necesitar es un lector de discos “desnudos”.  En lo personal yo utilizo el Voyager Q de Other World Technologies (http://eshop.macsales.com/shop/NewerTech/Voyager/Hard_Drive_Dock). Los productos de Other World Tecnologies están pensados para el mercado de Macintosh pero son perfectamente compatibles con las máquinas Windows.

Voyager Q de Other World Computing

Voyager Q de Other World Computing

El Voyager Q funciona con conexiones Firewire 400, 800, USB 3.0 y eSATA de 3GB.  ¿Qué significan todos esos números?  Se refieren a la velocidad de la conexión.  O sea, a cuán rápido podrás copiar la data de tu computadora al disco “desnudo”.

Voyager Q de Other World Computing

Voyager Q de Other World Computing

Firewire 400 transmite a un máximo de 400Mb/s.  Firewire 800 llega hasta 800 Mb/s.  USB 3.0 llega hasta 5Gb/s (± 640M/s) y eSATA transmite a un máximo de 3Gb/s.

El Voyager Q viene con cables para todos estos tipos de conexiones.  Una vez lo conectes a tu máquina lo único que te va a faltar es el disco duro “desnudo”.  En lo personal yo compro discos marca Seagate o Western Digital, en formato SATA 3.0, con una velocidad de rotación de 7200RPM y 32MB de cache.  En el caso de Seagate suelo comprar el modelo “Barracuda” y en el caso de Western Digital compro el “Caviar Black”. ¿Y cuál es el mejor sitio para comprar discos “desnudos” en Puerto Rico?  CompUSA, en Puerto Nuevo.

¿Todo esto te parece Chino?  Seagate y Western Digital son los fabricantes principales de discos duros en el mundo.  SATA 3.0 es la tecnología que utilizan para conectarse al lector.  Las siglas SATA significan Serial Advanced Technology Attachment y su funcionamiento no viene al caso para efectos de este artículo.  El 3.0 quiere decir que transmite a un máximo de 3.0Gb/s.

Actualmente hay discos SATA 6.0 en el mercado que transmiten a 6.0Gb/s.   Pero no vale la pena pagar dinero adicional si el lector sólo va a leer hasta 3.0Gb/s.

La velocidad de rotación y el cache afectan la velocidad con la que el disco accede la data.  Algunos críticos sugieren utilizar discos de 5400RPM —y hasta de 4200RPM— para economizar unos centavos.  Pero eso impacta directamente la velocidad que se toman nuestros “backups”.  Además, yo trabajo en video digital.

Muchas veces mis clientes llaman para alterar alguna cosa en un trabajo anterior.  Al utilizar discos de 7200RPM puedo hacer el cambio en el archivo mismo, hacer un “rendering” nuevo y entregarle una copia actualizada.  Si utilizara discos más lentos tendría que copiar todo el proyecto a la máquina, hacer el cambio y luego regresar todo el proyecto a los discos.  Eso tomaría más tiempo que se lo tendría que cobrar a ellos.

Ah, ¿y te fijaste bien que dije “los discos”?  Tener una sola copia de algo no es tener un  “backup”.  Para que tengas un “backup” debes tener un mínimo de dos copias.  ¡Idealmente tres!

¿Por qué?  Supongamos que tienes una computadora con un disco interno de 1TB.  Utilizando nuestro sistema vas a crear una copia de ese disco en un disco “desnudo” de 1TB.  ¿Cuántas copias tienes ahora?  La contestación es dos.  La que está dentro de la máquina y la que tienes afuera.

Ahora imagina que tu oficina se queme mañana.  ¿Cuántas copias tendrías?  Ninguna.  Por eso es que los expertos recomiendan hacer dos copias y guardar una en una localidad distinta.  Porque si sucede lo peor siempre vas a poder recuperar la información.

Por último, no hemos hablado de la aplicación que vas a usar para duplicar tu data.  Siempre vas a encontrar quien te recomiende copiar la data directamente.  Y te dirán que no necesitas una aplicación especial para ese propósito.  Yo te digo que eso no es verdad.

Para asegurar que tus copias sean exactas necesitas una aplicación que haga copias “bit por bit” con verificación “Checksum”.  ¿Qué quiere decir eso?  Significa que la aplicación va enviando la información y va verificando que haya sido copiada correctamente.  El proceso es un poquito más lento pero es “a prueba de balas”.

En el caso de los computadores Macintosh puedes hacer un “clone” “bootable” de tu disco interno.  ¿Y eso qué es?  Significa que estarías haciendo una copia exacta de tu disco y serías capaz de poner a funcionar tu máquina utilizando ese disco duro.

¿Por qué esto es mejor?  Porque en la eventualidad de que tu máquina se destruya —o te la roben— siempre vas a poder conectarle ese disco a otra máquina Macintosh, prenderla utilizando el disco externo y será como si nada hubiera pasado.  La aplicación para hacer este tipo de copia se llama SuperDuper y la consigues en www.shirtpocket.com.

Ahora, si lo que deseas es hacer una copia fiel y exacta de un directorio en particular (un cartapacio en el lenguaje de Macintosh) la aplicación perfecta se llama ChronoSync y la consigues en (http://econtechnologies.com/).

Los computadores Windows no permiten hacer “clones” “bootable” del disco duro.  Puedes hacer un “clone” pero tendrás que subir la máquina desde un CD o DVD que contenga el sistema y luego copiar la información del “clone” a la nueva máquina o al nuevo disco duro.  La aplicación para esto se llama Ghost y la consigues en http://www.symantec.com.

Por qué esta diferencia.  Porque Microsoft es demasiado paranoico y piensan que le vas a copiar ilegalmente el sistema.  En el caso de la Macintosh el sistema operativo no utiliza número de serie.

Ahora, para copiar directorios en el mundo de Windows te recomiendo AllwaySynch (http://allwaysync.com/).  ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? ¡Es GRATIS!  Su funcionamiento es similar al de ChronoSync y ha recibido críticas muy positivas en la comunidad Windows.

Finalmente, hace un rato hablamos de que los discos duros “desnudos” son sumamente delicados.  Eso quiere decir que no los puedes dejar tirados por ahí luego de hacer tus “backups”.

Estas cajas fueron diseñadas para fotografías pero funcionan perfectamente para discos duros “desnudos”.

Estas cajas fueron diseñadas para fotografías pero funcionan perfectamente para discos duros “desnudos”.

Para eso descubrí una solución fácil y económica.  Y se trata de un producto que ni siquiera tiene nada que ver con discos duros.  ¿La marca?  Esa te la voy a deber.  Pero se trata de una caja plástica que conseguí en las tiendas Office Depot.  ¿Su propósito?  Para guardar fotografías 4” x 6”.  ¿Pero sabes qué?  Los discos duros “caen tiraos”.  Y lo mejor de todo es que acomoda hasta 6 discos duros por menos de $20.

La caja de seis las mantiene los discos duros “desnudos” organizados y seguros.

La caja de seis las mantiene los discos duros “desnudos” organizados y seguros.

Y ahí lo tenemos.  Una estrategia económica y segura para mantener copias de toda tu data.  Ah, y casi se me olvidaba.  Los discos duros se tienden a trancar si los dejamos por años sin usarlos.  Para eso lo mejor es ejercitarlos de vez en cuando.

¿Cómo se hace eso?  Actualmente tengo cerca de 40 discos duros “desnudos” con los archivos de todos mis clientes.  Cada 90 días los coloco uno a uno en el lector, lo prendo por alrededor de un minuto, lo apago y devuelvo el disco a su estuche.  El proceso entero —para 40 discos— toma menos de una hora.

Finalmente, no te olvides de hacer los “backups”.  De nada sirve tener backups obsoletos.  En mi caso regularmente hago backup los viernes y el proceso toma alrededor de dos horas.  Pero claro, mi máquina tiene 5 discos duros conectados.

©2011, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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¿A Dónde Irán Las Memorias?

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Nuestros tesoros más preciados pueden desvanecerse si no adoptamos un plan apropiado para archivarlos.

Nuestros tesoros más preciados pueden desvanecerse si no adoptamos un plan apropiado para archivarlos.

Por alguna razón que desconozco el periodo navideño tiene el efecto de motivar la nostalgia en mí.  El otro día me dio por mirar un par de DVDs que recogen los primeros años de mis hijos.

Allí están la llegada de mi hija a la casa; la de mi hijo; los primeros pasos de ambos; los años de infancia de mi primer hijo de un matrimonio anterior; mi padre, mi suegro, mi cuñado y mi cuñada mucho antes de que fallecieran; mi madre; mis amigos; y claro, Zoraida y Yo cuando todavía éramos jóvenes y hermosos (wow, que ego).

Como saben, he dedicado una vida al mundo de la tecnología.  Generalmente he tenido todos los “gadgets” del momento en lo que se refiere a cámaras, grabadoras, equipos y computadoras.  Pero lo que quizás no saben es que por años he sido un lector voraz y un estudioso de la historia.  De hecho, a pesar de que mis estudios de bachillerato los hice en ciencias naturales, tomé más electivas en historia que cursos de concentración.

Para aquella época a eso le llamaban ser un “estudiante profesional”.  Hoy en día todavía leo constantemente.  También conservo la curiosidad característica del científico.  Aquellos que me conocen dirían que soy un “profesional estudioso”.

Mientras veía el DVD me vino a la mente una pregunta interesantísima: ¿Qué escribirán los arqueólogos y los historiadores del futuro sobre la “era de la informática”?

En el 1985 compré mi primer computador.  Era una Macintosh Plus con 1Mb de memoria RAM y un inmenso disco duro externo de 20MB.  Lo de inmenso no lo digo por su capacidad sino por su tamaño.  Era más o menos del tamaño de una “lonchera”.

Para aquella época la “Mac” utilizaba lo más avanzado en almacenamiento de datos: discos “floppy” de 800KB.  Desde entonces he usado discos floppy de 1.4MB; cartuchos Syquest de 40MB, 80MB y 200MB; discos Zip de 100MB y 250MB; CDs de 650MB y 700MB; DVD-RAM de 2.1 y 4.3GB; DVD-Rs de 4.3 y 8.6GB; y por supuesto memorias Flash de una variedad de capacidades.  Hoy en día nada de eso ofrece la suficiente capacidad, así que archivo mis proyectos en discos duros “desnudos” en formato SATA.  Durante ese mismo periodo he tenido más de 40 Macintosh distintas.

El mundo del video y la fotografía no se han comportado de manera muy distinta.  Cuando comencé en la fotografía todavía se usaba película.  Hoy en día todo es digital.  La gente toma fotos, las ven en un computador y jamás las imprimen.  Lo mismo sucede con el video.  Lo tomamos en algún formato digital, lo editamos en un computador y lo subimos a YouTube para que el mundo lo vea.

El mes pasado produje un DVD para conmemorar el 25 aniversario de una de las compañías farmacéuticas de mayor renombre en Puerto Rico.  Durante gran parte de esos 25 años fui algo así como su “historiador oficial”.  Si algo se movía yo le tomaba fotos, video o audio.

Cuando comencé con el proyecto tenía dos grandes baúles de Rubbermaid llenos de floppies, CDs, cintas magnetofónicas de rollo, cassettes, minidiscs, DVD-RAMs, PhotoCDs, DVD-Rs, VHS, Hi8, BetaSP, ¾, DV y discos duros.  Catalogar y organizar el material fue un reto en sí mismo.  Reproducirlo y convertirlo a un formato digital moderno fue otro.

Eso sin contar los formatos obsoletos.  A lo largo de los años hemos tenido grandes aplicaciones que sencillamente desaparecieron.  Algunos ejemplos son Persuasion, Ready Set Go!, MacWrite, MacDraw, Lotus 123, Word Handler y Freehand.  De esos también había algunos en aquel baúl.

Pero lo peor de todo no es la variedad de formatos obsoletos o el hecho de que en muchos casos no haya en qué reproducirlos.  A eso hay que sumarle que muchos de estos formatos se degradan con cada segundo que pasa.

A diferencia de los documentos de antaño que estaban plasmados en medios tangibles como el papel o la piedra, los documentos de la era digital no son más que unos y ceros depositados en medios efímeros.

Los primeros medios en utilizarse para el almacenamiento de datos se basaron en tecnología mecánica heredada de la era industrial.  Así, las primera computadoras copiaron la tecnología del telar para adaptarla a las tarjetas perforadas.

Luego volvimos a copiar tecnología de antaño cuando adoptamos el magnetismo como medio de almacenamiento.  De ahí surgieron los discos floppy, los cartuchos, las cintas y los discos duros.

Finalmente surgieron medios verdaderamente nuevos.  Con la adopción del disco óptico en sus múltiples concepciones vimos cómo se podía almacenar información en un dispositivo que jamás haría contacto físico con el mecanismo lector.

Todo esto se ha desdoblado ante nuestros ojos en apenas 60 años.

¿Cuál es el problema?  El problema es que los medios mecánicos son imprácticos de almacenar, los magnéticos se deshacen y los ópticos se degradan.

Imagina el espacio que haría falta para almacenar todas las tarjetas perforadas que se produjeron entre las décadas del 50 al 80.

Por su parte los medios magnéticos sufren de “print through”, el medio magnético (conocido como ferrito) se desprende de la base de “mylar” que lo sostiene, se afectan por el hongo, se tornan vidriosos y eventualmente se deshacen ante nuestros ojos.

¿Y qué hay de los medios ópticos?  ¿Acaso no se supone que eran el medio perfecto que duraría por siglos?  Pues sabes qué, hay CD-Rs que no han durado ni cinco años.  Y en el caso de los DVD-Rs ha sido todavía peor.  En el caso de los CD-Rs el material brilloso que releja la luz tiende a degradarse hasta el punto en que se tornan ilegibles.  Y en el caso de los DVD-Rs el pigmento violeta que refleja el rayo de láser rojo sufre de una condición similar.  En resumidas cuentas muchas personas que cifraron sus esperanzas en estos medios ópticos están descubriendo que —al cabo de menos de una década— sus archivos preciados se han tornado inservibles.

Todo esto va a tener un resultado nefasto para la historia de la humanidad.  ¿Por qué?  Porque cuando los arqueólogos y los historiadores del futuro escriban sobre las últimas décadas del siglo 20 y las primeras del siglo 21 tendrán un enorme hueco en el continuo.

Los documentos que escribimos hace 25 años desaparecerán.  Nuestras fotos, nuestros videos, nuestras grabaciones… todos desaparecerán.  Las conversaciones que tuvimos en las redes sociales desaparecerán.  Nuestros correos electrónicos desaparecerán.  Será como si tres o cuatro generaciones enteras no hubieran existido.

Y Dios nos libre de una protuberancia solar de marca mayor.  El pulso electromagnético que produciría un evento solar de esta magnitud podría tener consecuencias cataclísmicas para nuestros sistemas de información.

¿Cuál es la solución?  Actualmente no hay ninguna definitiva hasta que surja algún medio verdaderamente permanente.  Sin embargo, hay soluciones a corto plazo.  Primeramente, debemos hacer la costumbre de tener copias de seguridad (conocidas en inglés como backups) de toda nuestra data importante.  Y fíjate bien que dije “copias”.

Tener una copia de tus datos es mejor que tener únicamente el original pero no es suficiente. Una buena estrategia es tener por lo menos tres copias, en dos medios distintos y en dos localidades.  Por ejemplo, puedes tener el original en tu computador, una copia en un disco duro separado en tu hogar u oficina y una copia en DVD en la casa de algún pariente o amigo. Y si es muy importante, en un caja de seguridad en el banco. ¿Por qué?  Bueno, imagina que tu casa se queme, que haya un terremoto, una inundación o un escalamiento.  ¿No crees que tu copia podría correr la misma suerte que tu original?

De ahí pasamos al mantenimiento.  No basta con hacer una copia de tus archivos importantes y olvidarte de ella.  Si haces eso y pasan 5 ó 10 años no servirá cuando la quieras acceder.  La clave está en accederla cada 6 meses y cambiarla de medio cada dos años.  Por ejemplo, hoy en día yo archivo la mayoría de mi material en discos duros.  Sin embargo, el mecanismo interno de los discos duros se tiende a trancar cuando no se les ejercita regularmente.  Por eso cada seis meses cojo una mañana para subir todos mis discos duros (que ya ascienden a cerca de 40).  De igual manera cada par de años copio el material a discos más modernos para asegurar su longevidad.

Reconozco que el usuario común no tiene necesariamente las mismas necesidades que yo a la hora de archivar material valioso.  Pero el método puede adaptarse a usuarios de todo tipo.  Por eso en mi  próximo artículo discutiré en detalle una metodología que te puede ayudar a mantener tu información intacta por años.

Como decía Forest Gump “Al fin y a la postre todos estaremos muertos”.  Y nuestra data también.  Pero en lo que la humanidad desarrolla un método infalible de preservar la inteligencia agregada de la era de la informática, al menos tenemos que encontrar maneras de “clonarla” indefinidamente.

©2011, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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