Cuidar El Ambiente Es Buena Tecnología

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Mucha gente piensa en tecnología y le vienen a la mente teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras, Internet y seguridad.  Sin embargo, según la primera acepción del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua tecnología es el “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”.  En otras palabras es aprovechar el conocimiento científico para resolver problemas prácticos.

Pero la Real Academia va aún más allá cuando nos dice que tecnología es el “lenguaje propio de una ciencia o de un arte”.  En otras palabras que la manera en que un carpintero aplica conceptos científicos para resolver un problema, y lo codifica en un grupo específico de palabras (lenguaje), es tan o más tecnología que cuando lo hace un físico nuclear o un experto en computadoras.

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A la luz de esta definición la invención de la rueda fue tan o más importante que la del microprocesador… y lo fue.

El pasado 21 de mayo emprendí una serie de programas en mi podcast “Hablando De Tecnología” que giran alrededor de distintos temas ambientales vistos desde la óptica de la tecnología.  A menudo las personas que escriben sobre este tema lo hacen desde el punto de vista de la preservación.  El mensaje subyacente suele ser “hay que preservar el ambiente porque hay que preservar el ambiente”.  En otras palabras, el que lo lee no ve un beneficio propio.

Desafortunadamente, hace años aprendí que la gente hace las cosas para beneficio propio.  Puede que traten de proyectar razones altruistas para lucir egregios ante sus pares, pero al final del día lo que más pesa en su yo interior es el beneficio que puedan obtener.  Aunque dicho beneficio sea meramente un frote al ego.

Ante dicha realidad emprendí esta serie desde un punto de vista materialista y me hice cuestionamientos sobre la efectividad, eficiencia, rentabilidad y sustentabilidad de las tecnologías aplicadas a las distintas vertientes del “cuidado del ambiente”.

Fernando Abruña

Fernando Abruña

Mi primera entrevista fue con el doctor Fernando Abruña, quien tiene la distinción de ser el único recurso que ha participado tres veces en Hablando De Tecnología.  El doctor Abruña es un arquitecto de renombre, especialista en diseño sustentable, que además dirigió la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico.  Con él produje dos de los programas de esta serie, el primero sobre “La Construcción de Casas y Edificios Sustentables e Inteligentes” y el segundo sobre el “Cosecho De Agua De Lluvia”.

Rafael Méndez Tejeda

Rafael Méndez Tejeda

Otro tema obligado en una serie sobre el ambiente era el cambio climático y el calentamiento global resultante.  Para eso entrevisté al doctor Rafael Méndez Tejeda, un experto en ciencias atmosféricas con una larga e ilustre carrera.  El programa se tituló “Lo Que El Planeta Nos Está Diciendo Sobre El Calentamiento”.

De ahí pasé a hablar sobre electricidad.  En Puerto Rico la energía eléctrica es una de las más costosas del planeta.  Y como si eso fuera poco, la Autoridad De Energía Eléctrica (la entidad encargada de suplir la energía) está prácticamente quebrada.  Por lo tanto, cada ciudadano tiene la obligación de procurar formas más eficientes de proveer electricidad para su hogar o negocio.

Edward Prévidi

Edward Prévidi

Para eso produje dos programas con el ingeniero Edward Prévidi, un profesional que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar maneras de eficientizar el uso de la energía eléctrica.  Con él hice dos programas.  El primero (que debió haber sido el segundo) lo titulé “Mitos y Realidades Sobre La Energía Renovable” y el segundo se llamó “Cómo Economizar Electricidad”.

Cada programa se sostiene por separado pero el ingeniero Prévidi insiste en que lo primero siempre tiene que ser lograr el máximo posible de reducción en el consumo eléctrico antes de considerar la instalación de sistemas basados en energía renovable.  Por eso es que planteo que el segundo programa con el ingeniero Prévidi debió haber sido el primero.

José Molinelli Freytes

José Molinelli Freytes

“Nuestro Mundo Por Dentro” tiene la distinción de ser el programa más largo que hecho hasta la fecha en Hablando De Tecnología.  Dura dos horas y veintiocho minutos.

¿Y por qué tan largo?  Pues para conocer la contestación a esa pregunta hay que conocer al doctor José Molinelli Freytes.  El doctor Molinelli Freytes es geomorfólogo, y nuestra conversación cubrió una multiplicidad de temas; en particular la formación de los continentes, el calentamiento global, los terremotos, los tsunamis y la erosión costera.

Yo había escuchado al doctor en su programa de los domingos en Radio Isla 1320 junto a Roxanna y Javier, los hijos del fenecido abogado puertorriqueño Benny Franqui Cerezo.  Al comenzar la entrevista se lo comenté, y le dije cómo su proyección era “como la de un niño jugando con sus juguetes”.

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Verlo en persona fue la confirmación de mi percepción.  Este señor vive cada concepto y le imparte vida a cada idea.  Y créanme, el tema de la “geomorfología” no es precisamente el más fácil de amenizar.  Pero el doctor Molinelli Freytes no sólo lo hace ameno sino que lo hace interesante.

Luego de la entrevista con el doctor Molinelli decidí regresar al “Cosecho De Agua De Lluvia”, esta vez para contestar la pregunta de la “potabilidad”.  La primera entrevista con el doctor Fernando Abruña ilustró todas las maneras posibles de colectar el agua y almacenarla, pero la posibilidad de poderla beber no quedó tan clara.

Juan Carlos Bauzá Bayrón

Juan Carlos Bauzá Bayrón

Para eso traje al programa al señor Juan Carlos Bauzá Bayrón quien lleva más de 15 años diseñando sistemas de tratamiento de agua para aplicaciones industriales, farmacéuticas, del gobierno federal, comerciales y residenciales.  Con el exploré paso a paso un Sistema de Cosecho De Agua De Lluvia desde las gotitas que caen del cielo hasta el vaso que nos llevamos a la boca.  Hasta incluí el flujograma exacto para su construcción en la entrada del programa.

Y claro está, no podía faltar la basura; o los “residuos sólidos” como  prefiere llamarle el ingeniero Carlos E. Pacheco.  Los “residuos sólidos” son uno de esos problemas que preferimos ignorar porque no vemos sus resultados inmediatos y a menudo desconocemos sus consecuencias a largo plazo.

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Sencillamente ponemos la basura en la orilla de la carretera y “desaparece” como por arte de magia.

Pero la realidad es que no “desaparece”.  El problema de los residuos sólidos es uno acumulativo que nos va a poner de cara a la pared en menos de una década si no hacemos cambios drásticos pronto.

Carlos E. Pacheco

Carlos E. Pacheco

En “Residuos Sólidos y Reciclaje Significan Dinero” el ingeniero Carlos E. Pacheco explora las distintas vertientes de lo que comúnmente llamamos basura y nos explica cómo muchos de esos renglones son en realidad “recursos” mal aprovechados.  También nos explica por qué el incinerador propuesto para el pueblo de Arecibo es una idea descabellada y cómo podemos reducir nuestra huella en términos de desperdicios en hasta una tercera parte.

La serie entera consta de ocho programas y la encuentras toda en nuestra página de “Programas Anteriores” .  Con sólo tocar el tema que sea el programa comienza a tocar.  Además, va a aparecer un enlace azul al tope del reproductor que te lleva a la página particular del programa.

Aprovecho para invitarte a que escuches Hablando De Tecnología semana tras semana donde analizamos los temas tecnológicos del momento y exploramos temas más profundos como el que hemos tocado en esta entrada.

©2015, Orlando Mergal, MA
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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¿Y Hostos, Importa?

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La Plaza de los Niños como lucía en el año 2006 después de 8 horas de Photoshop.

La Plaza de los Niños como lucía en el año 2006 después de 8 horas de Photoshop. Dale clic a la imagen para verla grande.

El pasado domingo estuve con Zoraida participando de la tercera edición de la “Campechada” en el Viejo San Juan. Salimos tempranito y conseguimos estacionamiento casi al lado del ascensor en Covadonga. La cosa comenzó bien.

Caminamos toda la calle Comercio hasta llegar a la esquina con la calle San Justo. De ahí caminamos hacia el Paseo de la Princesa. El día estaba relativamente soleado y bonito, considerando que toda la semana —y casi todo el año— no ha hecho más que llover.

Pasamos por el frente del Departamento de Turismo, la fuente Raíces y parte del Paseo del Morro hasta llegar a la Puerta de San Juan. De ahí subimos hasta La Plaza de la Rogativa, caminamos hasta La Casa Rosa, subimos la cuestita, cruzamos el estacionamiento de La Fortaleza y llegamos al frente del Cuartel de Ballajá.

Hacía calor. Decidí darme un gustazo que no me daba hacía tiempo. Me comí una piragua de frambuesa. Mmmmmmm!!!!!!!!!! Como diabético, tengo que cuidarme del azúcar. Y si algo es una bomba para mí es un una piragua. Pero “qsj’, me la gocé!

De ahí subimos hasta la “Plaza de los Niños” y ahí comenzó a hervirme la sangre. Para aquellos de ustedes que no sepan a la plaza que me refiero, es la que encuentras al final de la calle (en la misma esquina) cuando subes frente al Asilo de Convalecencia. ¡Qué asco!

Esta plaza fue creada durante la administración de la Hon. Sila María Calderón (2001-2005) en honor al educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos. Desde entonces ha sido cuna de la basura, la suciedad, el graffiti, los mozalbetes en patinetas y los deambulantes. ¡Qué pena!

En el medio hay una estatua hermosa de Eugenio María de Hostos, con una serie de niños cogidos de la mano, a la que una vez le dediqué más de 8 horas en “Photoshop” para removerle el “graffiti” que tenía. Hoy en día, por algún milagro divino, es la única parte de la plaza que está limpia. Parece que mis críticas anteriores llegaron a oídos receptivos.

Y todo esto me trae a lo mismo que comenté hace como 6 meses cuando visité la Plaza de la Barandilla, donde también los mozalbetes, y los amigos de lo ajeno, se han encargado de desgraciar aquel recinto. ¿Se imaginan ustedes la impresión que se lleva el turista cuando sale de la Casa Blanca o de El Morro y tropieza de frente con aquella desgracia de plaza. ¡Que pena que, para colmo de males, lleve el nombre de Hostos! Uno no puede más que preguntarse: ¿y Hostos, importa?

Eugenio María de Hostos fue un hombre honorable que siempre quiso lo mejor para su islita. Pero en Puerto Rico lo único que la gente sabe de él es que en enero hay un día de fiesta que lleva su nombre, y que nos permite seguir un ratito más con la “joda Navideña”. Sin embargo, en la República Dominicana, que no es su patria verdadera, lo veneran como a un héroe nacional.

Pero no me crean a mí. Vean ustedes mismos las fotografías. Y díganme si esta es la imagen que queremos proyectarle al turista. Díganme si este es el ambiente en el que queremos vivir nosotros mismos… como los puercos… entre la mugre… en el abandono.


Minutos antes de pasar por la Plaza de los Niños pasé frente a la muralla que lavaron a presión al frente de La Fortaleza. Tu ves, a esa sí había que dejarle la mugre tranquila. Porque la mugre de las murallas es “mugre histórica”. Le añade carácter y un sentido de antigüedad. Sin la mugre parece que las construyeron esta mañana.

Entonces pensé: “quizás el que hizo esa barbaridad —que obviamente es un fanático de las máquinas de lavar a presión— se podría dar una vueltita por la Plaza de los Niños”. Dios sabe que allí tiene taller.

Y no basta con que dediquen un par de pesos a lavar esta plaza (y otras que están igual de feas), a pintar los banquillos y a sembrar un poco de vegetación. También hay que asignar vigilancia 24/7 para evitar que vuelvan a lo mismo. Es una pena decirlo tan crudo pero esto no es algo que solamente hacen los vándalos, los “tecatos” y los deambulantes. A veces los supuestos “hombres y mujeres de bien” son igual de puercos.

Señores, en estas cosas uno tiende hasta a ponerse cínico. Pero no es para menos. Nos gastamos millones en campañitas de publicidad para supuestamente atraer al turista y por el otro lado tenemos la casa hecha una pocilga para recibirlo.

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Nuevamente les recuerdo las palabras de David Ogilvy: “la mejor manera de sacar un producto malo del mercado es hacerle una buena campaña”.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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