Publicidad A La Trágala… ¿Funcionará?

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Si usas cookies no puedes ver el contenido a menos que pagues

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Una de las nuevas realidades que caracteriza a la Internet del 2016 es la llegada de los bloqueadores de anuncios. Son pequeños programas que le instalas a tu navegador para que dibuje el contenido de las páginas sin los molestosos anuncios, los popups, los popunders y otros muchos mecanismos publicitarios. Claro, esto no le agrada ni un chispito a los publicistas, quienes pagan grandes sumas de dinero por aparecer ante la mayor cantidad de ojos posible.

El otro día tropecé con una página que utiliza una estrategia bastante torpe para lidiar con el problema de los bloqueadores de anuncios. Se trató de la página de “Wired”, una revista digital sobre el mundo de la tecnología. Si tu navegador tiene un bloqueador de anuncios instalado sencillamente te ocultan el contenido y te aparece un mensaje solicitando que te suscribas mediante pago para ver contenido libre de publicidad.

La página del Wall Street Journal utiliza una estrategia diferente. Te aparecen los primeros 2 ó 3 párrafos de la noticia o artículo y luego un mensaje solicitando que te suscribas.

¿De verdad habrán pensado con detenimiento estas estrategias o serán reacciones destempladas y desmedidas?

Mensaje sobre los cookies de la revista Wired

Mensaje sobre los cookies de la revista Wired. Dale click a la imagen para verla grande.

Comencemos con la revista “Wired”. Supongamos que una persona que tenga los anuncios bloqueados en su navegador llega a esta página. ¿Cuáles serán sus opciones? Pues francamente tiene dos. Puede apagar el bloqueador de anuncios, borrar los cookies y regresar a la página, y la verá con el montón de anuncios.

Ahora, la pregunta es: ¿tendrán esos anuncios alguna efectividad cuando el visitante siente que se le ha obligado a verlos? Yo pienso que no.

¿Y qué hay del caso del Wall Street Journal? ¿Será efectivo dejar que el visitante lea un par de párrafos (a modo de “teaser”) para luego inducirlo a que se suscriba si desea leer el resto? Quizás, pero probablemente no.

Veamos por qué.

Mucha gente, que no tiene una formación profesional en el mundo de la comunicación, desconoce que la mayor parte del contenido que aparece en los periódicos (o medios digitales) viene de una de cinco fuentes: servicios de noticias, comunicados de prensa, ruedas o conferencias de prensa, cartas al editor o material original de la autoría del medio. Este último es el menos frecuente y se reduce a los llamados “editoriales”, artículos investigativos o de fondo.

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Los servicios de noticias —como lo dice su nombre— son entidades que agregan noticias de todas partes del mundo y se las sirven a los medios mediante pago. Originalmente estos servicios eran unos pocos, como: Prensa Unida Internacional, Prensa Asociada y Agencia EFE. Pero hoy en, con la explosión de la Internet, se han multiplicado como los conejos.

Los comunicados de prensa son textos escritos en formato noticioso que generalmente proceden de relacionistas públicos. El reportero puede publicarlos íntegros, cambiarle algunos segmentos o reducirlos a un mero párrafo.

Cuando la información proviene de una rueda o conferencia de prensa periodista recibe un “press kit” que puede incluir: un comunicado de prensa, una “fact sheet” u hoja de datos, una variedad de fotografías e ilustraciones y hasta información suplementaria.. Todos los medios que asistan a la actividad reciben un “press kit” idéntico.

Las cartas al editor se explican por sí solas. Son cartas escritas por ciudadanos, entes corporativos o representante de entidades denunciando un problema que afecta a un sector de la comunidad. Si el problema es importante ante los ojos del editor puede darle curso. De lo contrario se descarta.

Por último, los artículos investigativos o de fondo son los menos frecuentes porque requieren una gran cantidad de trabajo y a menudo involucran a más de un recurso del medio.

Como notarás, son muy pocas las noticias que resultan de enviar un periodista a la calle, que no sean las de asesinatos, accidentes, desastres o bochinches políticos.

¿Qué significa todo esto?

En los medios de hoy hay muy poco que sea verdaderamente único u original

En los medios de hoy hay muy poco que sea verdaderamente único u original

Pues significa que en los medios de hoy hay muy poco que sea verdaderamente único u original ¿Si una entidad le entrega el mismo “press kit” a 30 periodistas durante una rueda de prensa, no sería lógico pensar que el contenido que produzcan va a ser bastante similar? Después de todo van a partir de los mismos datos.

Por eso es que la estrategia del Wall Street Journal tampoco es efectiva. Por lo menos, no del todo.

Cada vez que voy al Wall Street Jornal y me tropiezo con una noticia de estas lo que hago es ir a Google y buscar el tema de la noticia. De inmediato me aparece una lista de otros medios hablando del mismo tema. ¿Por qué? Pues porque ellos también estuvieron en la conferencia de prensa.

¿Resultado? Esta estrategia puede desencadenar en dos situaciones nefastas, que no van a resultar en que el visitante se suscriba a la publicación. En el primero de los casos pueden terminar con un visitante molesto que jamás vuelva a visitar su página. Y en segundo lugar pueden estar empujando al visitante a buscar —y a encontrar— opciones adicionales para obtener su contenido. Ambas son alternativas enajenantes.

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Las publicaciones con mentalidades más visionarias han incorporado otros elementos como audios , videos e infográficos que le permiten colocar productos dentro del mismo contenido. De ese modo no puede ser removido y —cuando se hace bien— parece parte de la información y no un mero anuncio. Y para este tipo de estrategia el cielo es el límite en materia de imaginación.

Contestando a la pregunta inicial, la realidad es que la publicidad a la trágala nunca ha funcionado ni va a funcionar. ¿Por qué? Pues por la misma razón que los niños hacen lo contrario a lo que le pedimos cuando los tratamos de obligar a algo. A los seres humanos no nos gusta la coerción. Y pretender que una persona vea un mensaje publicitario mediante coerción y luego se sienta influenciada por él es pedirle peras al olmo.

©2016, Orlando Mergal, MA
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications,
Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de
media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de
Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.
Inf. 787-750-0000 • 787-306-1590

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Cuidao’ Que Te Cojo…

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¿Te gusta que te vigilen constantemente? A tus empleados tampoco le gusta.

¿Te gusta que te vigilen constantemente? A tus empleados tampoco le gusta.

El otro día escuchaba en una de las emisoras de radio AM del País a una “programadora” que se hace llamar “la voz oficial de la tecnología”; aunque no lo diga más que ella.  En esa ocasión sus invitados y ella hablaban sobre la seguridad en las empresas, y cómo la tecnología supuestamente podía ser el “curalotodo” para los males que aquejan a empresarios de todos los tamaños.

Gracias a Dios que a la hora y el día que sale ese programa al aire los empresarios están durmiendo o jugando golf; porque ese tipo de información es hasta peligrosa.

Entre las recomendaciones que hicieron esta gente durante el programa estuvieron varios sistemas de monitoreo electrónico, sistemas de ponche y cámaras de seguridad. Menos mal que no recomendaron inyectar a los empleados con dispositivos RFID. Es decir, según esta gente, el escenario de trabajo ideal debería ser como una especie de “Gulag Jíbaro” en el que le exprimamos la última onza de sudor al trabajador.

Casi toda la hora se fue en hablar sobre las maneras “creativas” en que los empleados buscan cómo burlar los sistemas de ponche, hacer menos labor de la que se le requiere y violentar cuanta regla establezca el patrono. Por lo tanto, la manera de arreglar el problema —según esta gente— es instalar medidas más sofisticadas de medición, coerción y vigilancia.

La verdad es que daba pena. Me recordaba a esos padres que continuamente están amenazando a los hijos para que estudien, recojan el cuarto, se bañen y se laven los dientes. Y mientras más presión les ponen, más maneras creativas se inventan los muchachos para vivir en un reguero y quedarse brutos, apestosos y con los dientes amarillos.

¿Acaso esta gente no han oído hablar de la psicología? ¿Acaso no saben que a los seres humanos —de todas las edades— nos encanta hacer lo prohibido?

Yo pienso que la relación obrero-patronal tiene que estar basada en la madurez, en el mutuo acuerdo y en la confianza. De lo contrario vamos a estar en constante tensión.

Claro que hay que tener sistemas de seguridad y cámaras de vigilancia. Pero no para hostigar a los empleados.

Las empresas modernas establecen sistemas de evaluación de desempeño y retribución basados en descripciones de puestos. En otras palabras, el empleado sabe de antemano exactamente lo que se espera de él/ella y luego se le mide a base de su desempeño.

Claro, este no es un proceso en el que se suelte al empleado a su suerte y se le mida al final del camino. Los sistemas correctamente estructurados miden continuamente el progreso del empleado y van haciendo ajustes a lo largo del año para asegurar que al final las metas se cumplan.

Este proceso va estrechamente de la mano con el adiestramiento, la comunicación y el reconocimiento.

No podemos pedirle al empleado que haga su labor correctamente si no lo adiestramos primero. Este proceso tampoco se basa en una sola intervención. Hay que medir constantemente para asegurarnos de que el empleado está poniendo en práctica lo aprendido, que no se quedó con dudas, o que sencillamente hubo cosas que no entendió. De ser ese el caso hay que refrescar el conocimiento y aclarar cualquier duda que surja sobre la marcha.

También hay que mantener las vías de comunicación abiertas. Y comunicar no es sólo hablar. También hay que escuchar. De hecho, Dios nos dio dos orejas y una sola boca para que escuchemos más de lo que hablemos.

Y no se trata de escuchar por escuchar. Hay que escuchar de manera afirmativa. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que hay que atender las inquietudes de los empleados y presentar soluciones que sean beneficiosas para ellos y para la empresa.

Finalmente, hay que reconocer. En su libro “The One Minute Manager” Ken Blanchard nos habla de coger al empleado haciendo algo bien. No algo mal… Algo bien…

Todos los seres humanos vivimos sintonizados a la misma emisora “WIIFM” (What’s In It For Me?). En buen boricano “¿y pa’ mí qué hay?”.

Y no siempre tiene que ser dinero. A veces una pequeña felicitación al frente de todos los compañeros es todo lo que hace falta. A todos nos gusta que nos reconozcan.

¿Has tratado de empujar un espagueti cocido?

¿Has tratado de empujar un espagueti cocido?

Fíjate qué curioso. Cuando los tiempos se ponen difíciles en lo primero que recortan las empresas es en adiestramiento, comunicación y reconocimiento. El resultado es que la gente se va tornando más torpe, más retraída y más rebelde.

Ahora pregúntate: ¿en tiempos de crisis prefieres tener gente torpe, retraída y rebelde a tu lado o gente adiestrada, comunicativa y motivada?

Para finalizar, no pienses que soy tan ingenuo como para pensar que en el ambiente laboral todo es color de rosa; que no va a haber gente que intente violentar los sistemas; y que no va a haber gente difícil cuya consigna sencillamente va a ser vivir sin trabajar. Claro que los hay. Pero un buen sistema de evaluación provee para lidiar con ese tipo de empleado también.

¡Progresivamente se va ahorcando con su propia soga! Las amonestaciones se van acumulando hasta que un buen día termina “de patitas” en la calle. ¿Y sabes qué? Lo peor es que cuando eso sucede no tiene recurso alguno. ¿Por qué? Porque la documentación va a asistir a la empresa.

Hace tiempo escuché a alguien decir que “si le damos un martillo a un ignorante lo va a querer arreglar todo a martillazos”.  Aquellos de ustedes que me conocen hace años saben que muy pocas personas en Puerto Rico promulgan más la tecnología que yo. Es algo que traje en el DNA. Pero la tecnología no es una panacea.

A veces hay que hacer como decía aquel famoso salsero cubano Justo Betancourt: “hay que tener psicología”.  Mientras más nos empeñemos en forzar al empleado, más y más nos va a pasar como con el espagueti.

¿Te has fijado lo difícil que es empujar un espagueti cocido? No importa las veces que lo intentes, se va a doblar. Sin embargo, si lo halas, te lo vas a poder llevar derechito.

Lo mismo pasa con la gente. Es más fácil trazar el camino y andarlo juntos.

Pero basta ya de lo que yo pienso. ¿Qué piensas tu? ¿Prefieres que te traten como un adulto o prefieres que te vigilen como a los nenes?  Y en caso de que seas empresario(a) ¿cómo tratas a tus empleados? ¿Los vigilas continuamente o utilizas sistemas de medición de desempeño?

Hablemos un poco del tema…. Y por favor, no te vayas a LinkedIn a comentar. Escribe tus comentarios en el espacio aquí abajo.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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