El Productor de Contenido Del 2014 En Adelante

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Cada medio exije un tipo de contenido distinto y el que no entienda eso va a estar perdiendo su tiempo y dinero.

Cada medio exije un tipo de contenido distinto y el que no entienda eso va a estar perdiendo su tiempo y dinero.

Cualquiera que haya estado prestando atención a los acontecimientos más recientes en la Internet sabe que la estrategia número uno de comunicación y mercadeo —en la red de hoy— es la producción de contenido fresco y relevante. Yo he venido predicando este mensaje en Picadillo por varios años, pero claro, el rezago de la Isla en estos asuntos, y el hecho de que la mayoría de la gente no lea, ha hecho que el mensaje caiga en oídos sordos.

Pero este año la cosa va a ser muy diferente. ¿Por qué? Porque se están combinando una serie de elementos que van a hacer que muchas organizaciones reevalúen sus programas de comunicación con mucho más cuidado.

¿Y cuáles son esos elementos?

Obviamente, el primero es la economía. David Ogilvy, uno de los pilares de la publicidad moderna, decía que en los momentos de escasez económica es precisamente cuando más las empresas deben invertir en publicidad. Pero eso no es lo que suele suceder. Ante la alerta de tiempos económicos borrascosos la mayoría de las organizaciones recortan sus presupuestos de mercadeo, publicidad y relaciones públicas. ¿Y sabes lo que sucede? Luego que pasa la crisis terminan entre las empresas quebradas y olvidadas.

Pero eso es llover sobre mojado. Tú ya sabías eso y —por supuesto— tu organización no es una de esas.

Claro, Ogilvy fue un hombre de otra época. Durante las décadas de los 40’s a los 60’s del siglo pasado, cuando Ogilvy fundó y desarrolló su agencia, la publicidad bien hecha funcionaba. Las razones eran muchísimas, pero podríamos coincidir en las siguientes cinco:

  1. Una audiencia más ingenua
  2. Cantidad menor de productos
  3. Cantidad menor de medios
  4. Cantidad menor de mensajes
  5. Control absoluto por parte del anunciante

En otras palabras teníamos una audiencia cautiva, con ojos, oídos y mentes vírgenes. La gente se sentaba todos los días, a la misma hora, a escuchar la misma programación (primero en la radio y luego en la televisión). Y por lo tanto, estaban a merced del bombardeo mediático.

El segundo elemento es que hoy los clientes son mucho más esquivos.

La gente de hoy lo ha oído todo, lo ha visto todo, lo ha experimentado todo y ha desarrollado una especie de “callo” en los sentidos que los inmuniza a la publicidad tradicional. Son cínicos empedernidos.

El ciudadano de hoy tiene acceso ilimitado y en muchos casos irrestricto a la información

El ciudadano de hoy tiene acceso ilimitado y en muchos casos irrestricto a la información

Encima de eso, el ciudadano moderno de hoy tiene acceso “ilimitado” a la información. Por ejemplo, la persona que va a comprar un automóvil tiene acceso a tanta información en la Internet que llega al concesionario sabiendo más que el propio vendedor. Lo mismo sucede con los televisores, las computadoras, los electrodomésticos y prácticamente cualquier otro renglón del mercado.

Y como “saben tanto” no quieren que le vendan. La conversación típica entre el dependiente y el cliente de hoy es más o menos la siguiente:

Vendedor: “Hola. ¿Le puedo ayudar en algo?”
Cliente: “No gracias. Estoy mirando”.

Lo mismo sucede en la Internet. La gente no quiere que le vendan nada; sobre todo en las redes sociales. Eso no quiere decir que no compren. Lo que pasa es que el control de la transacción ha pasado a las manos del comprador. Y es ahí donde un productor de contenido competente puede ayudar significativamente a la empresa moderna.

Producir contenido no es sinónimo de desarrollar mensajes publicitarios para la Internet o disfrazarlos dentro de un contexto seudosocial. El consumidor de hoy en día es mucho más perspicaz que eso, y lo que va a hacer es cerrar el canal de comunicación de inmediato.

Desafortunadamente muchas empresas no entienden eso y gastan grandes sumas de dinero en colocar comerciales, pensados para medios tradicionales, en las redes sociales. Y el resultado es que el internauta los ignora,

La producción de contenido fresco y relevante consiste en desarrollar mensajes hechos a la medida para el medio en el que se vayan a colocar. Si se trata de la prensa, la radio y la televisión está bien —y hasta se espera— que sean mensajes de ventas y mercadeo. Pero cuando se habla de la Internet el mensaje tiene que estar predicado a base del interés del que lo reciba.

Generalmente la gente utiliza la Internet con uno de 3 propósitos:

  • para hacer investigación
  • para entretenerse o establecer relaciones sociales y/o comerciales,
  • y en el menor de los casos para comprar.

Usualmente el cliente que va a comprar algo ya viene con una serie de preconcepciones. ¿Por qué? Pues porque mucho antes de comprar ha estado haciendo investigación. Por lo tanto, no hay que convencerlo demasiado.

Breakthrough Advertising
Price: N/A
You Save: N/A
No faltará quien argumente: “¿sí, pero qué sucede con el cliente que llega a una página que nunca ha visitado antes y termina comprando algo?” No hay duda de que eso sucede a veces, pero se debe a que ese cliente ya viene con una necesidad apremiante y el producto o servicio que descubre atiende directamente dicha necesidad. A eso es a lo que Eugene M. Schwartz se refería en su libro “Breakthrough Advertising” cuando hablaba de “insertarnos en la conversación que ya se está desarrollando en la mente del posible cliente”.

En las redes sociales la mayoría de la gente no está tratando de comprar nada. Lo que es más, muchos resienten los mensajes comerciales. Eso no quiere decir que no sean gente de carne y hueso, cada uno con sus propios intereses, necesidades y problemas. Pero, con muy raras excepciones, todavía se encuentran en la fase de investigación; no en la de escoger una solución.

Por lo tanto, en las redes sociales la función del productor de contenido astuto es la de ofrecer información útil, relevante y bien desarrollada. No para que el cliente tome una decisión en ese momento, sino para dejar una huella indeleble en su subconsciente. El objetivo es que cuando sí esté listo para tomar una decisión piense en nuestro producto o servicio como solución.

Fíjate bien que al hacer esto –en efecto— nos estamos insertando en la conversación que ya se está dando en la mente de ese posible cliente. Lo que es más, nos estamos haciendo partícipes.

¿No te parece curioso que este concepto, tan a tono con las redes sociales de hoy, provenga de un libro que se publicó por primera vez en el 1966?

Hace varios párrafos atrás te dije que el mensaje debe desarrollarse de acuerdo al medio en el que se vaya a colocar. Eso quiere decir que lo que desarrolles para Facebook va a ser muy distinto a lo que utilices para Twitter, LinkedIn, Instagram, Flickr, YouTube, Tumblr o inclusive para tu propio blog. Cada uno de estos medios atrae a distintas personas por distintas razones y —por lo tanto— exigen que construyamos nuestros mensajes conforme a esos parámetros y necesidades.

Ah, y una última cosa. Esta no es una función para relegársela a un empleado de 4to ó 5to nivel, porque lo que está de por medio es la proyección de la empresa. Y fíjate bien que dije proyección; no imagen.

Para mí la palabra “imagen” implica una especie de espejismo que desarrollamos para engatusar al público. En cambio, “proyección” es lo que hacemos cuando le mostramos al mundo nuestra verdadera cara.

¿Y sabes por qué esto es importantísimo? Porque en el mundo de hoy nuestra verdadera cara siempre va a salir a flote. Por lo tanto, aquellas organizaciones que se empeñen en vivir de “imagen” van a terminar siendo desenmascaradas.

En gran medida de lo que estamos hablando en realidad es de la función redefinida del relacionista público a la luz de la realidad del siglo 21. Cuando obtuve el grado de Maestría en Comunicación, con especialidad en Relaciones Públicas, en el año 1990, relaciones públicas se definía de la siguiente forma:

“la función gerencial que identifica, establece y mantiene relaciones mutuamente beneficiosas entre una empresa y los distintos públicos de los que su éxito o fracaso depende”.

Hoy en día —casi 25 años después— nada de lo que decía esa definición es mentira. Lo que ha cambiado es el equilibrio de fuerzas entre los medios, las empresas y el público. Y —por ende— las estrategias que debe usar el relacionista para lograr y maximizar dichas relaciones.

Habrás notado que en las casi 300 entradas que ya va alcanzando Picadillo he enfatizado muy poco el que tenga un grado en relaciones públicas. He preferido mercadearme como “consultor en comunicación corporativa” y más recientemente como “productor de contenido”. Y es que en Puerto Rico las palabras “relaciones públicas” llevan una carga que no me gusta. Son sinónimo de “fiestas”, “cocteles” y “organización de eventos”. Hasta tuvimos una “stripper” que se autodenominaba “relacionista pública”.

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Y como siempre he pensado que la nomenclatura no es tan importante como la sustancia, propongo que las empresas se concentren en la sustancia.

El 2014 va a ser el año del productor de contenido porque es la única vía franca para llegar a la mente y al corazón del público. Lo demás va a ser dinero botado.

©2014, Orlando Mergal
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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El Vendedor Incansable

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super-vendedorImagina un vendedor que trabaje 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año y que además, no tome vacaciones, nunca se enferme y nunca falte al trabajo. Este vendedor dice siempre lo mismo, de la misma manera, nunca se le olvida nada, tampoco añade nada y nunca se equivoca. Por último, te dice exactamente cuál esfuerzo de venta ha sido productivo y cuál no dio resultado.

¿Te gustaría contratar a un vendedor así?

Pues es más fácil de lo que imaginas. Con el nuevo sistema “FRM” de Accurate Communications puedes tener un ejército de vendedores incansables por menos de lo que cuesta una suscripción de televisión por cable. El sistema FRM es un sistema de información virtual que funciona a través del teléfono y te permite publicar cuantos mensajes necesites.

Por años los expertos en mercadeo de respuesta directa hemos sabido sobre la efectividad de los mensajes grabados gratis para crear un ambiente libre de tensión en el que el cliente reciba toda la información que busca. La gente verdaderamente interesada escucha estos mensajes porque no tienen la presión de un vendedor de carne y hueso tratando de cerrar el trato. Saben que pueden colgar cuando lo deseen. Así que los únicos que escuchan el mensaje son los que verdaderamente están interesados.

Al final del mensaje el cliente puede ser instruido a llamar a un número de teléfono, a visitar una página de Internet o a dejar su nombre, número de teléfono y dirección de correo electrónico para que un representante se comunique con él/ella. Y si opta por esta última opción recibes el mensaje —en formato de audio— a través de correo electrónico.

¿Sabías que en Puerto Rico hay casi 4 teléfonos celulares y una línea regular por cada computador?

¿Sabías que en Puerto Rico hay casi 4 teléfonos celulares y una línea regular por cada computador?

Pero eso no es todo. Sabemos que la mayoría de los hombres y mujeres de negocios tienen miles de cosas en qué pensar. Además, muy pocos de ellos son expertos en mercadeo, comunicación, relaciones públicas o publicidad. Por eso ofrecemos una amplia gama de servicios para promover tu negocio como: diseño y pauta de anuncios, fotografía, producción de audio y video, diseño de páginas de Internet, QR-Codes, redacción, traducción… en fin, lo que necesites para presentar la mejor cara de tu organización.

El sistema FRM puede combinarse con anuncios pequeños, hojas sueltas, tarjetas postales, brochures, rótulos magnéticos, radio, televisión, tu teléfono, con la Internet… en fin, con lo que tú quieras. Y sobre todo, con lo que tu presupuesto te permita. Lo importante es que trabaja automáticamente y de forma continua.

Los tiempos difíciles exigen soluciones creativas y efectivas que agilicen los negocios. No dejes pasar esta oportunidad.  Llama ahora.

©2013, Orlando Mergal
_________________
El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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Cuidao’ Que Te Cojo…

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¿Te gusta que te vigilen constantemente? A tus empleados tampoco le gusta.

¿Te gusta que te vigilen constantemente? A tus empleados tampoco le gusta.

El otro día escuchaba en una de las emisoras de radio AM del País a una “programadora” que se hace llamar “la voz oficial de la tecnología”; aunque no lo diga más que ella.  En esa ocasión sus invitados y ella hablaban sobre la seguridad en las empresas, y cómo la tecnología supuestamente podía ser el “curalotodo” para los males que aquejan a empresarios de todos los tamaños.

Gracias a Dios que a la hora y el día que sale ese programa al aire los empresarios están durmiendo o jugando golf; porque ese tipo de información es hasta peligrosa.

Entre las recomendaciones que hicieron esta gente durante el programa estuvieron varios sistemas de monitoreo electrónico, sistemas de ponche y cámaras de seguridad. Menos mal que no recomendaron inyectar a los empleados con dispositivos RFID. Es decir, según esta gente, el escenario de trabajo ideal debería ser como una especie de “Gulag Jíbaro” en el que le exprimamos la última onza de sudor al trabajador.

Casi toda la hora se fue en hablar sobre las maneras “creativas” en que los empleados buscan cómo burlar los sistemas de ponche, hacer menos labor de la que se le requiere y violentar cuanta regla establezca el patrono. Por lo tanto, la manera de arreglar el problema —según esta gente— es instalar medidas más sofisticadas de medición, coerción y vigilancia.

La verdad es que daba pena. Me recordaba a esos padres que continuamente están amenazando a los hijos para que estudien, recojan el cuarto, se bañen y se laven los dientes. Y mientras más presión les ponen, más maneras creativas se inventan los muchachos para vivir en un reguero y quedarse brutos, apestosos y con los dientes amarillos.

¿Acaso esta gente no han oído hablar de la psicología? ¿Acaso no saben que a los seres humanos —de todas las edades— nos encanta hacer lo prohibido?

Yo pienso que la relación obrero-patronal tiene que estar basada en la madurez, en el mutuo acuerdo y en la confianza. De lo contrario vamos a estar en constante tensión.

Claro que hay que tener sistemas de seguridad y cámaras de vigilancia. Pero no para hostigar a los empleados.

Las empresas modernas establecen sistemas de evaluación de desempeño y retribución basados en descripciones de puestos. En otras palabras, el empleado sabe de antemano exactamente lo que se espera de él/ella y luego se le mide a base de su desempeño.

Claro, este no es un proceso en el que se suelte al empleado a su suerte y se le mida al final del camino. Los sistemas correctamente estructurados miden continuamente el progreso del empleado y van haciendo ajustes a lo largo del año para asegurar que al final las metas se cumplan.

Este proceso va estrechamente de la mano con el adiestramiento, la comunicación y el reconocimiento.

No podemos pedirle al empleado que haga su labor correctamente si no lo adiestramos primero. Este proceso tampoco se basa en una sola intervención. Hay que medir constantemente para asegurarnos de que el empleado está poniendo en práctica lo aprendido, que no se quedó con dudas, o que sencillamente hubo cosas que no entendió. De ser ese el caso hay que refrescar el conocimiento y aclarar cualquier duda que surja sobre la marcha.

También hay que mantener las vías de comunicación abiertas. Y comunicar no es sólo hablar. También hay que escuchar. De hecho, Dios nos dio dos orejas y una sola boca para que escuchemos más de lo que hablemos.

Y no se trata de escuchar por escuchar. Hay que escuchar de manera afirmativa. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que hay que atender las inquietudes de los empleados y presentar soluciones que sean beneficiosas para ellos y para la empresa.

Finalmente, hay que reconocer. En su libro “The One Minute Manager” Ken Blanchard nos habla de coger al empleado haciendo algo bien. No algo mal… Algo bien…

Todos los seres humanos vivimos sintonizados a la misma emisora “WIIFM” (What’s In It For Me?). En buen boricano “¿y pa’ mí qué hay?”.

Y no siempre tiene que ser dinero. A veces una pequeña felicitación al frente de todos los compañeros es todo lo que hace falta. A todos nos gusta que nos reconozcan.

¿Has tratado de empujar un espagueti cocido?

¿Has tratado de empujar un espagueti cocido?

Fíjate qué curioso. Cuando los tiempos se ponen difíciles en lo primero que recortan las empresas es en adiestramiento, comunicación y reconocimiento. El resultado es que la gente se va tornando más torpe, más retraída y más rebelde.

Ahora pregúntate: ¿en tiempos de crisis prefieres tener gente torpe, retraída y rebelde a tu lado o gente adiestrada, comunicativa y motivada?

Para finalizar, no pienses que soy tan ingenuo como para pensar que en el ambiente laboral todo es color de rosa; que no va a haber gente que intente violentar los sistemas; y que no va a haber gente difícil cuya consigna sencillamente va a ser vivir sin trabajar. Claro que los hay. Pero un buen sistema de evaluación provee para lidiar con ese tipo de empleado también.

¡Progresivamente se va ahorcando con su propia soga! Las amonestaciones se van acumulando hasta que un buen día termina “de patitas” en la calle. ¿Y sabes qué? Lo peor es que cuando eso sucede no tiene recurso alguno. ¿Por qué? Porque la documentación va a asistir a la empresa.

Hace tiempo escuché a alguien decir que “si le damos un martillo a un ignorante lo va a querer arreglar todo a martillazos”.  Aquellos de ustedes que me conocen hace años saben que muy pocas personas en Puerto Rico promulgan más la tecnología que yo. Es algo que traje en el DNA. Pero la tecnología no es una panacea.

A veces hay que hacer como decía aquel famoso salsero cubano Justo Betancourt: “hay que tener psicología”.  Mientras más nos empeñemos en forzar al empleado, más y más nos va a pasar como con el espagueti.

¿Te has fijado lo difícil que es empujar un espagueti cocido? No importa las veces que lo intentes, se va a doblar. Sin embargo, si lo halas, te lo vas a poder llevar derechito.

Lo mismo pasa con la gente. Es más fácil trazar el camino y andarlo juntos.

Pero basta ya de lo que yo pienso. ¿Qué piensas tu? ¿Prefieres que te traten como un adulto o prefieres que te vigilen como a los nenes?  Y en caso de que seas empresario(a) ¿cómo tratas a tus empleados? ¿Los vigilas continuamente o utilizas sistemas de medición de desempeño?

Hablemos un poco del tema…. Y por favor, no te vayas a LinkedIn a comentar. Escribe tus comentarios en el espacio aquí abajo.

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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