Tanto Que Decir y Nada Que Decir

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La mente en blanco es el enemigo número uno del redactor. Afortunadamente hay maneras de darle un pequeño impulso a la mente.

La mente en blanco es el enemigo número uno del redactor. Afortunadamente hay maneras de darle un pequeño impulso a la mente.

A todos nos hay sucedido una u otra vez.  Aún a los que nos ganamos la vida escribiendo.  Nos sentamos ante el computador y no se nos ocurre nada.  La vista se hunde en la pantalla blanca.  El cursor parpadea.  Nuestros dedos no se mueven.  La mente se queda en blanco.  No sale na’.

La mente en blanco o “writer’s block” es uno de los peores enemigos del redactor.  Sobre todo cuando tenemos que cumplir con un itinerario.  Y lo peor de todo es que no existe un antídoto.  Sencillamente, hay días en que los “jugos creativos” fluyen mejor que en otros.

Afortunadamente existen una serie de técnicas que podemos usar en esos días de poca creatividad.  Y lo mejor de todo es que son fáciles y gratuitas. Veamos algunas de ellas.

Sal A Pasear — A veces lo único que necesitamos para poner la mente en marcha es un cambio de ambiente.  Sal a caminar unos minutos.  A veces diez o quince minutos es todo lo que necesitamos para poner el cerebro en marcha.  No camines por la oficina.  Dale una vuelta a la manzana o camina un par de cuadras.  Lo importante es que le alimentes información fresca al cerebro.

Báñate — No, no estoy bromeando.  Muchas de mis mejores ideas me han llegado en la ducha.  Claro, si trabajas en un ambiente de oficina convencional esto va a ser un poco más difícil.  Pero si eres un contratista independiente —como yo— puedes hacer lo que quieras; a la hora que quieras.

Esta técnica funciona por la misma razón que la primera.  Porque le estás dando un cambio de escenario al cerebro.  Créeme, no soy psicólogo.  Pero es como cuando se te pierden las llaves.  Pasas largo rato buscándolas sin éxito.  ¿Y cuándo es que aparecen?  Cuando dejas de buscarlas.

¿No Sale Na'? No te empeñes en forzar la mente. Sal a caminar, date un bañito o haz otra cosa. En pocos minutos te llegara la idea...

¿No Sale Na’? No te empeñes en forzar la mente. Sal a caminar, date un bañito o haz otra cosa. En pocos minutos te llegara la idea…

Haz Otra Cosa — ¿Tienes otro proyecto pendiente?  No insistas en escribir si la mente no quiere.  Cambia de tarea por un rato… hasta por unas horas.  Al cabo de un rato la idea te va a llegar sola, como por arte de magia.

¿Por qué?  Porque el cerebro humano es incapaz de dejar preguntas sin contestar.  Hasta tiene un área específica dedicada a esa función.  Se llama el Área de Broca.

Cuando dejamos una pregunta sin contestar el cerebro sigue dándole vueltas en el subconsciente hasta que da con la respuesta.  A veces pueden pasar horas antes de que nos llegue la inspiración.  Pero cuando llega es como un rayo que interrumpe cualquier otra cosa que estemos haciendo.  Nos decimos ¡ajá! ¡lo tengo!  En ocasiones hasta se nos escapa una sonrisa.  El que nos ve piensa que estamos locos.  Pero ese es el momento de comenzar a escribir.

Muchas veces ese rayo llega luego de salir del trabajo; cuando vamos en el tapón.  De nuevo, porque le quitamos la presión a la mente.  En esos casos lo mejor es seguir el siguiente consejo.

Ten Una Grabadora A La Mano — Hace más de 20 años que cargo una pequeña grabadora a dondequiera que voy.  La tengo en la consola de la guagua y sirve varios propósitos.

Alguna vez has ido guiando y hablando por teléfono (muy mal hecho) y te han dictado una dirección o número de teléfono.  La mayoría de la gente busca en qué escribir, localiza un bolígrafo y toma nota sobre el guía.  Esta es la fórmula ideal para chocar el carro.

Claro, los conductores responsables —como tú y yo— utilizamos una unidad de manos libres.

¿Y la grabadora?  Bueno, la grabadora te permite grabar lo que está diciendo la otra parte sin necesidad de escribir nada.  También te permite grabar esa idea elusiva que acaba de llegarte a la mente como un rayo desde el cielo.

Ah, y aquí tienes una opción un poquito más “high tech”.  Si tienes un teléfono inteligente, vienen aplicaciones que te permiten utilizarlo como si fuera una grabadora.  Yo le tengo una al iPhone y al iPad llamada “Recorder Pro”.  Y lo mejor es que además de grabar te permite enviar la grabación como un anejo de correo electrónico.  Así, esa idea brillante estará esperándote en la oficina cuando regreses a trabajar.

Haz Un Bosquejo — Somos pocas las personas que somos capaces de “vaciar” un artículo de la mente al papel sin ayuda.  Para eso hay que leer mucho y haber escrito más aún. Y si el escrito se trata de algún hecho histórico —como la reunión de ayer en la mañana— más vale que hayas tomado notas o grabado lo que se dijo.

Una forma excelente de facilitarte la vida es escribiendo un bosquejo.  Sí, ¿te acuerdas?  Aquel documento tabulado que hacías en la escuela en el que organizabas la información en orden de importancia.

Un bosquejo te ofrece varias ventajas.  Primero, te obliga a seguir un orden.  Segundo, te obliga a pisar todas las bases.  Es decir, no se te queda nada.  Y finalmente, evita la circularidad.

No hay nada peor que esa gente que nos dice lo mismo una y otra vez sin encontrar como acabar.

Escribe Como Hablas — Muchas veces la gente se bloquea porque se empeñan en sonar como eruditos.  Pero el correo electrónico no es una pieza literaria.  Tampoco los informes, las minutas o las cartas de negocios.  Créeme, nadie se ha ganado un Pulitzer por un email.

Y lo peor de todo es que mientras más palabras rebuscadas utilices menos te va a entender la gente.

¿Sabes porque?  Porque el cerebro humano no trabaja a base de palabras.  Trabaja a base de imágenes.  Cada vez que leemos o escuchamos alguna palabra dibujamos imágenes en nuestra mente que ilustran lo que leemos o escuchamos.  Mientras más rebuscada sea la palabra, más trabajo pasará nuestra mente.  Y en aquellos casos en que la persona no conozca la palabra, va a pasar una de dos cosas:  se va quedar en blanco o la va a reemplazar con una que le parezca similar.  En el primer caso no va a entender y en el segundo va a entender algo posiblemente equivocado.

En cualquier caso, lo mejor es utilizar palabras sencillas, párrafos cortos, oraciones cortas y palabras cortas.  Cuando de redacción se trata, el tamaño importa.

Utiliza Una Fórmula —  Toastmasters International, la organización sin fines de lucro para oradores, usa una fórmula para escribir discursos exitosos.  ¿Y sabes qué?  Funciona muy bien para la mayoría de los escritos que producimos a diario.

La fórmula dice así: “Dile lo que vas a decirles, díselo, y dile lo que le dijiste”.  En palabras de todos los días significa que incluyas un pequeño resumen al comienzo, discutas el tema o los temas a fondo y resumas lo que dijiste al final.

Esto tiene varias ventajas.  Primero, fomenta la organización.  Segundo, le da la oportunidad al lector de saber si le interesa el tema o no.  Y tercero, se vale de una de las máximas más antiguas del mundo de la educación: “la repetición es la base de la enseñanza”.

Piénsalo.  Cuántas veces te repetían lo mismo cuando estabas en la escuela.  No es que el maestro pensara que eras torpe.  Es que él o ella sabía que “la repetición es la base de la enseñanza”.

Y ahí lo tenemos, siete maneras sencillas de redactar con más facilidad:  1. Sal A Pasear, 2. Báñate, 3. Haz Otra Cosa, 4. Ten Una Grabadora A La Mano, 5. Haz Un Bosquejo, 6. Escribe Como Hablas y 7. Utiliza Una Fórmula.

Si te interesa mejorar tu redacción de verdad, y escribir con mucha más facilidad, te recomiendo nuestro DVD “Redacción Eficaz”.  Con este DVD, de dos horas de duración, en español, aprenderás todo lo que necesitas saber para redactar documentos que logren su propósito.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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