Tres Cosas Más Sobre El Video “Online”

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Producir un video tiene sus peculiaridades pero colocarlo “online” introduce elementos adicionales

Producir un video tiene sus peculiaridades pero colocarlo “online” introduce elementos adicionales

En la pasada entrada hablamos de las “7 Cosas Que Debes Saber Antes De Usar Video En Tu Página Web”. Claro está, las siete cosas que mencionamos son necesarias para hacer un video bien hecho, independientemente de que lo vayas a exhibir en la Internet o lo vayas a distribuir en DVD.

  1. Como recordarás, esos siete elementos esenciales son:
  2. Identificar al público correcto
  3. Redactar un libreto
  4. Desarrollar un guión
  5. Edición
  6. Música y sonido
  7. “Rendering” y codificación
  8. Subtítulos

Si alguno de estos términos te suena a Chino te sugiero que repases nuestra entrada anterior “7 Cosas Que Debes Saber Antes De Usar Video En Tu Página Web” o que te comuniques a nuestra oficina al 787-750-0000.

Al momento de considerar colocar un video en la Internet hay una serie de elementos adicionales que debes tomar en consideración si deseas que tus esfuerzos sean fructíferos. El primero de estos es la duración del programa.

La mayoría de los programas corporativos oscilan entre los 5 y 10 minutos de duración. Sin embargo, si transportáramos un programa de estos a la Internet los resultados serían nefastos. ¿Por qué? Porque el lapso de atención del “internauta” promedio es mucho más corto que eso.

Presta especial atención al derecho a la privacidad, los derechos de autor y el lugar donde coloques tus videos.

Presta especial atención al derecho a la privacidad, los derechos de autor y el lugar donde coloques tus videos.

Si hay una cosas que caracteriza a la gente en la Internet es la impaciencia. ¡El “internauta” típico quieres las cosas AHORA!!! Si colocas un video de 10 minutos en la Internet es poca la probabilidad de que alguien lo vea completo.

Quizás te preguntarás ¿cómo lo sé? Bueno, digamos que luego de casi 20 años estudiando y trabajando con estas cosas lo he aprendido por la experiencia. Pero también tengo experiencia empírica. Nuestro sistema mide exactamente cuando el “internauta” deja de ver cada programa y produce informes agregados.

Claro, eso no lo sabe —ni lo puede medir— la persona que coloca sus videos en sitios como YouTube.

Ahora, ¿qué es lo verdaderamente importante aquí? ¿Si tu video dura 10 minutos, y constantemente la gente lo deja de ver en el minuto 3, de qué te sirven los otros 7 minutos?

Otro elemento clave es la “legalidad” de tu programa. Cuando hablamos de legalidad nos referimos a las leyes que protegen la privacidad y derechos de autor. El no cumplir con estas leyes —aún cuando medie el desconocimiento— puede tener repercusiones nefastas para tu empresa.

Por ejemplo, el otro día estaba conversando con una relacionada de negocios y me dijo sumamente convencida que la música clásica no tiene derechos de autor. Lo que es peor, me dijo que eso lo había aprendido con un profesor de la “universidad”.
Quiero aclarar que no soy abogado y que no pretendo que tomes mis comentarios como el oráculo para tomar decisiones legales. Sin embargo, tomé un curso de aspectos legales de la comunicación como parte de mi maestría en comunicación. Además, he sido un estudioso de estas cosas por más de 20 años. ¿Por qué? Porque como productor de contenido me gusta conocer mis derechos al dedillo.

En cualquier caso, mi amiga —y su profesor— están equivocados. La ley de derechos de autor establece que toda obra de autoría original está protegida durante la vida del autor y 50 años luego de su muerte.

Quizás pensarás ¿pero acaso Mozart no vivió durante la segunda mitad del siglo 18?

Sí. Y lo cierto es que sus obras no están protegidas por la ley de derechos de autor. Pero la grabación de cualquiera de sus piezas sí lo está. ¿Y de quién son esos derechos? De la orquesta que grabe la pieza.

Cosas como esta son las que pueden hacer que te metas en líos. O peor aún, que metas en líos a tu empresa.

Pero la cosa es todavía más grave. La mayoría de los productores de video tampoco saben de estas cosas. Le ofrecen precios “rajatabla” a los clientes y luego le ponen música de ”Jíbaro Jazz”, a “Edwin Colón Zayas”, a “Prodigio”, y en el casos de los más osados hasta a “Strunz y Farah”. ¡Qué lindo!

En muchos casos no pasa nada. ¿Por qué? Porque, aún percatándose de la violación, muchas veces los dueños de los derechos de autor saben que se trata de un negocio “trililí” al que no le van a poder sacar nada. En otros casos los dueños de los derechos tampoco conocen “sus derechos”.

Pero basta con que alguien, que sí conozca sus derechos, detecte que una de sus piezas ha sido utilizada sin autorización en el programa de alguna empresa importante, y se le van a encender dos grandes signos de dólares en los ojos. ¿Qué de cuánto son las penalidades? Un cuarto de millón de dólares por ocurrencia y hasta cinco años de cárcel. Moraleja: “sí no sabes de estas cosas contrata a alguien que sí sepa”.

Y no olvides el derecho a la privacidad. Cada persona que aparezca en tu programa tiene que firmar un “documento de relevo”. ¿Qué debe decir ese documento? Cada uno es distinto. Pero el que yo uso cubre todos los posibles usos, los medios existentes y los que se desarrollen en el futuro.

Finalmente está la parte de colocar tu programa en la Internet. La mayoría de la gente piensa en una de dos alternativas. O lo colocan donde mismo tienen su página de Internet o lo colocan en un servicio gratuito como YouTube. Nosotros corremos nuestros videos desde un servidor privado.

Colocar video en el servidor de tu página de Internet puede tener consecuencias nefastas. Mientras no lo vea nadie no va a pasar nada. Pero basta con que el video despierte algo de interés y —en el mejor de los casos— vas a recibir un mensaje terminante de tu proveedor de “hosting” de que retires el video. Si no lo haces sencillamente van a descontinuar tu servicio. ¡Qué feo!

Los servicios gratuitos como YouTube o Vimeo son útiles cuando el video es para entretener o educar. Pero ambas páginas especifican que no son para uso comercial. Además, ambas colocan anuncios comerciales sobre los videos. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que tus videos van a tener anuncios de tus competidores encima. Además, si la naturaleza del video es comercial va a llegar el día en que deje de funcionar.

Finalmente, ningún servicio gratuito ofrece una manera de medir la efectividad de tus videos. Tampoco ofrecen la capacidad de colocar botones de “like”, de “compra”, formularios interactivos o controlar el acceso a cada programa mediante contraseña.

Si tus esfuerzos de mercadeo siguen el método científico y te interesa conocer la efectividad de cada esfuerzo —de forma empírica— entonces los sitios “gratuitos” no van a ser la mejor alternativa.

Si interesas conocer más sobre este tema te sugiero que visites nuestra página hermana www.videoalminuto.tv o llámanos al 787-750-0000.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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