Un Hoyo En El Alma

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El pasado jueves 5 de agosto -en el programa de Jorge Seijo- me proponía discutir la fuga de talento que ha sufrido Puerto Rico durante los pasados 15 ó 20 años.  Este no es ni remotamente un asunto nuevo.  El semanario “Caribbean Business” ha venido hablando del “brain drain” que está sufriendo Puerto Rico hace más de diez años.  Pero como solamente el 10% de los puertorriqueños son duchos en “el difícil” la mayoría de la gente no se ha dado ni por enterada.

Discutir este tipo de asunto con Jorge no es fácil ya que se desatan las pasiones nacionalistas y la discusión toma un giro político.  Durante su elocución Jorge argumentó que la mayoría de los latinos que emigran a los Estados Unidos tienen por costumbre enviar remesas a sus parientes; muy en particular los hermanos dominicanos.  Pero la realidad cruda es que los puertorriqueños no hacen eso.  Lo que es peor, en muchos casos la emigración se está dando a base de núcleos familiares enteros.  Es decir, matrimonios, hijos y abuelos.  Así las cosas, no hay nadie  a quien enviarle remesas porque se está yendo “to pájaro”.

En un artículo reciente de El Nuevo Día, que curiosamente no estaba firmado por nadie, se arguye que los datos del censo del 2010 probablemente van a reflejar una disminución en la población, dada la gran cantidad de adultos jóvenes que están abandonando la Isla.  Según el demógrafo y estadístico Raúl Figueroa Rodríguez la Isla ha tenido una merma en los nacimientos del 25.9% en comparación con el año 2000.  Figueroa también señala que los decesos en la Isla han mantenido un ritmo más o menos estable.

Si nos dejamos llevar por los datos de Figueroa no podemos más que concluir que la población en la Isla está envejeciendo.  Es decir, que la mediana de edad está aumentando.

Lo que no mencionó Figueroa es que para ese mismo periodo la población latina de Orlando, Florida aumentó en un 17.5%.  Además, el por ciento de personas con grado de bachillerato o más aumentó en un 28.2%.  Si partimos de la premisa de que la cantidad de puertorriqueños que se han mudado a la Florida durante los pasados 20 años ya casi llega al medio millón no sería demasiado descabellado suponer que este incremento en los nacimientos y en trabajadores con grados universitarios se debe a la ola migratoria de puertorriqueños.

Es decir que los nacimientos no se redujeron nada.  Sencillamente se dieron en la Florida en lugar de en Puerto Rico.

Pero la cosa es todavía más seria.  El sector de la población que está emigrando a los Estados Unidos no se parece en nada a los “tomateros” de los años 40 y 50.  En aquella ocasión el gobierno “popular” de Puerto Rico propició la emigración de las clases más pobres y menos educadas para que sirvieran de peones en la agricultura norteamericana y de empleados no diestros en las factorías y los “proyectos” de Nueva York (si no sabes lo que eran los “proyectos” pregúntale a cualquier “nuyorican”).

Hoy la cosa es distinta.  La Isla está perdiendo su mejor talento.  No se trata de empleados de gobierno, que le dieron la patá por causa de la Ley 7.  Se trata de profesionales que van en busca de una mejor calidad de vida, una mejor educación para sus hijos y oportunidades de mejoramiento profesional.  Y en ese orden.  Muchos no estaban desempleados.  Sencillamente se asquearon.

Se cansaron de la mogolla política.  Se cansaron de los traqueteos.  Se hartaron de la corrupción.  Perdieron la fe.  Se tornaron sínicos.  Y por eso, no miran atrás.  No le creen ni el Ave María a ninguno de los cretinos que los engañaron despiadadamente por décadas.  Llegaron a realización de que esta vida es corta y sólo se vive una vez.  Cómo iban a desperdiciarla apostando al próximo buscón, creyendo cuentos de camino y jugando con el futuro de sus hijos.

Mientras tanto, en la Isla, lo más bien gracias.  El hoyo se sigue acrecentando.  La clase trabajadora se achica.  Los “cuponeros” van en aumento.  Los jubilados también.

El continuo económico de la Isla tiene un hueco de 20 años.  Tenemos cada vez menos niños.  Por consiguiente, los jóvenes van en decenso -particularmente los varones- y las personas de la tercera edad viven cada vez más.

La solución del gobierno:  más contribuciones.  Enumerarlas huelga.  Si vives en la Isla tú sabes cuáles son.  Pero lo que sí es importante señalar es que la situación se agrava día a día.  ¿Por qué?  Porque para poder recaudar hace falta gente que trabaje.  Los pobres no aportan significativamente al fisco porque viven de dádivas del gobierno.  Por su parte, los ricos tampoco aportan mucho porque disponen de los mecanismos para no pagar contribuciones.

El único que está a merced del Secretario de Hacienda es el asalariado de clase media.  Pero si se nos van a otra jurisdicción la Isla se jode.  No hay que ser clarividente para adivinar lo que va a hacer el gobierno cuando se vea con el agua al cuello.  Sin ánimo de ser adivino veo un IVU del 10% en el horizonte.  También veo un aumento en la emigración.  Es decir, mientras más aumente la carga contributiva en la Isla más va a aumentar la emigración.

No va a faltar quien te diga que por cada puertorriqueño que abandona la Isla llega un dominicano.  Pero la realidad objetiva es que los hermanos dominicanos que llegan a Puerto Rico provienen de clases pobres y de poca educación.  Además, muchos de ellos utilizan la Isla de puente para llegar a Nueva York.  Si no me crees date una vuelta por Washington Heights en Manhattan, el que otrora fuera uno de los lugares preferidos para vivir de los boricuas.  Hace unos años visité Nueva York y pasé por la calle 161W donde viví de pequeño.  Del segundo piso del edificio cuelga una inmensa bandera dominicana.  Parece una embajada.

No pretendo darle consejos al gobierno de Luis Fortuño.  Después de todo su plantilla de gobierno está llena de clones blanquitos, afeitaditos, con el pelo corto y “espejuelitos”; con títulos del Ivy League, que deberían saber de estas cosas.

Pero si puedo darle algunas sugerencias a mis amigos de la industria privada.  No le pierdan el rastro a los retirados, porque los van a necesitar.  A medida que aumente la escasez de talento entre las edades de 25 y 45 van a tener que recurrir a los “teenagers” de pelo blanco.

Pero la cosa no va a ser fácil.  Para estas personas no sería negocio trabajar para dejarlo todo en contribuciones.  El gobierno va a tener que hacer concesiones especiales para facilitar que estas personas regresen a la fuerza laboral sin que esto represente una carga contributiva adicional.  De lo contrario el hoyo seguirá creciendo.

Es decir, que los recaudos del gobierno se van a continuar achicando irrespectivo de las cargas adicionales que se empecinen en empujarle a la clase trabajadora.  Pero no pienses que van a reducir los contratos, la jauja o la francachela.

Vendrá una Ley 14.  Y una 21.  Y quizás hasta una 28.  Estas sanguijuelas van a seguir chupándole la sangre al boricua mientras puedan.

Y todavía Jorge Seijo espera que el boricua mire hacia atrás cuando abandona a Macondo.  No es que no seamos patriotas.  Es que duele cuando es tu propia gente la que te tira a mondongo, la que no te toma en serio, la que te hiere con el desprecio y la que prefiere darle foro a cualquier inmigrante antes que a su compatriota..

Como todo proceso de deterioro la violencia va a ir en aumento.  No es que yo la apoye, pero la entiendo.

El gobierno va a seguir empujando y la gente poco a poco va a empujar “patrás”.  No faltará quien los tilde de “pelús”, “revoltosos” y “comunistas”.  Pero a medida que aumenten los agraviados no quedará a quien colmar de motes.  Todos seremos “pelus”.  Todos seremos “revoltosos”.  Y todos seremos “comunistas”.  Todos menos los blanquitos de espejuelitos.

Hace años un amigo me hizo una anécdota de una convención de “jueyeros” que se celebró en una capital de América Latina.  Resulta que iban caminando varios latinoamericanos y un puertorriqueño observando las distintas variedades de jueyes.  Al puertorriqueño le causó curiosidad que todas las jaulas estaban tapadas menos la de Puerto Rico.

Todo el que haya visto una crianza de jueyes sabe que se le pone una tabla de madera encima para evitar que los jueyes se escapen.  De no hacerlo los jueyes se suben unos sobre otros hasta alcanzar el tope y luego se suben unos sobre otros hasta que salen todos de la jaula.

No pudiendo contener la curiosidad el puertorriqueño pregunto:  ¿por qué la jaula de Puerto Rico no está tapada.  De inmediato el guía le contestó:  “no se preocupe, los jueyes de Puerto Rico se tumban unos a los otros”

Ay mi amigo Jorge.  Los boricuas de allá no sólo no envían remesas, sino que tampoco se ayudan entre ellos.  Ni allá ni acá.  Ese es un dato triste pero real.  Como dirían los matemáticos es “dado”.

A nuestra economía se le está haciendo un hoyo cada vez más difícil de tapar.  Podemos usar los epítetos que sea para referirnos a los hermanos que han abandonado y continuarán abandonando la Isla o podemos comenzar a buscar soluciones.

Obviamente, los políticos son parte del problema.  Se han convertido en estorbos del progreso.  Todos.  Como diría el jíbaro: yo no sé tu, pero yo no le creo.  A ninguno.  Para mí son una partida de sanguijuelas que sólo se han leído un libro en la vida:  “Looking Out For Number One”.

Y se los dice uno que le queda muy poco pelo, nunca he participado en revueltas de clase alguna y para desgracia he votado PPD y PNP, según me han “engatuzao” a lo largo de la historia.  Así que ni pelú, ni revoltoso ni comunista.

En Puerto Rico hay mucha gente inteligente.  La mayoría está fuera del gobierno.  En mi próxima entrada exploraremos algunas alternativas “no tradicionales” para buscarle soluciones a este hoyo en el alma que está destruyendo nuestra sociedad.

©2010, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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