Un País “Dañao’”

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Ayer decidí hacer un poco de turismo interno.  Fui al Viejo San Juan.  Hacía un par de meses que no iba y decidí llevar a Zoraida, a mi hija y a mi nueva nieta a dar una “vueltita” y pasar a saludar a Rafa Ramos, un artesano amigo mío que produce cigarros artesanales en la Plaza Colón.

Eran como las 4:30 cuando llegué.  Me estacioné frente a la Plaza Colón, en línea blanca (¡milagro!) y caminé hasta la Plaza de la Barandilla, que remodeló durante la pasada administración el otrora alcalde de San Juan Jorge Santini Padilla.

Aquellos de ustedes que me conocen personalmente saben que no soy un “animal político”.  Me da lo mismo de qué partido sean los políticos después que se desempeñen como es debido.  Después de todo, los políticos en Puerto Rico son como “dependientes”“Atienden la tienda” pero no se les toma en cuenta a la hora de tomar las decisiones verdaderamente importantes que afectan al País.

Por eso, no puedo decir que fuera partidario de Santini, pero sí tengo que admitir que la Plaza de la Barandilla le quedó de lo más bonita.

Bueno, pues no hice más que llegar y me comenzó a hervir la sangre.  Resulta que a algún “descarao’” le hicieron falta un par de pesos y decidió cortar varios segmentos de los tubos de bronce que conforman los pasamanos de la nueva plaza.

Y no sólo se llevaron varios segmentos de tubo, sino que se llevaron un segmento completo de la reja de bronce que adorna el lado izquierdo de la escalera al fondo de la plaza.  Y no conformes con eso, le llevaron las cadenas a la verja de la Universidad Carlos Albizu y le pintaron un beso rojo en un cachete a la estatua de Patricio Rijos “Toribio”, el Rey del “Güícharo”.  Ah, y como no me puedo quedar callado, güicharo lleva diéresis…

Señores: ¿por qué tenemos que ser tan puercos como sociedad?  Después nos ofendemos, y pretendemos matar al mensajero, cuando los rusos publican un video de media hora ilustrando la descomposición social que existe en la Isla.

Y ese no es el único lugar en la vieja ciudad donde se evidencia la falta de respeto por la propiedad pública.  La fuente “Raíces”, en el Paseo de la Princesa, originalmente tenía una cadena que la rodeaba sujetada por unos pilones de cemento con anillas de bronce en la parte superior.  Pregúntenme por la cadena.  Pregúntenme por los anillos de bronce.  No se han llevado los pilones porque son demasiado pesados y están agarrados del suelo.

Ahora, aquí está mi pregunta: ¿No se supone que en el Viejo San Juan hayan policías prácticamente en todas las esquinas?  ¿No se supone que hayan cámaras por dondequiera? Cortar un tubo de bronce coge un “ratito”.  Llevarse un segmento de reja toma más todavía.  ¿Dónde están los policías cuando suceden estos robos?

Hace varios años hice un proyecto turístico sobre el Viejo San Juan y me tomó horas largas limpiarle todo el graffiti a las fotos de las distintas plazas, edificios y hasta estatuas del Viejo San Juan.  Para que tengan una idea, a la Plaza de los Niños nada más le dediqué más de 8 horas.  Y menciono esa en particular porque estoy seguro de que la mayoría de la gente que lea esta entrada no van a saber siquiera dónde queda.  Pero yo les voy a ayudar.  Aquí está la foto.

Vayan. Véanla. Comparen. Está justo al frente de la entrada de la Casa Blanca

Vayan. Véanla. Comparen. Está justo al frente de la entrada de la Casa Blanca

Como decía un viejo “slogan” publicitario: “¿qué nos pasa Puerto Rico?”.  ¿Por qué somos tan “desarropaos”?

¿Para qué queremos que vengan turistas a la Isla?  ¿Para que luego le dejen saber al mundo lo “puercos” que somos los puertorriqueños?

Para terminar, no piensen que me causa placer escribir estas líneas.  Al contrario.  Las escribo con asco y con rabia.  Porque a mí me gusta lucirle mi casa al mundo. A mí me gusta llevar al visitante a que vea las maravillas de mi país.  Y se me cae la cara de vergüenza cada vez que veo cosas como las que vi ayer en la tarde en el Viejo San Juan.

No importa las campañas publicitarias que haga el Departamento de Turismo.  Cosas como estas hablan más alto.  El turista viene a Puerto Rico, mira a su alrededor, y se lleva una idea distorsionada de cómo somos los puertorriqueños en realidad.  Ante los ojos del visitante somos una partida de puercos, que no cuidamos nada, que tiramos basura por dondequiera y que nos robamos “hasta los clavos de la cruz”.

Claro, no va a faltar el que quiera “matar al mensajero”.  No faltará quien diga: “yo no soy así”.  ¿Pero sabes qué?  Esos que se robaron los tubos hablan por ti y por mí, porque eso es lo que ve el turista.  Esa es la impresión que cuenta… la que el turista ve.

Nada, yo sé que con esta diatriba no voy a cambiar nada.  Primero, que esto lo van a leer mayormente fuera de Puerto Rico.  Segundo, que a los que sí lo lean en Puerto Rico les va a importar muy poco.  Y tercero, que los “powers at be” que podrían hacer algo para mejorar estas cosas están demasiado ocupados en sus propios asuntos para atender la imagen del país.

Pero por lo menos me lo saqué del sistema. Porque era como una aceituna —de esas Kalamata, que son bien grandotas— atascada en la epiglotis.

Ya, no digo más na’…

©2013, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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3 comentarios

  1. Carlos Maldonado

    Muy bien Orlando, a mi tambien me hierve la sangre hasta donde ha llegado nuestra sociedad, lo que lo hacen y los que se hacen de la vista larga, la falta de supervision y la dejadez de las agencias, y la policia. Leyendo tu columna me dió mucha verguenza ajena.

    Lamentablemente las personas que respetamos la ley, el orden, la disciplina nos explota las venas. Este pedazo de tierra cada vez mas abandonado, demasiada basura, grafitti, altos yerbajos, poco ornato es un reflejo del deterioro social, espiritual y economico que esta hundiendo nuestra sociedad en lo mas profundo del abismo.

    Puerto Rico será un ghetto de maleantes, vagos, indisciplinados, ignorantes y analfabetos si no la detenemos. La personas decentes, productivas, de ley y orden estan saltando al agua y abandonando el pais (el barco).

    Dando la vuelta por diferentes municipios siempre estoy verificando la limpieza de los espacios publicos, el ornato y las facilidades publicas, el deterioro es evidente. Tanto es puerco el que hace daño, como el que lo administra.

    • Constantemente estoy buscando maneras de aportar a mi país. De hecho, en este preciso momento estoy trabajando en un proyecto —de corte turístico— dirigido al mercado estadounidense. Tu sabes, con la idea de atraer turistas a la Isla y mejorar un poco la economía.

      Pero cuando llegan a la Isla y ven estas cosas se van asqueados. Y a mí me da vergüenza ser el que los invite.

      Ya dos de mis tres hijos están en los Estados Unidos. Muchos de mis amigos de la infancia también. Y un día vamos a ser la doña y yo los que “echemos un zapato”.

      A la gente que identifica este tipo de problemas en Puerto Rico se les considera “bichos raros”; en el buen sentido de la palabra “bichos”. No se nos escucha. Al revés, se nos ridiculiza o se nos ignora. Y sabes qué, ya me estoy cansando de hacer el papel de Quijote.

  2. Lamentable lo que sucede en la isla. Cada vez que voy de visita critico ese tipo de comportamiento y dejadez de nuestro pueblo. Pero eso se ve tambien aca en Estados Unidos. Muchos de nuestros compueblanos llegan aca y traen esas malas mañas. Lo que da es verguenza como viven.

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