Una Feria “Pa’ Echar Un Pie”… ¿Desgracia o Síntoma?

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El fin de semana pasado, mientras disfrutaba de la vigésimocuarta edición del Puerto Rico Heineken JazzFest, me enteré de que casi 10,000 personas asistieron al “Florida Expo 2014”, la primera feria en Puerto Rico concebida específicamente para aquellos que quieren “echar un pie” de Macondo.

Y esta mañana escuché al presidente de una de las asociaciones de negocios más prestigiosas de la Isla decir que el hecho de que se celebre una feria así en nuestro País es una desgracia.

No hay duda de que este señor tiene mucha razón. Pero ¿sabes qué? También se trata de un síntoma. ¿Si celebraran una feria así en Noruega, cuánta gente asistiría?

El hecho de que se presenten casi 10,000 personas a una feria de esta naturaleza es un mensaje en sí mismo. Y el hecho de que la auspicie el gobierno —aunque sea soslayadamente— es otro.

Ayer venía de hacer unas diligencias cuando me tropecé con un tremendo tapón en la avenida Román Baldorioty de Castro. Eran como la una de la tarde y acababan de matar a alguien debajo del puente de la avenida Rafael Sánchez Vilella. No eran las tres de la mañana, era cerca del mediodía. ¿Y sabes hasta qué hora duró el tapón? Hasta la medianoche.

Esta mañana alguien preguntaba en LinkedIn qué podemos hacer para detener y hasta revertir la sangría de talento que está experimentando Puerto Rico. Haciendo un esfuerzo casi sobrehumano de contener el cínico que vive dentro de mi le contesté que la solución es una “sencilla y compleja” a la misma vez. La parte sencilla —y también la compleja— es que tenemos que convertir a Puerto Rico en un lugar más atractivo para vivir que ningún otro. Eso incluye mejor educación, mejores empleos, menor criminalidad, una reducción en los impuestos, bajar la luz y el agua, etc., etc., etc.

¿Suena como otro país? Ciertamente. ¡Por eso es que la gente se está yendo!

Ahora, ayer estaba escuchando la radio y entrevistaron al señor William Alemán, quien fue uno de los organizadores del “Florida Expo 2014”. Me sorprendió lo locuaz y lo directo que fue en sus contestaciones.mudancero Según Alemán la ola migratoria de puertorriqueños hacia los Estados Unidos (mayormente hacia el estado de la Florida) está en su punto más alto. Y esos emigrantes necesitan todo tipo de servicios para agilizar el proceso y alivianar el impacto tanto económico como psicológico.

Obviamente, alguien tiene que satisfacer esa necesidad. Y la gente del “Florida Expo 2014” lo único que está haciendo es aprovechando esa coyuntura económica.

Yo entiendo que hayan aquellos que sienten que beneficiarse económicamente de esta desgracia nacional es una especie de traición a la patria, pero como dicen los estadounidenses cada nube tiene su borde de plata.

La única manera de detener esta hemorragia de talento es corrigiendo las mismas circunstancias que los han empujado al exilio. Y no es cuestión de formar comités y elucubrar eternamente sobre posibles soluciones. Porque en lo que pensamos va a pasar el tiempo y la gente va a seguir “echando un pie”.

Durante la década de los 50’s Puerto Rico “exportó el desempleo” a la misma vez que instauró medidas económicas atrevidas que levantaron el nivel de vida de los que se quedaron en la Isla. A esa generación de emigrantes los bautizaron los “tomateros” por el hecho de que muchos fueron a recoger tomates a las fincas norteamericanas.

Muchos de esos emigrantes regresaron a la Isla durante las décadas de los 60’s y los 70’s a pasar sus últimos años en su terruño. Y con ellos llegó una infusión de capital obtenido a lo largo de una vida de trabajo en los Estados Unidos.

Pero hoy en día la cosa es muy distinta. Hoy se está yendo la gente más joven, y en la mayoría de los casos, la más preparada. Algunos hasta han renunciado a sus trabajos hartos del descalabro que existe en el País.

new2Y se están yendo sin “boleto de regreso”. No se van con penas ni añoranzas como las generaciones anteriores. Se van asqueados, con coraje, frustrados y desesperanzados. ¿Sabes cómo yo lo sé? Por que yo —al igual que miles de puertorriqueños más— tengo amigos y familiares por allá. ¿Y sabes lo que me dicen? Que no se le ha perdido nada por Puerto Rico.

Por eso no puedo más que sonreír cuando escucho que van a crear incentivos contributivos para que la diáspora regrese a la Isla. ¡Buena suerte! Pero ¿sabes qué? Hay una razón muy seria por la que esa gente no va a regresar a la Isla. Esa gente no cree en Puerto Rico.

Hace años que me desempeño en el mundo de la comunicación y el mercadeo. ¿Y sabes cual fue una de las primeras cosas que aprendí? Que la gente le compra a aquellos que conocen, que le agradan y en quienes confían. Si no logramos que confíen jamás van a comprar.

Esta gente que se está yendo de Puerto Rico no le cree ni el Ave María al gobierno. Y cuando hablo del gobierno me refiero a todo el arco iris de posibilidades políticas. ¡No le creen a ninguno! Y recuperar esa confianza (si es que alguna vez la hubo) es “sucio difícil”.

Mi padre (que Dios lo tenga en la gloria) decía que una sola golondrina no hace un verano, queriendo decir que en la vida hay que ir más allá de las acciones aisladas. Hay que demostrar una trayectoria. ¡Hay que demostrar consistencia!

La única manera que Puerto Rico va a poder ponerle freno a esta desgracia nacional que nosotros mismos hemos provocado es aunando esfuerzos de todos los sectores para corregir los problemas medulares que están destruyendo la fibra misma de nuestra sociedad.

No va a ser fácil. Tampoco va a ser rápido. Por eso mientras más rápido dejemos de formar “comités” y de batir la misma “m”, y comencemos a hacer cosas concretas, más rápido vamos a poner al País en marcha.

Para terminar voy a contarte algo que aprendí hace años de Tony Robbins. ¿Sabías que un barco que va de Nueva York a Londres va fuera de rumbo el 99% del viaje? Sí, así como lo oyes. Cada vez que las olas azotan contra el casco desvían el barco de su trayectoria. Y cada vez que eso sucede los instrumentos del barco corrigen el curso. Al cabo de dos semanas el barco llega a Londres sin percance alguno.

No todo lo que intentemos nos va a dar resultados. Pero oye, hay que zarpar del muelle. El resto se puede corregir sobre la marcha.

©2014, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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2 comentarios

  1. Hola, llego a este articulo y considero muy cierto.

    Me dedico al mundo de la construccion el cual, ya no exite para sobrevivir en Puerto Rico.

    Sabes, no deseo irme, este es el pais de mis hijos, y algo que deseo ensenarle a ellos, es que no debes nunca darle la espalda a los problemas, porque si corres de ellos, no importa donde estes, siempre te alcanzaran.

    Deseo ser parte de una propuesta seria, al dar la cara por lo que otros corren, darle a mis hijos la oportunidad de vivir en su pais y su cultura.

    Si algun momento inicias algo, o inician algun evento o grupo activo, por favor no me dejes fuera.

    Atte. Bart Ortiz

    • Saludos Bart:

      Siento mucho que te sumes a los miles y miles de puertorriqueños que no le encontramos ni pies ni cabeza a este País. Ciertamente es frustrante.

      Yo también me he visto afectado por las estupideces de nuestros políticos. En mi caso, el grueso de mi negocio giraba alrededor de las empresas 936 y entre Barceló, Fortuño y Roselló se encargaron de ponerlas en la picota del Congreso.

      Pero yo me rehúso a claudicar. Puerto Rico es mi país. Claro, la grama del vecino siempre va a lucir más verde, pero basta con ver el nivel creciente de xenofobia que se está dando en muchos sectores de los Estados Unidos contra los latinos para pensarlo dos veces antes de brincar el charco. Y eso dicho por alguien que nació y vivió bastante tiempo por allá, y que habla perfecto inglés.

      Sobre lo que indicas, de que hay que hacer algo radical para redirigir a Puerto Rico, yo pienso que sí. Y lo mejor de todo es que, con sus actuaciones, nuestros políticos están allanando el camino. ¿Sabes por qué? Porque cada día son menos las personas que le creen. ¡Los ven como a estorbos! No son parte de la solución sino del problema.

      Pero el trabajo que hay que hacer en Puerto Rico hay que hacerlo cada cual desde su trinchera. Yo sería un pésimo político, porque no sé ser hipócrita y mucho menos pillo. Yo lo que sé es de comunicación y por eso hago las cosas que hago.

      Desde mis distintas plataformas digitales aporto al País de maneras diversas. En unos casos comparto mis conocimientos. En otros promuevo mi País y atraigo turistas de todo el mundo. Y cuando me saturo de la estática típica de vivir en Macondo me monto en tribuna como hice en esta entrada.

      Pero fíjate que siempre lo hago de manera constructiva. Criticar por criticar es un mamey. Hay aportar ideas. Hay que buscar soluciones.

      Y no siempre hay que reinventar la rueda, porque muchas veces en otros países han pasado por lo mismo que nosotros y ya han identificado la solución. Pero hay que mirar las cosas sin espejuelos de colores. Hay que leer, explorar y dar los pasos que sean necesarios para propiciar el cambio.

      Lo que no podemos es quedarnos como estamos. Porque como dice el dicho “esto no se queda así, esto se hincha”. No hacer nada es permitir que todo se ponga peor. Y lo más grave del caso es que pa’ abajo ya queda poco espacio. Así que lo único que nos queda es meter mano….

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