¡Yo, yo, yo, yo… y yo!

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A la hora de hablar todos levantan la mano. Pero se aprende mucho más “escuchando”.

A la hora de hablar todos levantan la mano. Pero se aprende mucho más “escuchando”.

El pasado martes, 8 de mayo, el periódico puertorriqueño “El Nuevo Día” publicó un artículo titulado: “A Las Personas Les Encanta Hablar De Sí Mismas”.  En el mismo hablaban de un estudio realizado por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y dirigido por la investigadora Diana Tamir, de la Universidad de Harvard, para identificar por qué las personas continuamente divulgan información sobre sí mismas en sus conversaciones a través de la Internet.

Según Tamir, las personas le asignan un valor elevado a las oportunidades de comunicar sus pensamientos y sentimientos a otros.  Además, el hacerlo activa mecanismos neurales y cognitivos asociados a la gratificación.

Esto lo comprobaron de manera empírica al detectar un aumento en la actividad de la región mesolímbica del cerebro, asociada con la producción de dopamina.  Entre otra cantidad de cosas, la dopamina se asocia con la motivación en el ser humano.

Los investigadores replicaron el estudio en cinco ocasiones, utilizando grupos de entre 20 y 200 sujetos.

¿Qué quiere decir todo esto en español de la calle?  Básicamente que a la gente le encanta hablar de sí mismos y “gozan un montón” cada vez que lo hacen.

Eso se lo pude haber dicho yo, y se hubieran economizado el trabajo.

Cualquier comunicador —por más principiante que sea— debe saber que la palabra más importante para toda persona es su nombre.  Pero, ¿sabes cuál es la segunda?  ¡Si contestaste “yo” estás en lo correcto!

La gente cuenta “su vida y milagros” en las redes sociales porque le encanta ser escuchados.

La gente cuenta “su vida y milagros” en las redes sociales porque le encanta ser escuchados.

Cuando leí este artículo no pude más que sonreír, porque me recordó a una cierta corredora de bienes raíces que constantemente escribe en “LinkedIn”, y siempre comienza sus oraciones con “I”.  Cada vez que se pronuncia habla de sí misma, y lo hace con el propósito de vender algo.  ¿Me pregunto cuán efectiva le resultará esa táctica?

En el siglo tercero antes de Cristo, el filósofo griego Zenón dijo que “los dioses nos han dado dos orejas y una sola boca para que escuchemos más de lo que hablemos”.  Esto lo mencioné el pasado 16 de marzo en la entrada titulada: “Nueva Definición de las Relaciones Públicas”.

Luego, el 26 de abril, hablé de que la manera moderna de hacer negocios en la Internet es ganándonos primero la confianza de la gente.  Curiosamente, la entrada la titulé “Sobre El Mercadeo y El Sexo”.  Si no la has leído todavía te invito a que lo hagas para que te enteres “por qué”.

¿Y cómo se relaciona todo esto con el estudio del que hablamos al comienzo?  ¡Piénsalo!  ¿Si a la gente le encanta hablar de sí mismos, y le compran a aquellos que le simpatizan y se hacen merecedores de su confianza, no sería lógico pensar que la manera más fácil de ganarnos esa simpatía y esa confianza es escuchando?

¡Zenón tenía razón!  Y lo dijo hace 23 siglos.

Los vendedores modernos también lo saben.  Por eso utilizan un nuevo sistema llamado venta consultiva, que consiste básicamente en hacer preguntas y dejar que sea el cliente el que hable.  Luego, armados de la misma información provista por el cliente, es cuestión de cerrar el trato.

La próxima vez que vayas a comenzar una oración con la palabra “yo” muérdete la lengua.  En su lugar utiliza la segunda persona. Ponte en los zapatos de la otra persona.  Piensa cómo se puede beneficiar de la información, el producto o el servicio que le estés ofreciendo.

©2012, Orlando Mergal
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El autor es Socio Fundador de Accurate Communications, Licenciado en Relaciones Públicas (R-500), Autor de más de media docena de Publicaciones de Autoayuda, Productor de Contenido Digital y Experto en Comunicación Corporativa.?Inf. 787-750-0000

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